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VACACIONES EN EL NORTE
Urge hacer algo a escala global para solucionar los problemas del hambre, del cambio climático... Pero hemos de hacer también algo a escala personal. Es más fácil invocar el tratado de Kyoto contra los países que más contaminan que cerrar un grifo, depositar la basura en el contenedor apropiado para el reciclaje, prolongar un poco más el uso de nuestro “viejo” ordenador o nuestro vehículo... Misión nos recuerda solidaridad, compartir, pensar en el otro... Estos meses de vacaciones en España nos pueden ofrecer una oportunidad de recordar estas cosas y sentirnos comprometidos en la MISIÓN. Juan José Alarcia
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1 de junio. 2007
Es la segunda noche que duermo en Sabie. Aún conozco muy poco. Mi casa, aunque un poco abandonada es muchísimo mejor que la de todos. Ya hemos empezado a arreglarla. Aquí estoy de carpintero, electricista, fontanero, etc. Creo que la vamos a dejar bonita y quiero que sea y la sientan también su casa. Como decía, aún no conozco casi nada y a casi nadie. Pero nos iremos conociendo. Tengo la impresión de que la gente está contenta, porque van a tener un Padre, cosa que hace muchos años no tenían. Yo también estoy muy contento y creo que nos vamos a entender muy bien. Ya he visitado algunas comunidades. El domingo próximo iré a 30 kilómetros, por caminos intransitables en la época de lluvias (ahora es tiempo seco), a celebrar Misa con dos comunidades. Bueno, deben ser unos diez o doce en cada una, y de ellos no sé si habrá un par de cristianos. Creo que allí nunca ha llegado desde hace muchos años un sacerdote. Será una verdadera Eucaristía, fuente de vida y de felicidad, e inicio de un camino de liberación, que vamos a empezar a recorrer juntos. Tengo la intuición de que voy a aprender mucho, o mejor “juntos vamos a aprender mucho”. Ellos me van a ayudar a ser más feliz y yo tengo la obligación, y el gusto, de ayudarles a ellos a serlo también. Estoy muy contento de poder expresarme y hacerme comprender en su lengua, y a ellos les gusta. Cuando digo algo mal se ríen mucho y luego me dicen “eso no se dice así…se dice de esta otra manera”. Qué bonito es conocer su lengua, en la lengua está la vida de las personas. La lengua no es para ganar dinero, encontrar una buena colocación y hacer negocios, sino para entender el alma de las personas. Hablar su lengua es valorar su vida. Bueno, son las 10 de la noche, me voy a dormir, que aquí ya es muy tarde. Todos duermen ya hace tiempo. Quiero levantarme cuando todos, al amanecer, porque si la luna es muy bonita, cada salida de sol es también un espectáculo maravilloso. Hasta mañana.
