Presentación
Revista ID
Esta sencilla publicación trimestral trata de ser vehículo de comunicación entre todos los que, de un modo u otro, sentimos la vida y la acción misionera del IEME como un proyecto común
Indice del Nº 375

Presentación

Entrevista

Taller Misionero

In Memoriam

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nº 374

 

Mayo, flores y vida que se renueva. Primavera sangrienta con terrorismo globalizado, matanza de estudiantes, tragedias ocultas como la de Zimbabwe y otros países africanos que apenas aparecen en los medios de comunicación.

Muerte y vida en duelo que perdura y que los cristianos vivimos en clave pascual. Cristo ha vencido a la muerte y sus discípulos creemos en la utopía de su Reino de Paz y Justicia, de Vida y Verdad. Reino que ya ha comenzado y no tendrá fin.

Pocos viven como los misioneros la intensidad de las tragedias del mundo sin paliativos, a la intemperie. Y pocos sienten como ellos la certeza de que un mundo mejor es posible.

Los gritos de los que sufren quedan con frecuencia ahogados en nuestra sociedad de la abundancia. Nos sobran promesas huecas y programas de escaparate y nos faltan discípulos dispuestos a dejarse enviar a los confines del mundo con el mensaje de Jesús y la seguridad de saber de quien nos hemos fiado.

Ven, Espíritu Santo y renueva la faz de la tierra.

 

Juan José Alarcia

Entrevista

 

Una etapa importante y nada fácil en la preparación de un misionero es el aprendizaje de una lengua, cuando su perspectiva es un país con una lengua distinta a la propia. A eso hay que dedicar un tiempo suficiente. Alfonso y Luis Carlos, destinados a Zimbabue, y Vicente destinado a Tailandia han pasado por esa experiencia y preparan papeles y viaje para sus respectivos destinos. Luis Carlos nos escribe sobre su experiencia y Vicente y Alfonso contestan a tres preguntas:

 

Luis Carlos:

La primavera está encima, aquí en Irlanda. Viene con semanas de adelanto con respecto a la nuestra de España. Sí, ¡hace ya un año! Entonces llegaba, pero esta primavera vuelvo a casa. Llevamos unos días preciosos, los parques, los árboles y los jardines de las casas se mudan con flores y colores de fiesta, no de verdor, porque Irlanda es verde siempre. La gente parece más feliz y complaciente, incluso habla más. No es el final de una etapa o el comienzo de otra. Esta nueva primavera me anuncia la hora de dar un nuevo paso. Es entusiasmante caminar si sabes a dónde te diriges y cuál es la meta: primero fue el curso de preparación misionera en Madrid, luego el aprendizaje del Inglés, y pasando por un pequeño descanso con mi familia, el 13 de agosto pondré el pie en un nuevo continente, África, con otra gente, otra cultura y el nuevo reto de aprender una nueva lengua. Como puedes ver esto se torna cada vez más emocionante.

Aprender una lengua cuando en realidad nunca acabamos de conocer la nuestra resulta sin duda algo pretencioso. La verdad es que tenía ganas de hincar el diente al inglés pero no me imaginaba que para ello había que darle a los codos y que meter horas de estudio y dedicación. Cuando me desanimo o me quejo por el pobre nivel de mi inglés o porque no entiendo cosas después de tantos meses, la gente me anima con elogios. De ellos he aprendido este dicho: “Roma no se construyó en un día”. Ahora que he pasado por esta experiencia puedo entender mejor y valorar más a quienes hablan varias lenguas, sin duda cambiaré mi modo de tratar a los emigrantes en mi propio país y además podré enfrentarme al “Sindebele” de Zimbabue desde otro ángulo. Vienen a mi memoria los compañeros de la escuela de Inglés y quiero recordar con mucho cariño a Aloysio y los indonesios, a nuestro amigo coreano Hyun Woong, los profes, las tareas de clase como los niños, la primera vez que hicimos la limpieza de la casa, cuando fui a cortarme el pelo, o cuando no sabíamos si había que echar gasolina o gasoil al coche, las horas de sufrimiento delante del televisor o en la sala de torturas, las primeras conversaciones oficiales, la primera misa en inglés... todo pareció inaccesible durante muchos meses. Ciertamente la comunicación a causa de la limitación del idioma fue un problema durante muchos meses. Conocimos mucha gente, extraordinarias personas, pero no podíamos compartir lo que llevábamos dentro. La sensación de limitación fue más real que nunca y te das cuenta de que tienes que aprender a hablar de nuevo, lo cual no es tarea fácil, te mueves en terrenos que dominabas pero en los que ahora haces aguas, conoces lo que quieres decir pero no puedes expresarlo. Fueron los primeros balbuceos.

