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Así son las cosas. La vida cambia cada día, cada momento., Y las personas también. Por decisión democrática de los miembros de la X Asamblea, con el soplo del Espíritu sobre ellos, quedó nombrada la nueva Dirección General del IEME, con sus responsabilidades, para los próximos cinco años. Un servidor se encontraba tranquilamente en Guatemala, donde este mes cumplo 30 años de trabajo. Lo que menos me imaginaba es verme en Madrid, como responsable del Departamento de Información y Animación Misionera. Todos y cada uno de nosotros nos encontramos muy a gusto en nuestros trabajos en los lugares de misión. Recibir la llamada para venir a Madrid, dejando las gentes a las que quieres, el estilo de vida y lo que estás haciendo, es, de entrada, algo que te golpea. Pero, al reflexionar y orar sobre el nuevo destino, terminas pronto aceptando el cambio, porque lo que distingue siempre al misionero es su disponibilidad para trabajar en la parcela del Reino de Dios adonde se le llama. Y aquí estamos, dispuestos a iniciar esta nueva etapa. Admiro el trabajo de Juanjo Alarcia en este departamento. Somos compañeros del mismo curso, juntos estudiamos toda la Teología y nos ordenamos en Julio de 1967. Agradezco también su paciencia para introducirme en la elaboración de la revista “ID” y otras responsabilidades que, a partir de ahora, me van a tocar. Espero que vosotros, queridos lectores, tengáis paciencia conmigo. Y cuando las aguas de la inexperiencia vayan regresando a su cauce, juntos podamos seguir disfrutando el contenido de esta pequeña y sencilla revista, que yo ya leía en mis años de joven seminarista en el Seminario de Córdoba, y que me ayudó –no lo dudéis- a discernir mi camino misionero. Aprecio y confío en el aporte de todos los que integramos este departamento de Animación Misionera. Y en última instancia, confío en la fuerza del Espíritu, siempre actuante, en el seno de la Iglesia, impulsando la misión que el Señor Jesús nos encomendó desarrollar y hacer crecer su Reino entre nosotros, en nuestro mundo actual, que buena falta nos hace! Gracias, queridos lectores, por permitirme caminar junto a vosotros este tramo del camino de nuestras vidas. Paco Ortega
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Nueva Dirección General del IEME Al concluir la X Asamblea General del IEME, reunida en Madrid, los participantes en ella han elegido nuevo equipo de Dirección, para el próximo quinquenio:
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De hace unos días para acá, veo que Cuba está de actualidad en España. Casi a diario es noticia en los periódicos de tirada nacional. Hasta el semanario Vida Nueva ha dedicado a la Iglesia en Cuba una separata. Me parece que aquí tenéis una buena información. Con esos datos, se puede ir avanzando en la interpretación de los últimos acontecimientos. Este es un momento de gran esperanza para todos los cubanos. Los obispos, en su Mensaje de la pasada Navidad, se hacían ya eco de la nueva situación. Pienso que, con sus palabras, nos acercan a un modo de interpretar los anhelos del pueblo. Son 15 nuestros obispos, dos de ellos eméritos. Y conforman tres arzobispados.