Luego he ido a otra comunidad en la misma zona. Algunos más… unos treinta, y del ofertorio me he traído una gallina y 22 meticales. Todo muy semejante, a cual mejor. Después de la misa hemos ido a rezar con dos viejas, que están enfermas. Les ha dado mucho consuelo y lo han agradecido. Hoy era el domingo de la Santísima Trinidad. Ciertamente “Dios es Comunidad” y así Le he experimentado hoy. Sobre todo esto hemos hablado mucho en la homilía, en “changana”, claro. Seguimos arreglando la casa. De esta me saco el carné de chapucero. Mañana lunes cuando el sol amanezca todos se levantarán. A las 6:30, comenzarán a llegar niños de todas partes (a pié, no en autobús escolar), pues aquí mismo hay una escuela primaria que está enfrente de nuestra casa. Y sus padres y madres irán a la “machamba” (huerta) o a pastorear el ganado (ésta es buena zona de pastos). Pero las vacas no son suyas, sino de gente “importante” que viven en Maputo y que se van apoderando de todos los terrenos útiles. Doy gracias a Dios y a vosotros, con quienes quiero compartir estas líneas. Buenas noches. Jesús Torres Bravo
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RELEVO EN EL EQUIPO DE FORMACIÓN Y ANIMACIÓN MISIONERA (EFAM)
La actividad misionera de la Iglesia es la que nos mantiene en tensión de constante renovación, de crecimiento, de creatividad para seguir presentando en condiciones cambiantes, en distintas culturas, a tiempo y a destiempo el mensaje siempre actual del Evangelio. Desde hace muchos años el IEME mantiene un equipo de tres misioneros para la formación y animación misionera en España. Entre las actividades de este equipo destacan las visitas a los seminarios diocesanos y convivencias de animación misionera para seminaristas y sacerdotes. El objetivo primero es mantener vivo el espíritu misionero entre los seminaristas y el clero. Para algunos puede ser una ocasión de discernir su vocación misionera en otros países, para todos es una ayuda para que en su vida y actividad pastoral tenga fuerza la dimensión misionera que es esencial en la Iglesia. Ha llegado recientemente de Japón Pablo Seco que va a sustituir a Miguel Ángel Aragón como representante en el EFAM del continente asiático. Miguel Ángel después de completar estudios de misionología regresará de nuevo al Oriente. A cada uno le hacemos unas preguntas:
¿Qué han supuesto para ti estos tres años en España? A pesar de lo arduo de la tarea de animación misionera, que te lleva a estar saliendo de ti mismo continuamente, para mí ha supuesto una riqueza humana y espiritual grande. El haber vuelto a tomar el pulso a la sociedad y a la Iglesia española, el encuentro con tantas personas, sacerdotes y seminaristas, muchos de ellos ilusionados con lo que llevan entre manos y con una profundidad espiritual grande, me anima a continuar trabajando en la construcción del Reino. He disfrutado mucho saboreando la riqueza y la diversidad cultural que existe dentro de nuestra geografía, con sus tradiciones, paisajes, arte y patrimonio religioso, gastronomía, tanta gente encontrada en el camino… Ha sido además un regalo poder disfrutar de mi familia y de mis amigos, volver a la tierra donde se hunden las raíces de mi afectividad, mi pasión por la gente que quiero y la fe en Jesús, el Señor de la cruz, que me ha llamado a su seguimiento y a dar a conocer el Evangelio hasta los confines de la tierra.
¿Cómo valoras el trabajo que el IEME hace para la animación misionera? Creo que la animación misionera que al IEME se le ha encomendado es una tarea importante. Es un cauce de formación y de animación misionera que tienen los Obispos y las diócesis de España a mano para hacerse conscientes de la urgencia de la Misión ad gentes hoy. Nuestro aporte testimonial en los seminarios y el acompañamiento que hacemos a los seminaristas que participan en las convivencias es importante durante su etapa de formación, porque es un tiempo especialmente idóneo para posicionarse y tomar determinaciones radicales y de por vida, sobre todo mirando al horizonte de la Misión ad gentes. El acompañamiento a sacerdotes diocesanos es importante porque todos somos responsables de la evangelización allá donde se nos destina. Tanto para los que se quedan como para los que cruzan fronteras animamos a que se garantice tanto la formación de la persona que es enviada como el acompañamiento. Solamente así la experiencia misionera será una experiencia positiva y tendrá garantías de continuidad. ¿Qué mensaje te gustaría dejar a los seminaristas y sacerdotes de España? Pues que la Misión es cosa de todos y que la Iglesia solamente tiene razón de ser desde la Misión. Todos admiramos a los misioneros que dejándolo todo han entregado sus vidas en favor de los más pobres de la tierra. Su ejemplo lo empleamos muchas veces para contrarestar opiniones encontradas contra la Iglesia, en búsqueda de nuestra identidad y de credibilidad. El relevo misionero es necesario y tú puedes ser uno de estos. Decía Teilhard de Chardin: “golpea el gong en un solo lugar, y todo el gong resonará”. Pues eso, que sigamos golpeando el gong en todo lugar y el Evangelio del amor hablará.
