Testimonio de Luis Arocena.

"LO BUENO DE LAS CRISIS"


Siendo joven, un adulto amigo en tono desafiante me dijo: " A los veinte años, todos hemos sido rebeldes.. Al llegar a los cuarenta serás conformista y , no lo dudes, antes de cumplir los sesenta te convertirás en un cobarde, disfrazado de prudente".-
El desafio- no solamente el recuerdo- me ha acompañado toda mi vida. Vivo y fresco en mi mente y en mi corazón. No ha sido tarea sencilla el intentar mantener cierta rebeldía. La flácida inercia y el acoso insistente del conformismo, ofreciéndome el cómodo refugio de la cobardía, no han desistido de tentarme. Me ha dado por llamarle ":la tentación de la seguridad".
Considero que intentar vivir en "rebeldía" en la tercera edad, es un lujo; un privilegio. No está al alcance de todos. Es. índice de que la juventud permanece en él. Nada ni nadie há logrado desmoronarla.
Es notorio que en el redondel de la opinión pública se habla hoy- como antaño de las brujas y de los fantasmas- con cierto temor y alarma, de las manoseadas crisis. Palabra fatídica para algunos; buena noticia para otros. Para los pesimistas, las crisis presentan compases de tragedia; para los optimistas...sones de resurrección. Es preocupante que se haya generalizado el cariz negativo de las crisis. Con cierta nostalgia se habla de la crisis de valores, de la economía, de la moral, de la espiritualidad etc..
Al igual que cuando la fiebre se asoma en el paciente se connotan trastornos de salud, la observación del diario discurrir, insertos en la sociedad, nos ofrece datos inconfundibles de ciertos desajustes sociales: violencia de distinto género, alto índice de suicidios, insatisfacción, vacíos, dependencias de estímulos químicos etc. La conclusión es obvia: vivimos inmersos en una realidad tristona y un tanto infeliz Estamos inmersos en una travesía que no nos hace felices. Estamos en crisis.
La crisis del "mundo" salpica e impregna a la misma iglesia. Nos afecta el clima de tormenta. Los mismos síntomas que presenta la sociedad afectan, de algún modo, a los miembros de la iglesia. Seria un tópico fácil y repetitivo recurrir a los sobados temas escandalosos que, últimamente, han sido sospechosamente aireados por las agencias noticiosas. No nos sentimos liberados de la responsabilidad de enfrentar las crisis intraeclesiales.
Se me ocurre- un poco a vuela pluma- que no es dificil detectar ciertas crisis, preocupantes, en la iglesia: • Carencia de Diálogo intraclesial. intercultural e interreligioso.
*A pesar de la sólida doctrina que la iglesia elaboró en las llamadas Encíclicas Sociales:" Rerum Novarum y Cuadragésimo auno" ,acerca de la Subsidiariedad...¿ Por qué no funcionan?. ¿ Tenemos avería?.
*A pesar de la enseñanza de Jesús en los evangelios, marcándonos los parámetros del ministerio-servicio de los cristianos. ¿por qué- una y otra vez- caemos en la tentación del "poder" según el "mundo"?.
Nota: Estos tres temas ameritan ser tratados en sendas reflexiones –meditaciones.
La crisis no debe ser un espectáculo panorámico que nos aturda y asuste. Nos exige responder con un proceso activo de purificación recreativa. Una nueva creación. No conformarnos con parcheos Implica una ruptura de la continuidad.. Salirnos de la cómoda inercia. Es un tanto dramático y dificil. Romper con la inercia, restaurar y acrisolar valores y actitudes„ darle un viraje enérgico al volante,...cuesta. Buscar el juicio adecuado, tomar decisiones costosas,.buscar nuevos caminos mediáticos y nuevos horizontes...exigen un cambio existencial en las personas, en la sociedad, en la política y en la cultura. En nuestro caso , como cristianos....también en la iglesia.

¿ Y en la Misión?.

 

Luis Arocena.