Nuestro grupo IEME en Cuba necesita ayuda. Se jubila Antonio López y regresará a España en los próximos meses. Estamos presentes en dos diócesis. En Cienfuegos, Manuel Acosta, Juan Bayona y Simón Felipe. Representan a sus respectivas diócesis: Canarias, Toledo y Ciudad Real. Y, en el equipo de Ciego de Ávila, Juan Pozuelo, Antonio López y un servidor. Representando de nuevo al presbiterio de Ciudad Real, al de Albacete, y, un servidor, al de Santander. Ojalá alguno de los que lean estas líneas se anime a venirse conmigo. Nuestro obispo Mario Mestril está buscando quien pueda seguir la labor de Antonio López. Hasta ahora está de Delegado Diocesano de Misiones y atiende pastoralmente el Central Venezuela, parroquia al occidente de la Diócesis. A. Mariano Calderón Ruiz
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En esta tercera entrega sobre el documento de Aparecida, V Conferencia del Episcopado Latinoamericano, queremos reflexionar sobre el tema central del documento: discípulos y misioneros. 1. Llamada y amistad con Jesús. El discípulo está llamado a conocer en primer lugar la vida de Jesús: la vida de Jesús es una entrega radical de si mismo a favor de todas las personas, consumada definitivamente con su muerte y su resurrección. El es el primero y más grande misionero venido del Padre, mas El es la Buena Noticia, a comunicar. Al discípulo lo primero que se le pide no es creer o conocer la doctrina de su maestro, sino conocer, encariñarse con su persona, descubrir qué tipo de maestro es este. Este maestro escoge a sus discípulos y los invita a ser parte de El y de su proyecto. En todo el Evangelio, se insiste precisamente en esto: Jesús posibilita y devuelve la dignidad a todas las personas que llama, a los cuales no considera ni siervos ni colaboradores, sino amigos. Lógicamente la vinculación de estos discípulos entre si es la fraternidad. 2. Disposición al seguimiento. El seguimiento exige cambio de vida y dar prioridad a los intereses de Jesús y de su Reino sobre los intereses personales. La actitud del Samaritano nos lleva a aproximarnos a aquellos más débiles, desprotegidos y desfavorecidos de la sociedad: pobres y pecadores. La centralidad del amor es el distintivo de la nueva comunidad de discípulos. Las Bienaventuranzas se presentan como una alternativa de vida a los comportamientos interesados y materialistas que han definido el comportamiento humano de muchas personas a través de todos los siglos. 3. El respeto por el otro. Este llamada a la fraternidad y al seguimiento de Jesús en América exige actitudes de respeto a los otros: pueblos indígenas, culturas diversas, grupos sociales, humanos y políticos, religiosos. Hemos entrado en el mundo de la diversidad, de la pluralidad. La valoración de los grupos marginales, de la mujer, de los colectivos desfavorecidos es un síntoma del seguimiento correcto de la voluntad de Dios. 4. El Anuncio como tarea. Al llamar a los suyos para que lo siguieran les da un encargo muy preciso: Anunciar el Evangelio del Reino a todas las naciones Mt 28, 19. Por esto todo discípulo es misionero, son las dos caras de una moneda, inseparables e inconfundibles. Todo discípulo es misionero pues Jesús al vincularlo a su amistad- como amigo y hermano- lo hace participe también de su misión. Como El es testigo del misterio del Padre, así los discípulos son testigos de la muerte y resurrección del Señor hasta que El vuelva. Cumplir este encargo no es una tarea opcional, sino parte integrante de la identidad cristiana, porque es la extensión testimonial de la vocación misma. Nº 144 (D A). La misión no se limita a un proyecto o programa, sino que es compartir la experiencia del acontecimiento del encuentro con Cristo, testimoniarlo y compartirlo de persona a persona, de pueblo a pueblo a través de toda la Historia, en todos los lugares de la Humanidad y entre todas las gentes. Nº 145 ( D A). 5. El Espíritu Santo anima a los discípulos y misioneros. Jesús, al comienzo de su vida pública, después de su bautismo, fue conducido por el Espíritu Santo al desierto para prepararse a su misión. Ese mismo Espíritu acompañó a Jesús durante toda su vida. Una vez resucitado, comunica este Espíritu a sus discípulos. El libro de los Hechos de los Apóstoles nos va narrando el desarrollo de la primera evangelización, guiada magistralmente por el Espíritu, cómo se van eligiendo personas, formando comunidades, constituyendo carismas, desarrollando ministerios diversos. Los seguidores de Jesús no tienen otro guía más importante para el discipulado y para la misión que este Espíritu que guió a Jesús y a su Iglesia. 6. El seguimiento de Jesús invita a vivir en comunión. Jesús a los discípulos que elige los lleva a un lugar aparte y los va instruyendo en los secretos del Reino de los cielos. Ese encuentro es necesario para consolidar la fraternidad y la misión. La fe se vive en comunidad y todo carisma es referencia a una comunidad. Hay dos imágenes muy bonitas de la Iglesia que desarrolla el Vat II: los creyentes forman el Pueblo de Dios, y el Cuerpo de Cristo; dos imágenes meramente corporativas. Esa comunión encuentra su máxima expresión celebrativa en las mesas compartidas del Pan y de la Palabra. Para nuestra reflexión: 1.- Habitualmente en nuestra vida unimos seguimiento y misión, sí o no. Razonar la respuesta. 2.- Si la misión está tan unida al seguimiento ¿por qué dedicamos tan poco tiempo, personas, espacios al anuncio de Cristo?. 3.-¿Cómo cuestionan las actitudes y vocación misionera a nuestro comportamiento de iglesia y comunidades dedicadas, en su mayoría, al culto y los sacramentos?