Los años pasados en Japón seguramente han influido en tu percepción de la Iglesia. ¿Quieres hacernos algún comentario en este sentido? Pues sí, los siete años y pico pasados en Japón me han hecho sentir nítidamente la catolicidad de la Iglesia, su pluralidad y riqueza, su amplitud. Me han ayudado a ver las cosas desde otra perspectiva. Incluso a mirar a la Iglesia en Europa y en España desde un ángulo tan lejano que tienes que forzarte para poder distinguirla. Seguramente si a un cristiano medio de España le preguntaran qué sabe sobre la Iglesia en Vietnam o en Indonesia, le sería difícil imaginarse su fe, su entereza y esperanza para soportar las persecuciones sufridas, sus formas de relacionarse con Dios. Los años pasados en Oriente me han hecho más tolerante con otros puntos de vista, me han ayudado a comprender la dificultad de percibir la perspectiva del otro, me han enseñado a estar más atento, más a la escucha. Me han mostrado la necesidad de explicar las cosas despacio y desde el principio, sin dar nada por supuesto. También me han servido para pensar sobre la ardua tarea que es hablar desde Roma para la Iglesia universal, ya que mientras en unos sitios piden un Vaticano III en otros sitios todavía no se han enterado que ha habido un Vaticano II. He podido reflexionar sobre lo importante que es ser sacramento de comunión y de unidad así como de lo complicado que es concretarlo para vivir la fraternidad universal. Tu experiencia pastoral en la diócesis de Alcalá no está muy lejana. ¿Cómo ves hoy la realidad eclesial y social a la que se enfrentan tus compañeros sacerdotes aquí? Recién llegado -como quien dice- desde la otra parte del globo me cuesta hacer una valoración adecuada. Tan sólo puedo hablar de primeras impresiones. Creo que el reto más importante al que se enfrenta la Iglesia en España es la necesidad de provocar experiencia de Dios en los creyentes. Y la urgencia de orientar al pueblo para vivir esa experiencia de manera eclesial, como comunidad. Se palpa una sociedad medio enfrentada con la Iglesia y una Iglesia que juzga duramente a la sociedad. Creo que es necesario encontrar caminos de diálogo. Que la Iglesia vuelva a convertirse en portavoz de la Buena Noticia de parte de Dios, de un Dios que escucha el corazón de su pueblo y sabe de sus sufrimientos, de su oprobio. Creo que la Iglesia tiene que hacer el esfuerzo de comunicar ese mensaje de consuelo y esperanza al pueblo de Dios y hacerlo con claridad, con dulzura y con paciencia. Creo que en la sociedad española hay mucho estrés, mucha ruptura, mucha soledad y que lo que menos necesita son palabras duras o de condenación. Que lo que necesita son palabras de ánimo, de consuelo, de luz. Creo que no es una tarea que implique poco tiempo, pero estoy convencido de que para realizarla hay que reforzar nuestra relación con Dios y descubrir qué mensaje quiere Él decirle a su pueblo.
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El comienzo del verano en España suele ser tiempo preferido para las vacaciones de los misioneros. Nuestra casa de Madrid se convierte en lugar de acogida, de paso hacia el hogar familiar y de encuentro de compañeros. Con frecuencia se dan casos del primer encuentro entre compañeros del IEME que no habían coincidido previamente en España. Presentamos dos imágenes de encuentros desde la distancia.
José María Videgain (en Japón) y Juan Bayona (en Cuba)
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CHICO MENDES Hoy día una de las grandes amenazas que sufre nuestro planeta es el calentamiento global, provocado por el exceso de gases vertidos a la atmósfera a causa del desarrollo industrial, consumo de combustibles fósiles y la quema de los bosques amazónicos para fomentar ganadería y extracción de minerales. Cuando todo el mundo espera que los gobiernos hagan algo, cuando se piensa que los grandes de este mundo son los responsables y muchos deliberamos que somos insignificantes e impotentes para detener este proceso infernal nos sorprende la reacción de gente sencilla, pobre entre los pobres, que ofrece su vida para detener la destrucción de las selvas. La decisión, propuestas y sacrificio de un hombre han servido para concienciar a millones de personas.
