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El Grupo Misionero 6

A DIOS NO SE LE DAN LAS SOBRAS

("ESTO NO ES UN JUEGO")

Es el Primer Mandamiento. “Amarás a Dios sobre todas las cosas”
Y a Él –a quien no vemos- no le podemos amar si no amamos al hermano (cf. 1 Jn 4,20). Tampoco al hermano se le dan las sobras. Este mandamiento es semejante a aquél.

Envia@as a ser just@s

El Señor nos envía al mundo entero a proclamad la Buena Nueva. Todo él –el mundo, cada persona- es objetivo del cristiano.

Reparemos en un detalle de esa llamada: no nos dice “mandad cosas”, sino “id”. Él envía a sus discípulos, y no solo les dice “dad y se os dará”(Lc 6,38), o -en lenguaje paulino- “el que siembra generosamente, generosamente cosechará” (2 Cor 9,10). En la misión por Él confiada (Lc 10), Él llama a la persona en su ser unitario, a la persona en su totalidad, y la invita no solo a no confiar en bienes o en cosas, sino también a estar “desapegada” de éstas. De hecho, Él llama a seguirle y “perder la vida” (Lc 9,23-25).

¿Sentimos realmente que somos, en Él, los protagonistas de la evangelización? ¡Claro que sí!. Y tanto cuando actuamos individualmente, como a nivel de grupo, en comunidad, porque sabemos que la propuesta de Jesús nos llega para todos y cada uno. Sí. Un sí mío y nuestro a su llamada: Busca (buscad) el Reino, promueve (promoved) la justicia, la paz, la hermandad, la alegría, el cariño, … en el mundo entero. Ve (id), eres (sois) enviado (enviados) como mis discípulos y amigos. Lleva (llevad) la Buena Nueva de que Dios os ama. Yo estaré contigo (con vosotros) siempre. Recibe (recibid) el Espíritu Santo…

En nuestra firme decisión de ir siempre a la raíz y fundamento de nuestra fe, de encontrarnos con Él y seguirle como los apóstoles de hoy, miramos al Enviado, al Maestro, y su “estilo evangelizador”. Queremos aprender.  Él pasó por uno de tantos, y desde los pobres y con ellos lanzó su proyecto. También dijo que cuanto se hiciese a un pobre, a Él se le estaba haciendo (Mt 25,31ss). Toda una provocación para nosotros, evangelizadores de hoy, para que echemos un vistazo a nuestro “estilo” de evangelización y veamos desde dónde (¿los pobres?) y con quién (¿los pobres?) estamos, al transmitir la Buena Nueva.

Por cierto. Hablamos de pobres o de empobrecidos. ¿No nos cuestiona esa realidad?. ¿Por qué hay pobres? ¿Es que acaso nosotros queremos que los haya?. Por desgracia, aunque da la impresión de que todos buscamos el bien común y que la justicia reine en el mundo entero, lo cierto es que parece que huimos de ella, la tememos y evitamos. La razón es evidente: esa justicia nos exige un cambio en nuestras actitudes y comportamiento, dejar de pensar que los demás están a nuestro servicio o que tenemos que estar por encima de ellos, esforzarnos por ayudar a los más débiles y apoyar al desarrollo sostenible de todos. ¡Hoy hablamos de “cuarto mundo”, “submundos”, “bolsas de pobreza”, etc.!.

Evidentemente en el taller misionero existe la genuina búsqueda/aspiración “humana” de vivir eso que llamamos la Justicia Social, pero también hay una espiritualidad, un talante nuevo (el Evangelio es siempre Buena Nueva) a la hora de poner los medios para conseguirla. Este talante está marcado por el estilo de Dios, y Éste se define desde la gratuidad. En el equipo misionero -en sus planteamientos y su buen hacer- se palpa que la misericordia y el perdón sobrepasan a la mera justicia distributiva y los donativos a los pobres. ¡Dios nos ha mostrado que somos sus hijos, y que todos somos hermanos! Desde ahí rezamos el Padrenuestro.