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Los Molinos: 30 Junio al 4 Julio 2008
En un clima fraterno, de distensión y alegre, llevamos a cabo la Convivencia de verano, la número 37. Participamos cerca de 50 compañeros, entre residentes en España, jubilados, enfermos y de paso. A vista de pájaro se observaban bastantes cabezas “brillantes”, muchas de pelo plateado y muy pocas, de oscuro. La Eucaristía de cada día la presidían compañeros de los distintos continentes en los que trabajamos, con símbolos y cantos propios. En el centro de nuestras deliberaciones estaban los ecos de la recién concluida Asamblea General. En la contraportada podéis ver la fotografía. Nos fijamos, particularmente, en dos temas de reflexión: El IEME en España y Jubilados y Mayores. En la mañana del jueves nos dio un retiro Don Ángel Rubio, Obispo de Segovia. El viernes 4 visitamos la ciudad de Ávila, en concreto, la Catedral, el convento de los PP. Dominicos, el convento de Santa Teresa...
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PARTIERON A LA CASA DEL PADRE...
MONS. IGNACIO PRIETO: Cuando Mzilikazi, el gran rey guerrero de los Ndebeles murió, toda la tribu explotó en un gran llanto y lamento, gritando con desespero: “¡Intaba yadilika!” “¡La Montaña se ha derrumbado!”. Mzilikazi, era el general del gran Shaka, rey de la tribu Zulú, que había conducido a una facción rebelde de la tribu desde las verdes colinas del Sudáfrica oriental, en una errante marcha hacia el norte, arrasando tribus a su paso, hasta las tierras del actual Zimbabwe donde se estableció con su gran pueblo guerrero y subyugó con mano de hierro a las tribus locales. El héroe había muerto y ahora parecía que la nación quedaba huérfana. Otra montaña se ha derrumbado. Un gran soldado de Cristo. Mons. Ignacio Prieto s e ha marchado pacíficamente a la Casa del Padre el día 9 de Mayo a la edad de 85 años. Tres obispos de Zimbabwe, que fueron sacerdotes de su Diócesis vinieron a Madrid y le vieron aún con vida o acompañaron durante los últimos días. Los obispos se llevaron tierra de su tumba para que el pueblo celebre simbólicamente su entierro en el país que él tanto amó, mientras el cuerpo descansará en el panteón del IEME en La Sacramental de San Isidro en Madrid. Ignacio nació el 9 de Marzo de 1923 en Besande, (León). Fue ordenado sacerdote en 1947. En 1949, y en compañía de otros tres misioneros, fue destinado a la entonces Rhodesia, hoy Zimbabwe, donde trabajó en la Diócesis de Bulawayo junto a los misioneros alemanes y suizos de Marianhill. En 1953 se erigió la Prefectura Apostólica de Wankie (hoy Hwange) en territorio desmembrado de la misma diócesis de Bulawayo. La nueva entidad eclesiástica fue encomendada a los misioneros del IEME. En 1958 fue requerido para volver a España en calidad de Rector del Seminario de Misiones del IEME hasta su nombramiento como primer Obispo de la nueva diócesis de Hwange en Marzo de 1963. Trabajó como Obispo de Hwange hasta 1999. A la edad de 76 años dejaba el gobierno de la diócesis y ordenaba como sucesor suyo a Mons. Robert Ndlovu, un joven sacerdote del mismo presbiterio. Como Obispo Emérito quiso permanecer en el país y continuó ayudando en la pastoral de la misión local y en el vecino noviciado de las Hijas del Calvario. Su voluntad era vivir y morir en Zimbabwe, pero después de habérsele diagnosticado un tumor maligno, fue persuadido a venir a España para someterse a una operación. El resto de su historia lo ha vivido en los cuatro