Años atrás la situación de crisis en las regiones occidentales del país había empujado a muchas personas a emigrar a la selva, rica en materias primas como el caucho, para trabajar en su explotación. Las tribus aborígenes, más de sesenta naciones indígenas, vivían por entonces en el valle de Jurua, en Acre y fueron las primeras en sufrir la invasión externa, al ver ocupados sus territorios y disminuir su población drásticamente en los enfrentamientos con los seringalistas (extractores de caucho), constituidos por poderosos grupos económicos brasileños y extranjeros. Al caer la demanda mundial de caucho, la miseria y la falta de servicios médicos produjo la muerte de más de la mitad de los «soldados del caucho». El analfabetismo, el abandono, el aislamiento y las carencias fueron el ambiente en el que creció Chico Mendes. La deforestación masiva y los incendios intencionados alentados por los fazendeiros (dueños de enormes haciendas) y los garimpeiros (buscadores de oro) destruían rápidamente el bosque, alentados por la promoción del “desarrollo” que hacía el gobierno brasileño. La extracción del oro suponía, en primer lugar, el arrase de los bosques selváticos allí dónde se preveía la existencia del preciado metal y posteriormente el refinamiento del oro suponía la utilización del mercurio, letal para el ecosistema y para los habitantes de la zona. Fundó Chico Mendes un sindicato de recolectores de caucho en un intento de preservar sus trabajos y la selva tropical. Tuvo un papel importante en la fundación del Consejo Nacional de los Recolectores de Caucho y la creación de la propuesta de Reservas Extractivas para los recolectores en los llamados “empates”. Los empates consistían en el traslado de los seringueiros y de sus familias a diferentes lugares donde había amenaza de corta o de incendio de la selva, oponiendo resistencia pacífica. Considerando sus fuerzas materiales, los «empates» tuvieron un gran éxito y una gran repercusión internacional, convirtiendo la lucha por la supervivencia a nivel local en un amplio movimiento ambientalista, que abarcaba aspectos políticos, sociales y económicos. Por entonces Chico Mendes relanza la idea de la creación de «reservas extractivas» —áreas dónde se aprovecha no sólo el caucho extractivo sino también la recolección de frutos y medicina silvestres que garantizan la conservación del bosque y de las poblaciones tradicionales y, alentado por ecologistas norteamericanos, viaja a Estados Unidos a explicar a directivos del Banco Mundial y senadores del Congreso el proyecto, logrando una verdadera repercusión en la comunidad internacional, que se vio refrendada en la concesión del Premio Global 500 de las Naciones Unidas y otros premios más. El éxito de los seringalistas desata la furia de los terratenientes y la violencia de los fazendeiros crece alarmantemente hasta alcanzar su punto álgido el 22 de diciembre de 1988 con el asesinato de Chico Mendes. El terrateniente Darly Alves de Silva y su hijo Darcy, miembros de la unión Democrática Ruralista, latifundistas brasileños con una larga experiencia de asesinatos en su haber fueron los autores del crimen. En un discurso premonitorio pronunciado unos pocos días antes del asesinato, Chico se expresaba así: «No quiero flores en mi tumba porque sé que irán a arrancarlas a la selva. Sólo quiero que mi muerte contribuya a terminar con la impunidad de los matones, los cuales cuentan con la protección de la policía de Acre, y que ya han matado a más de 50 personas como yo, líderes seringueiros, dispuestos a salvar la selva amazónica y a demostrar que el progreso sin destrucción es posible». Después del asesinato de Chico Mendes se juntaron más de treinta entidades sindicales, religiosas, políticas, de derechos humanos y ambientalistas para formar el "Comité Chico Mendes", las cuales exigían nacional e internacionalmente que el crimen no quedase impune. El caso Chico Mendes despertó por primera vez la atención internacional sobre los problemas que atravesaban los recolectores del caucho. En 1994 se estrenó un film que cuenta la vida de Chico Mendes, y fue protagonizado por Raul Julia . El grupo Maná le dedicó la canción “Cuando los ángeles lloran” Chico Mendes entregó su vida por amor a la selva, a los indígenas y a los pobres que dependían de la selva para vivir, por eso es también un testigo de la Caridad. Actividad: Escuchar y comentar la canción de Maná. Comentar: Si un pobre recolector de caucho logró concienciar a millones de personas a favor de la Amazonía ¿Qué podemos hacer nosotros a favor del medio ambiente? ¿Cómo podemos fomentar un progreso humano sin destrucción ambiental? ¿Qué relación tiene con la misión la defensa de la naturaleza, de las selvas, de las tribus indígenas?
