Testimonio de José Mª Rojo

28 ANIVERSARIO DE VICENTE HONDARZA

Pasan los años, ya son 28 desde aquel fatídico 14 de Junio de 1983. Pero, como nos recordó Pepe Martínez en la misa, Vicente sigue presente entre nosotros como el mártir, como el testigo fiel al Señor y su evangelio.

Así lo vivimos en Chancay anoche (14 junio) once sacerdotes con un nutrido número de fieles de todas las edades. Algo muy importante, “conservar la memoria” y hacer que pase de padres a hijos –también lo remarcó Pepe, refiriéndose a los jóvenes del colegio Vicente Hondarza, presentes en la celebración-. Esa memoria, que no es ni nostalgia del pasado ni gusto por el dolor o la tristeza, sino que es celebración del triunfo de la vida sobre la muerte.

Quienes lo mataron y quienes tramaron su muerte no han logrado borrar su testimonio de fe y su humanismo contagiante (aderezado por su humor siempre a flor de piel). Testigos de esto fuimos todos nosotros en la celebración litúrgica y en el pequeño compartir de un tamalito y un café, generosamente ofrecido por sus amigos/as y sus hijos/as.

Orgullosa, me decía una mamá de su hija de 12 años: “ella ya es ‘nieta’ de Vicente”. Testigo es su sepulcro, siempre con flores frescas, testigos son los jóvenes sacerdotes que han seguido su ejemplo y sus huellas.

Hemos dado gracias al Señor por seguir celebrando su memoria martirial y lo seguiremos haciendo para que el grano de trigo, enterrado en el surco de Lampián, hoy ya árbol frondoso, siga dando frutos en la sierra y en la costa donde siguen visibles sus huellas.

                                                                      
José Mª Rojo