meses de hospitalización hasta su muerte. ¿Quién era el hombre detrás de toda aquella activa y larga vida misionera? Yo pasé la mayor parte de mi vida junto a él; más aún, durante trece años viví en la misma casa con él. No tenía un “palacio episcopal”. Se estableció en dos habitaciones de la casa parroquial de la Sagrada Familia, de la cual yo era párroco. Era de carácter introvertido, hombre de pocas palabras, pero con un gran sentido del humor y una aguda inteligencia. Pero ante todo era un hombre de Dios porque era un hombre de oración, mortificado y austero. Fue amado y aceptado por todos. Le tocó también vivir tiempos difíciles durante la Guerra de Liberación cuando la ferocidad de los dos últimos años arrasó totalmente algunas misiones. Y tres años después de la independencia de Zimbabwe, en 1983, volvió también a vivir el conflicto ínter tribal (Shona-Ndebele). En pocas semanas masacraron, a muchos miles de mujeres y niños, familias enteras, muchas de ellas feligreses de nuestro Obispo. Su trabajo de orden social por el bienestar del pueblo fue reconocido por la Embajada de España en Harare. En 1986 se le concedió la condecoración “ Encomienda de Isabel la Católica al Mérito Civil” . Asimismo, en Julio del año 2000, el Embajador en Zimbabwe le hizo entrega de una segunda medalla otorgada por el Rey con el nombre de “Encomienda de Número de Isabel la Católica ”. Mons. Prieto dejó bien claro que esas medallas las merecían y las compartía igualmente con todos los misioneros españoles que trabajaban con él en Zimbabwe.
EMILIO OLIVÁN TAULÉS: GUATEMALA: Emilio, sacerdote de la Diócesis de Zaragoza, nacido en La Almolda (Zaragoza) el 20 de Mayo de 1945, cursó estudios de Humanidades y Filosofía en el Seminario de Zaragoza. Siendo aún seminarista, marchó a Guatemala en Julio de 1975 y dos años después se comprometió a la misión, de por vida, a través del IEME. Recibió la ordenación sacerdotal el 2 de Abril de 1977 en Comalapa (Chinaltenango), conferida por Mons. Angélico Melotto, obispo de Sololá. Ejerció su primer ministerio en la Parroquia de Fátima, en la capital. Le tocó vivir los años más duros del conflicto armado interno en Guatemala. Eran tiempos de persecución, represión selectiva y masiva por parte del poder militar, en los que debíamos ponernos de parte del pueblo perseguido. Hay gestos que transcienden la vida y la muerte. Gestos sólo posibles en seres de luz. Indignarse y luchar contra toda injusticia, es uno de ellos; compartir la esperanza y el dolor de un pueblo que acoge como a un hijo, es otro; concebir el amor y la justicia como actos concretos y posibles en la tierra, no para ganar el cielo, sino para acercarse al pueblo con la dignidad que debería ser condición indiscutible de todas y de todos en el mundo, también es uno de esos gestos. Emilio Olivan Taulés hizo vida estos gestos y la luz azul de su mirada ilumina nuestro camino. Su vida nos sigue tocando a todas y a todos y su alegría nos empuja a vivir con libertad. Desde el 3 de Abril pasado estaba delicado de salud, operado del duodeno y con el corazón muy debilitado, tanto que los médicos desaconsejaron su traslado a España. Sus compañeros misioneros del Grupo han estado continuamente junto a él haciendo todo lo posible para su recuperación y buen ánimo. El 3 de Junio llegó de España su sobrina para acompañarle. Falleció el 7 de Junio, recién cumplidos los 63 años,, y sus funerales fueron celebrados en su parroquia de Fátima entre el cariño y oración de su gente.