He tenido también la oportunidad de conocer Irlanda, una isla verde llena de preciosos paisajes. Pero Irlanda también es gris, especialmente cuando el cielo aparece nublado días y días. “Lleva siempre el paraguas por si acaso”. Estos últimos meses tuve la posibilidad de conocer el corazón de la gente: sencilla y agradable, sienten simpatía por todo lo español y sobre todo son un pueblo religioso y uno de los grandes en el campo del envío de misioneros por el mundo: Espiritanos, Misioneros de San Patricio, Padres Blancos, Sociedad de Misiones Africanas, Verbo Divino (SVD), Hermanas de Ntra. Sra. de los Apóstoles, Franciscanas... cuentan sus misioneros por millares.

Este caminar puede parecer entusiasmante y atractivo y sin duda lo es, pero no por ello deja de tener sus propias dificultades y renuncias. Me doy cuenta de lo mucho que voy dejando y del dolor que produce dejar tantas cosas pero confío en la generosidad y la palabra del Señor que dice que quien deja tierra, casa, hermanos, amigos, comodidades... por mí y por el Evangelio, recibirá cien veces más en casa, hermanos, hermanas, tierras... en esta vida y la otra.

Muchos pueden pensar que para qué invertir tanto tiempo en preparación misionera, una lengua y después otra. Lo cierto es que aunque echo de menos la pastoral con la gente, de lo que estoy bien seguro es que nunca he dejado de ser misionero.

Hasta mañana en la misión de cada día.

 

Tres preguntas para Vicente y Alfonso:

 

  1. ¿Qué ha supuesto para ti este tiempo? (paciencia, esperanza, nuevos horizontes, nuevas gentes......)

 

Vicente: El experimentar el idioma como una “puerta”. He vivido la impotencia de la “puerta cerrada” al querer comunicarme con los otros y no poder. Esto supone reconocer la propia inutilidad ya que puedes tener grandes experiencias de vida, ser experto en varios temas, poseer muchas habilidades comunicativas, pero si no puedes expresarlo es como si no lo tuvieras. Pero cuando esa “puerta” se abre es algo fantástico. El idioma, que antes era barrera, ahora se convierte en punto de encuentro con gente de distintas nacionalidades.

 

 

Alfonso: Nosotros los sacerdotes estamos muy acostumbrados a usar la palabra para todo, para animar, sugerir, convencer, exponer, etc. Pero cuando estás aprendiendo otro idioma resulta que al principio no sabes decir nada y te sientes un poco inválido o discapacitado para hacer cosas. Sin la palabra es difícil comunicarse. Entonces empiezas a valorar la importancia de gestos, miradas, sonrisas, detalles, signos que no son palabras. Es la comunión de estar contigo, del aprecio, de la atención, del servicio. Y todo esto se comunica con gestos más que con palabras. Efectivamente en la pastoral y en la misión los gestos y símbolos tienen una importancia decisiva para comunicar y vivir la fe. Cuando estás en una situación de aprendizaje de otro idioma esto que puedes pensarlo intelectualmente lo experimentas más claramente y vivencialmente. 

Una vez que ya te manejas para, al menos, pedir lo que necesitas y entender lo que te piden, tú intentas hacer algún discurso, incluso te ves en la tesitura de predicar. Pero tú piensas en español y no en el otro idioma, en este caso el inglés, y te das cuenta de la dificultad de traducir todo lo que sabes en español. La realidad es que puedes estar mucho tiempo traduciendo hasta pensar en el otro idioma. Esto me ha hecho pensar que con la palabra de Dios nosotros podemos ser traductores quizás por toda nuestra vida. No estoy hablando de que tenemos que conocer la cultura y la lengua en la que se escribió la Palabra de Dios sino de las palabras de Jesús a San Pedro "tú piensas como los hombres no como Dios", cuando San Pedro reprende a Jesús cuando éste anuncia su pasión a los apóstoles. Efectivamente nosotros podemos estar traduciendo las bienaventuranzas o todo el evangelio a nuestra mentalidad, ideología o estilo de vida durante mucho tiempo e incluso durante toda la vida. Pero toda traducción es una dificultad para entender bien. Efectivamente es una experiencia aprender otro idioma que te hace ver con más claridad que no basta estudiar el evangelio sino que es necesario vivirlo para tener el mismo Espíritu con el cual fue escrito y realizado.

 

  1. Mirando a tu futuro destino ¿cómo te sientes en estos momentos?

Vicente: Con ilusión y cierto respeto. Nuestro destino ilumina y da sentido a este periodo de preparación. Este “prefacio misionero” cobra significado desde la idea de prestar el mejor servicio posible a la iglesia local a la que somos enviados. Pero también hay que admitir que la “preparación perfecta” no existe, y ahí entra el respeto.