Ante la realidad y el grito de los empobrecidos del mundo, no podemos ser insensibles. No podemos pasar de ellos. ¡Debemos dar la respuesta de los hermanos (los buenos hermanos, evidentemente)! Lo mejor que podemos ofrecer al mundo es la Vida Nueva que nos llega en Cristo y su Mensaje. ¡¿Cómo podríamos hacer llegar claro este mensaje con palabras bonitas (aunque sean tomadas de la Biblia) sin perseguir la consecución del Reino y SU justicia?!

¿Cómo respondemos nosotros a esa inquietud de nuestro corazón y el de los hermanos? ¿Sentimos con el corazón de Dios? ¿Qué signos realizamos en el grupo que “significan” que estamos por la justicia, al estilo que nos marca la Doctrina Social de la Iglesia. (DSI)

Justicia y Evangelización

“…la Iglesia tiene una palabra que decir, tanto hoy como hace veinte años, así como en el futuro, sobre la naturaleza, condiciones exigencias y finalidades del verdadero desarrollo y sobre los obstáculos que se oponen a él. Al hacerlo así, cumple su misión evangelizadora, ya que da su primera contribución a la solución del problema urgente del desarrollo cuando proclama la verdad sobre Cristo, sobre sí misma y sobre el hombre, aplicándola a una situación concreta” (Encíclica Sollicitudo rei socialis, de 1987, cap. VI, 41). “…La doctrina social tiene de por sí el valor de un instrumento de evangelización…” (Encíclica Centesimus annus, de 1991, cap. VI, 54).

Sugerencia: podríamos pedir a alguien que nos recuerde cuales son las bases de la DSI, o sea, las normas y principios referentes a la realidad social, política y económica de la humanidad basados en el Evangelio y en el Magisterio de la Iglesia católica, sobre la dignidad de la persona humana, la primacía del bien común, el destino universal de los bienes, la solidaridad  y el respeto a la propiedad privada, la participación social, el principio de subsidiariedad, la cultura de la vida y de la calidad de la vida, la existencia de la ley moral.

O quizás –mejor- pudiésemos poner en nuestro punto de mira la lectura y comprensión de los dos documentos de Benedicto XVI, Deus Caritas est (2005) y Caritas in Veritate (2009), dejando que la Palabra de Dios toque nuestra actualidad y nos haga transformadores de ésta desde el seguimiento a Jesús y los valores evangélicos. Podríamos proponer acciones (personales y de grupo), porque el mundo no se mueve –ni se evangeliza- solo con ideas.

Nuestro taller misionero no puede ser protagonista de la proclamación evangélica sin este “instrumento de evangelización”. Somos misioneros, movidos por un proyecto de justicia donde nos convertimos en agentes de gratuidad y misericordia, perdón y reconciliación, y también de un cambio estructural en el mundo entero. ¿Somos así?

Ese mundo a ser evangelizado pide urgentemente respuestas. Las mías… las nuestras.

Esto sí es un juego, pero didáctico

Busca en esta sopa de letras algunas de las realidades a tener en cuenta en el grupo misionero. Son las que aparecen al final, en mayúsculas. Si lo quieres más difícil, tapa las palabras;  todas son de más de cinco letras. Con las restantes aparecerán textos de la Evangelii Nuntiandi (nº 14), de Redemptoris Missio (títulos del nº 60 y nº 61), una invitación de Juan Pablo II y Benedicto XVI al comienzo de sus respectivos pontificados, y el nombre del Presidente de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias (en España).

sopa
ACOMPAÑAMIENTO, ANIMACIÓN, APERTURA, AUSTERIDAD, CARIDAD, CERCANÍA, COMPASIÓN, CREATIVIDAD, ENVÍO, EQUIPO, ESPERANZA, ESPIRITUALIDAD, FAMILIA, FRATERNIDAD, GENEROSIDAD, IGLESIA, JESUS, MARÍA, MISIÓN, MOTIVACIÓN, ORACIÓN, ORGANIZACIÓN, RESPONSABILIDAD, TESTIMONIO, UNIDAD

 
Nemesio Frías