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A 25 AÑOS DEL MARTIRIO DE VICENTE HONDARZA Han pasado 25 años desde aquel fatídico 14 de Junio en que el compañero y amigo Félix Pérez me deja literalmente helado con la noticia de la muerte de “un hombre bueno”: VICENTE HONDARZA GÓMEZ. Los autores materiales e intelectuales del asesinato fácilmente se pusieron a salvo protegidos por un gobierno y unas autoridades nada interesados en permitir los gestos proféticos de una iglesia del lado de los pobres. Todo lo contrario: había que apagar esas voces que estorbaban. Vicente, un hombre naturalmente bueno, sencillo, cariñoso y alegre si los hay, se había sumado a la larga lista de testigos que iban regando con su sangre nuestras tierras del Perú y América Latina. Si, como creemos, “ la sangre de los mártires es semilla de cristianos” no cabe duda que nuestra iglesia debe mucho de su fertilidad a esa sangre generosa y copiosamente derramada. Las hermanas Inés, Agustina y Juanita, los tres padres de Chimbote y muchos laicos en Perú; los obispos Romero (El Salvador), Angelleli (Argentina) y Gerardi (Guatemala); los sacerdotes L. Espinal (Bolivia), J. Alsina (Chile), P. Hermógenes (Guatemala) el P. Rutilio Grande, los mártires de la Universidad Centroamericana-UCA (6 jesuitas y dos empleadas de la casa) y las tres religiosas norteamericanas (todos en El Salvador) son de los más conocidos. Se suman cientos de delegados de la palabra, animadores de comunidades, catequistas…que dieron su vida al servicio del Reino de Dios y de la iglesia de la que formaban parte. Su sangre se mezcló con la de miles de personas, de distintas iglesias o incluso no creyentes que han sido víctimas de un sistema y unos regímenes inhumanos insensibles ante el dolor de las grandes mayorías pobres. Otros, a manos de “supuestos defensores del pueblo” –como Sendero Luminoso en Perú- con la misma o mayor brutalidad. Se ha cumplido la Palabra de Jesús de que el discípulo no va a ser más que el maestro y de que sus seguidores serán perseguidos. Pero también se cumple la otra de que ellos recibirán el 100 por uno en esta vida y luego la vida eterna. Así lo manifestaron todos los participantes en las Jornadas de Reflexión Teológico-pastoral que los sacerdotes del Instituto Español de Misiones Extranjeras han organizado y realizado sobre el tema del martirio en A. Latina. Fue del 9 al 11 de junio, en el local del Centro de Estudios Misioneros de los PP. de S. Columbano, en Los Olivos, Lima. Se han tocado temas como: “De Medellín a Aparecida: Profecía y Martirio en la Iglesia en América Latina”;”Mártires de ayer: desafío y reto a los discípulos de hoy” y “Vicente Hondarza: Discípulo, Misionero y Mártir”. Fueron desarrollados por el misionero columbano P. Pedro Hughes , la señora Ana Gispert y el conocido teólogo peruano P. Gustavo Gutiérrez , los tres amigos de Vicente Hondarza. Profundizaron en el tema del martirio como consecuencia de una vida de entrega diaria por fidelidad a Cristo y al pueblo pobre. Esa opción por los pobres que Benedicto XVI en Aparecida nos dijo con toda claridad y contundencia que es esencial a la fe en Jesucristo. En la clausura el P. Gustavo Gutiérrez recordó la sencillez de Vicente, su habilidad para propiciar “alegría que genera y contagia”. Explicó –además- las dimensiones que implica ser testigo del Señor y ellas encarnadas en el actuar de Vicente. Cerró el acto el obispo de Carabayllo, monseñor Paniza, con la presencia, también, del arzobispo de Huancayo, monseñor Barreto. Finalmente, en Chancay (lugar donde desarrolló su ministerio pastoral Vicente) se han celebrado otras jornadas similares que culminaron el día 14 con una Romería al cementerio donde descansan sus restos (y en cuya tumba nunca faltan flores frescas) y una misa presidida por el obispo de la diócesis de Huacho, monseñor Antonio Santarsiero Rosa, quien resaltó el testimonio de tantos en Chancay a favor de Vicente y que amerita -dijo al final de la misa- abrir el proceso de su beatificación. A destacar la presencia en los eventos de Lima y de Chancay del condiscípulo de Vicente, P. Francisco Ortega, recién elegido miembro de la Dirección General del Instituto Español de Misiones Extranjeras –IEME- y delegado para la ocasión por la misma. “Estoy acá, dijo, por mi cercanía personal a Vicente con quien me preparé para ser sacerdote y misionero y porque vengo de una iglesia, la de Guatemala, probada como pocas por el martirio de un obispo, varios sacerdotes y religiosas e innumerables laicos comprometidos con su fe y con su pueblo” . Sabemos bien que el martirio ni se busca ni se merece. Es un don, un regalo de Dios para el propio mártir y para la comunidad de fe. Así lo hemos sentido estos días y por eso hemos repetido: “ Gracias, Señor, por el regalo de Vicente”. (José María Rojo G.)
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