Actualidad de la misión ad gentes en España
Taller misionero en torno a esta instrucción pastoral
por Julio Falagán
Durante este año, el taller misionero lo vamos a dedicar a la reflexión, estudio, conocimiento de esta Instrucción pastoral que la Conferencia Episcopal Española ha publicado el día 28 de noviembre del 2008.
Nuestro deseo de dar a conocer este documento es para fortalecer la dimensión misionera de nuestra iglesia española, llamada a evangelizar, “¡Ay de mi sino evangelizo” (1Cor. 9,16). Queremos que sea un subsidio para grupos de reflexión de las parroquias, de los seminarios y para la formación y conciencia misionera personal. Invitamos a la lectura de dicho documento y a profundizar en su enseñanza. También nos sentimos alegres por un nuevo documento que viene a refrescar nuestra conciencia misionera, tal vez un poco dormida.
Estructura del Documento: Introducción.
1.-La misión en la vida de la Iglesia
2.- Dimensión teológica de la misión.
3.-Interpelaciones actuales de la Misión
4.-Ámbitos de responsabilidad misionera
Conclusión y Documentación sobre instituciones misioneras.
Introducción:
Es importante constatar que el origen de la misión está en el corazón del Padre, misión que continúan el Hijo y el Espíritu Santo. El fin de la misión es que toda la humanidad participemos de esta comunión, que se traduce en amor. La Iglesia, misionera por naturaleza, es servidora de esta misión que tiene su fuente en el amor del Padre y está destinada a toda la humanidad. Por eso nosotros que estamos leyendo este documento , nos debemos preguntar, ¿yo, en la comunidad en que estoy insertado, siento que hemos descubierto este amor que nace de Dios , queremos que sea conocido por todos los hombres, y mujeres, estamos dispuestos a ofrecerlo como un regalo a otras culturas y pueblos?.
Este documento aparece en un contexto que quiere despertar la conciencia misionera de nuestros bautizados, y rodeado de una serie de circunstancias a tener en cuenta: el año paulino, 50 años de una encíclica misionera que en su momento creó una gran conciencia misionera, la “ Fidei Donum” , 5 años del Congreso nacional de Misiones, hacía 30 años que la Conferencia Episcopal Española no publicaba un documento sobre la actividad misionera en España... Todo esto nos hace pensar que este es un subsidio necesario, oportuno, que nos puede dar mucho juego.
Tiene deseos muy concretos: fortalecer la responsabilidad misionera de todos los fieles cristianos y promover el compromiso misionero de las diócesis, parroquias y comunidades eclesiales.
En este primer tallercito vamos a abordar el primer capítulo:
1.-LA MISIÓN EN LA VIDA DE LA IGLESIA
1.1.- El dinamismo misionero en la Iglesia.
¿Quién en su empresa, colegio, asociación, no se siente “orgulloso u orgullosa cuando el mero director lo elige para una misión importante, arriesgada, de futuro, sembrada de esperanza?. Pues así la iglesia” desde su orígenes se siente enviada por Cristo y por el Espíritu para predicar la Palabra por todas partes” ( Hch 8, 1-4). Esta convicción será uno de los secretos de fidelidad a su Señor.
La Evangelización es el ser de la iglesia, su finalidad última, constantemente recordada por los distintos documentos de la Iglesia, va siempre acompañada por la necesidad de la urgencia, “urge la misión en la Iglesia” y cuando uno observa a la humanidad: “despojados y abatidos como ovejas sin pastor” (Mt. 9, 35) siente oportuna aquella expresión de Juan Pablo II, “la misión universal sigue en sus inicios”.
1.2.-La voz de la Iglesia de España: una mirada agradecida.
La Iglesia de España se ha visto enriquecida con personas, iniciativas e instituciones que han respondido a la llamada de la misión, durante varios siglos. Y un motivo de alegría en el momento es la mayor sensibilización y vocaciones a la misión de los laicos y laicas; a pesar de que en el conjunto están descendiendo el numero de vocaciones de lnuestra iglesia española a la misión más allá de nuestras fronteras. Y descienden, sobre todo, las personas que salían a la misión para toda su vida, o por un número prolongado de años o periodos. Proliferan más las experiencias de meses, periodos vacacionales, aunque ciertamente esto se constituye muchas veces en el descubrimiento de algo tan nuevo y distinto que muchos y muchas, a partir de ahí, inician un camino nuevamente a la misión más allá, y por varios años o se comprometen aquí en organizaciones de apoyo y concienciación. Lo mejor es que para muchos-as, el encuentro con otros pueblos o culturas, con los empobrecidos y con la miseria, ha significado un cambio de vida aquí y ahora.
Se me ocurre pensar, ¿nunca has sentido está necesidad de salir, conocer, escuchar, descubrir el valor de estos pueblo, iglesias, culturas, empobrecidos?, ¿nunca has pensado dejarte enamorar por esta realidad y esta llamada?. ¿Sinceramente estamos en un momento en que podemos pensar: y a mi que me impide salir?.
1.3 la llamada misionera permanece.
La misión ad gentes no es una moda. “ Sin la misión ad gentes, la misma dimensión misionera de la iglesia estaría privada de su significado fundamental y de su actuación ejemplar”. Esto lo han dicho nuestros obispos españoles para todos los cristianos y comunidades. O sea, que no podemos llegar a una disyuntiva: es que si salimos a la misión ad gentes, olvidamos la misión a las gentes aquí en nuestro territorio. La fe se fortalece dándose.
Las bienaventuranzas, la pasión por el Reino, serán el perfil del misionero actual. Lo mismo que Jesús instruyó a los suyos antes de enviarlos a predicar, señalándoles los caminos de la misión hoy el misionero está llamado a seguir las mismas huellas de Jesús y de los doce: pobreza, mansedumbre, aceptación de los sufrimientos y persecuciones, deseo de justicia y de paz, caridad.
Ya para terminar, dos cositas que pueden servir para el diálogo a nivel personal ¿has pensado esto de cómo colaborar a la misión aquí, allá y más allá? Y en los ambientes de parroquia o grupo en que te mueves ¿alguna vez conversáis y os planteáis esto de la pobreza, el que otros no conozcan la fe, el conocer otras religiones, dialogar con otras personas de otras culturas?...
Julio Falagán
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