Es la hora de la misión (3)
Estamos llegando al final del curso, desde el primer número dijimos que este año el apartado de la revista “Taller misionero” lo íbamos a dedicar al Congreso Nacional de Misiones.
Hemos ido recogiendo algunas de sus propuestas de acción: presencia de la dimensión misionera en nuestro proyectos pastorales, participación en las campañas misioneras, el descubrimiento de las situaciones misioneras de nuestro entorno y cómo estamos comprometidos en ellas, la oración por las misiones y promoción de vocaciones misioneras “ad gentes”.
Decíamos en el primer número que el Congreso no quede en el recuerdo, en noticia de un día, sino que sea una nueva etapa en la acción pastoral de la iglesia.
Es momento de revisar si se ha dejado sentir dicho acontecimiento porque nuestra comunidad cristiana y parroquial ha estado abierta a las nuevas situaciones misioneras “ad gentes”, ha habido más participación en las campañas misioneras, se han promovido grupos de animación misionera, los seminaristas os habéis involucrado más con las misiones, etc.
Todos los que nos sentimos parte del Pueblo de Dios somos los responsables de dar vida a las propuestas del Congreso.
El Consejo Nacional de Misiones a lo largo del año ha tenido varios encuentros para continuar profundizando en los temas del congreso. El Foro de la revista Misiones Extranjeras ha venido trabajando sobre la clarificación y alcance del término “misión ad Gentes”. La revista Misiones Extranjeras ha dedicado dos números monográficos al Congreso donde se recogen las ponencias y también algunas comunicaciones y experiencias así como evaluaciones. En algunos seminarios que tienen taller de misiones han debatido algunas de las ponencias del Congreso o han asumido algún compromiso misionero: oración, información sobre los países de misiones. En la diócesis de Cádiz-Ceuta, con motivo de la celebración de San Juan de Ávila, la delegación del clero, en coordinación con la delegación de misiones, organizaron una charla-conferencia sobre “El compromiso misionero de San Juan de Ávila”. De manera semejante, en varias delegaciones de misiones se ha venido trabajando.
Como ven, el “campo” va dando sus frutos, pero hay que continuar cultivándolo para que otros lo cosechen y disfruten del fruto de la Palabra del Señor.
La Hna. Mitsue Takahara, carmelita descalza, de nacionalidad japonesa, decía en su testimonio el día del Congreso: “Nosotras no vemos casi nunca los frutos de lo que pedimos en nuestras oraciones, ¡pero no importa! Porque sabemos que María, Madre de la Iglesia, se lo transmite todo a su hijo Jesús, y Él hace todo lo mejor para cada uno y para toda la humanidad. Pero, algunas veces, Dios misericordioso, nos da la alegría de ver algunos frutos.” Y nos cuenta la alegría de la víspera del día de Pentecostés del 21 de mayo de 1983 al escuchar a su madre que quería creer en el mismo Dios que sus hijas carmelitas, y por fin el día de Pentecostés fue bautizada.
Para rezar: Celebrar Pentecostés con espíritu misionero.
Para la reflexión personal y de grupo: Leer y reflexionar sobre alguno de los artículos de la revista Misiones Extranjeras.
Para el compromiso: Aprovechando el verano, tiempo de mucho gasto, de consumo, renunciar a alguito para compartirlo. |