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LAS DIÓCESIS DE BILBAO, SAN SEBASTIÁN Y VITORIA RENUEVAN SU COMPROMISO MISIONERODespués de casi 60 años y a pesar de la escasez de vocaciones, “las diócesis de Bilbao, San Sebastián y Vitoria quieren actualizar su compromiso misionero, su cooperación con otras Iglesias locales. Son conscientes de que en ello está en juego su propia identidad”. Así comienza un documento que han firmado los obispos de las tres diócesis vascas. Después de una larga y fecunda historia de más de 50 años, quieren así dar continuidad al actual compromiso que llevan adelante en una extensa parroquia de los suburbios de Luanda (Angola) y en ocho parroquias de Ecuador. Treinta misioneros trabajan en ambas misiones: tres sacerdotes y un laico en Angola y once sacerdotes y quince laicos en Ecuador.
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DEFUNCIÓN DE MARTÍN HERNÁNDEZ
Había nacido el 17 de abril de 1943 en Ahigal de los Aceiteros (Salamanca), de la Diócesis de Ciudad Rodrigo, y el 8 de julio de 1967 fue ordenado sacerdote. Al año siguiente llegaba a su primer destino en Mozambique. La Misión de Mucumbura recibió las primicias de su ministerio. El gobierno colonial estaba reprimiendo cruelmente algunos movimientos de resistencia que surgían en esa región. Por denunciar las masacres perpetradas allí, Martín junto con otro compañero, Alfonso Valverde, fueron encarcelados por más de dos años. Tras largas gestiones fueron liberados y volvieron a España. Desde el año 1975 hasta el verano de 1978, en espera de una posible vuelta a Mozambique, hace algunos estudios, y finalmente ante la imposibilidad de regresar a aquel país viaja a República Dominicana. Monte Plata fue su campo de trabajo durante veinte años. Su carácter cordial y de servicio y su ritmo pausado que parece natural en él se curten en estas comunidades que le recuerdan. Su compromiso social, templado con la prueba en Mozambique, tiene también aquí su expresión en muchas de sus actividades. Su estancia en Ramón Santana, diócesis de S. Pedro Macorís, fue mas breve y marcada por numerosas dificultades. Cambió a la diócesis de Barahona donde trabajó con las comunidades rurales del sur del país. En los últimos años su salud se fue deteriorando y se hizo necesaria su permanencia en España para la atención médica. Durante su estancia en la patria tuvimos la oportunidad de disfrutar de sus servicios en la casa central del IEME como encargado de la acogida y de abastecimiento de la casa, atendiendo de manera callada y perseverante a los mil detalles que ayudan a que esta casa pueda mantener un ambiente acogedor para los muchos que pasan por ella. Se notaba en él una notable recuperación y de nuevo soñaba con regresar a República Dominica. Pero eran otros los planes del Señor. Agradecemos a Dios la vida de este misionero y le pedimos voluntarios para continuar la misión.
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