![]() |
|
|
|
|
56ª Convivencia de Seminaristas “La Caridad nos urge a la Misión”
Bueno amigo: ¿Qué tal te ha ido esta Semana Santa? Increíble, no te puedes imaginar lo enriquecedora que ha sido. Me comentaste que te ibas a no sé qué de la misiones. Sí, he estado en una Convivencia de Seminaristas con inquietudes misioneras. Estás loco perdido, ¿para qué marchar, si la gente de aquí te necesita: tu familia, tus amigos, tu barrio...? ¿Sabes la cantidad de problemas que hay por resolver? Sí, pero no te das cuenta que hablas utilizando muchos posesivos: “tu, tu, tu,...” ¿Por qué no nos afecta lo que les pasa a otras personas de otros continentes si también son hijos de Dios y hermanos ? ¿Por qué tenemos los seres humanos tan endurecido el corazón y sólo nos importa lo propio? No iba desencaminado Ezequiel cuando prometió de parte de Dios: “Os daré un corazón de carne y os quitaré el corazón de piedra”. Eso no lo había pensado; o sea que me estás diciendo que hay que mirar más allá de mi propio ombligo... No como sí, más o menos. ¿Para qué con lo seguro y cómodo que me encuentro en el trabajo, en mi familia, en mi parroquia? Otra vez vuelves a los posesivos: “mi, mi, mi...” No me ralles, no me ralles. Bueno y ¿qué habéis hecho en esa convivencia? De todo. Verás, hemos estado tratando el tema de “La Caridad nos urge a la Misión”, y lo hemos hecho desde el método de la Revisión de Vida (Ver-Juzgar-Actuar). Para ello comenzamos por la introducción que nos hizo Antonio Herrero el martes 11 por la tarde. Al siguiente día por la mañana, Carlos Marcilla nos intereso con una charla titulada “La Mirada del Discípulo”, cuyo principal acento fue una exposición antropológica de la necesidad de la misión hoy. Al día siguiente Pedro José Gómez con “Una Mirada Creyente a Nuestro Mundo” nos puso en la pista de un juzgar muy interesante, desde una llamada a que no “mercantilicemos” la caridad y la solidaridad. Por último, el viernes, José Manuel Madruga con “Un Camino Creyente para la Misión” nos puso en jaque ante la importancia que tiene la dimensión misionera en nuestra vida sacerdotal, así como que en el ejercicio de la misión hemos de cuidar aspectos tan importantes como la oración y la presentación de la Iglesia, sabiendo dar un testimonio válido y teniendo unas estructuras personales mínimas. Cada día, de miércoles a viernes estuvo dedicado a uno de los continentes en los que el IEME trabaja, comenzando por América, Asía y por último África en este orden. Por ello, por las tardes tuvimos testimonios de misioneros que estuvieron o están trabajando allí: Manuel Bodenlle, por América, que nos profundizó en el trabajo con las Comunidades de Base en República Dominicana; Joaquín Redondo, nos habló, aparte de sus experiencias por Japón, sobre los pilares que le han mantenido firme en su quehacer misional (oración, fraternidad sacerdotal y unión con las gentes de las comunidades donde tabajas, sabiendo ser respetuoso con todos los carismas); y por último Telesforo Mwenda sacerdote diocesano tanzano, nos ofreció su visión sobre la situación eclesial africana desde su testimonio vital. Tuvimos salidas, momentos de compartir, cine, etc. En fin, una experiencia genial. Al final el sábado con la Misa de la mañana acabamos la convivencia. Bien, bien ¿Y habéis sido muchos? Pues nueve de distintas diócesis: Jaén, Zaragoza, Plasencia, Valencia, Seu d'Urgell, Solsona y Canarias; como ves de casi los cuatro puntos cardinales de la geografía española. Y, ¿qué hay que hacer para apuntarse? Toda la información la tienes en www.ieme.org.
|
|
|
|
|
|