|
|
|
TESTIGOS DE LA MISIÓNMONS. FRANCISCO JAVIER NGUYEN VAN THUAN Testigo misionero en la cárcel de Vietnam
El régimen comunista en 1975 confisca todas las instituciones católicas, y envía a los religiosos a trabajos forzados. Mons. Van Thuan es encarcelado. Él se posiciona: “Voy a vivir el momento presente colmándolo de amor”. Decide vivir cada minuto del día, como el último de su vida intentando amar y sonreír a todos, incluso a sus carceleros. Aquí está su misión. Para la reflexión: Vivir el momento presente con intensidad es una espiritualidad, un talante muy misionero, un estilo en el vivir y expresar la fe. Es una determinación de no querer vivir en la mediocridad. En toda situación de vida como persona, grupo o comunidad somos llamados a posicionarnos. Dios nos confía la misión y nos envía su Espíritu para asumirla. ¿Estás posicionado como cristiano y como comunidad misionera eclesial? ¿Desde dónde y cómo vas dándole sentido a tu vida? ¿Estás dispuesto a abrirte al encuentro de los otros, incluso de los que no respetan ni tu libertad ni la libertad de los demás? MISIONERO EN PRISIÓN La prisión será una larga tortura. Cuando la tentación de la desesperación le atormenta por el hecho de ser un obispo de 48 años y encontrarse aislado, separado de su pueblo, intuye la voz de Dios que le pide confianza total en sus manos. “Escoger a Dios. Dios me quiere aquí y no en otra parte”. Viendo la desesperación de los otros detenidos comienza a compartir su sufrimiento. “Aquí está el pueblo de Dios que me has dado para que lo cuide. Sí, Señor, tú me mandas aquí para ser tu amor en medio de mis hermanos, en el hambre, en el frío, en el trabajo fatigoso, en la humillación, en la injusticia. Te elijo a ti, tu voluntad; soy tu misionero aquí”. Durante 13 años renovará esta elección en las situaciones más difíciles, y nunca le faltará la paz. Para la reflexión: Vivir una espiritualidad misionera es optar por la frontera como lugar en el que Dios se manifiesta, sin seguridades ni bienestar, sin privilegios, sin los nuestros. Es estar dispuesto al riesgo y al peligro, pero también, a nuevos encuentros. ¿Cuál es tu vocación, la de tu grupo, la de tu comunidad eclesial? LA ORACIÓN CENTRADA EN CRISTO Como no pudo llevar consigo la Biblia a la cárcel, recogió pedacitos de papel que encontraba y se hizo una pequeña agenda en la que escribió más de 300 frases del Evangelio. “De este Evangelio reconstruido sacaba a diario fuerza y alimento. La unidad con toda la Iglesia, la siento cada día cuando repito: Por Cristo, con Él y en Él...” Para la reflexión: El cristiano asume la cruz, es testigo de la Palabra que fortalece e inspira en medio de la debilidad, es el testigo de la resurrección, es el contemplativo en la acción. A través de la oración descubre el rostro de Dios, sensible a los lamentos de los oprimidos y comprometido con ellos… Revisemos dónde tienen su fuente de inspiración nuestra misión y nuestros proyectos, por quién, con quién y en nombre de quién los realizamos… PARTIR EL PAN. Los fieles le enviaron una botellita de vino de misa con la etiqueta “medicina contra el dolor de estómago”, y hostias ocultas. Así,“todos los días, encogido en la cama con tres gotas de vino y una gota de agua en la palma de la mano, celebraba la misa. Todos saben que Jesús está en medio de ellos; Él es el que cura todos los sufrimientos… Él ayuda inmensamente con su presencia silenciosa y envía a servir a los demás”. Se ha dado todo como un pan para ser comido “por la vida del mundo”(Jn 6, 51). Para la reflexión: Por dramática que sea la situación vivida, Cristo, pan partido para la vida del mundo, será siempre, la fuerza del cristiano, nuestro punto de referencia, nuestra esperanza. El encuentro con Cristo en la Eucaristía y el encuentro con el hermano sufriente y pequeño son dos dimensiones inseparables de la identidad de nuestra Iglesia misionera. Contempla a Monseñor Van Thuan, sin mucho incienso, tan sólo con tres gotas de vino y una gota de agua en la palma de la mano, dándose él mismo como alimento para los demás. ¿Cómo me alimento y cómo se alimenta mi comunidad? ¿Estamos siendo realmente pan partido para los demás? LA FUENTE DE LA MISIÓN: EL AMOR. “Era muy difícil para mis guardias comprender cómo se puede perdonar, amar a los enemigos, reconciliarse con ellos: -¿De veras nos ama? -Sí, os amo sinceramente. -¿A pesar de que le hacemos daño, de haberlo privado de libertad por tantos años? -!Realmente os amo!. – Pero, ¿por qué? -Porque Jesús me ha enseñado a amaros”. “En los momentos más dramáticos en la prisión, casi agotado y sin fuerza, busqué un modo para recuperar lo esencial de mi oración, y lo encontré en el mensaje de Jesús: amar a los otros como Jesús nos ama… Quiero ser instrumento del amor de Jesús”. Para la reflexión: Jesús vive junto a nosotros… Su rostro es el de los más pobres, de los marginados, los que sufren las injusticias de la sociedad… su rostro es también el rostro de tus enemigos. Date cuenta de que los otros son Cristo… Él fue abandonado en la cruz, y ahora lo sigue estando en el hermano y en la hermana que sufren en cualquier rincón del mundo. Compartir es amar y amar es darse. ¿Qué tendrías que hacer para compartir lo que tú eres y lo que tienes? |
|
|
|
|
|