Alfonso: Mirando al futuro en la misión cuando tienes que enfrentarte a otro idioma y otra cultura, entonces te das cuenta: 1) Que el evangelio está muy bien escrito por su sencillez y profundidad al mismo tiempo. Sus parábolas como las del hijo prodigo son muy claras para todo el mundo. 2) Tú no puedes valerte de grandes razonamientos que no puedes expresar y entonces las palabras sencillas, el testimonio personal de vida y los gestos solidarios es lo que puedes mostrar. 3) Te sientes poca cosa para llevar a cabo la misión y la confianza en el Señor es lo que mueve, la fe de que Dios está en todas partes mucho antes de que uno llegase.

 

  1. ¿Algo que decir a los sacerdotes diocesanos españoles respecto a la misión en países de otra lengua?

Vicente: El introducir el gran “Tesoro” del Evangelio en las “vasijas” de las distintas lenguas es un gran reto. Aquí es donde hablamos de inculturación . El aprender una nueva lengua supone descubrir la mentalidad, la cultura, las costumbres, las creencias, etc. que expresa dicha lengua. No es sólo el comunicarse, es el abrirse a otra realidad y dejarse impregnar por ella para luego poder aportar el nuevo aroma de Cristo sin estropearla ni dañarla.

Alfonso: A los sacerdotes españoles decirles que la experiencia de aprender otro idioma para la misión abre mentalidades, da humildad, hace apreciar las cosas y gestos pequeños y aumenta la confianza en el Señor y en los hombres.

Taller Misionero

 

Jesús y el Mahatma Gandhi   (Tomado del Capítulo veintidós del libro "Gandhi, su vida y su mensaje a la humanidad",  de Louis Fischer, Vergara, Grupo Zeta,  Ediciones B, S.A. 1ª edición,  mayo   2005, págs. 181-185)


Entre los que iban a sentarse a los pies de Gandhi, también figuraban misioneros cristianos. Gandhi amaba a Jesús y los fanáticos hindúes hasta lo acusaban de ser un cristiano en secreto. Él consideraba esta acusación "tanto una calumnia como un cumplido…calumnia porque hay hombres que me creen capaz de hacer algo en secreto; cumplido porque así reconocen, de mala gana, mi capacidad de apreciar las bellezas del cristianismo”.

Siempre tolerante e imparcial, Gandhi dudaba que sólo los sagrados Vedas hindúes fuesen el verbo revelado por Dios. "¿Por qué no la Biblia y el Corán?", preguntaba.

Le molestaba la rivalidad existente entre las religiones. En 1942, cuando me hospedaba en su casa, me di cuenta de que el único adorno que había sobre las paredes de barro de su pequeña cabaña era una estampa en blanco y negro de Jesús, debajo de la cual  estaban escritas las palabras "Él es nuestra paz".

Le pregunté qué significaba eso, ya que él no era cristiano.

- Soy cristiano, hindú, musulmán y judío  -me replicó Gandhi. Estas palabras hacían de él un cristiano mejor que muchos cristianos.

Gandhi planteaba un problema desconcertante a los teólogos cristianos de la India: él, un hindú, era la persona que más se parecía a Jesús en el mundo.  "Y, aun así, a uno de los hombres más cristianos de la historia no se le llamaba cristiano", comentó el doctor Stanley Jones, un destacado misionero norteamericano que pasó muchos años en la India y muchas horas en estrecha relación con Gandhi. "Dios usa muchos instrumentos y Él puede haber usado al Mahatma Gandhi para cristianizar a la cristiandad no cristiana".

El mensaje de Gandhi a los cristianos de todo el mundo era que el hombre del siglo XX puede ser cristiano.

En Sudáfrica, por un momento, Gandhi pensó en hacerse cristiano. Pero había preguntas que no hallaban una respuesta satisfactoria. ¿Por qué, preguntaba Gandhi a los cristianos que procuraban convertirlo, Dios tuvo un solo hijo? Si él tenía uno... ¿por qué no podía tener otro? En el hinduismo, hay muchas encarnaciones humanas del todopoderoso. ¿Por qué sólo se podía ir al paraíso y a la salvación como cristiano? ¿Estaba reservado el paraíso a los cristianos? ¿Era cristiano Dios? "Creo que, en el otro mundo, no hay hindúes ni cristianos ni musulmanes", afirmó, años después, ya en la India.

También en Sabartani y en Sevagram, los misioneros que se sentaban en el suelo en su cabaña trataron de convertirlo al cristianismo.

Gandhi solía reprender a los misioneros porque convertían al cristianismo a los hindúes hambrientos a quienes daban de comer y a los hindúes enfermos a quienes curaban. "Hagan de nosotros hindúes mejores", decía. Gandhi pudo haber convertido a muchos cristianos al hinduismo. Habría bastado una insinuación suya… pero sólo les dijo que fueran mejores cristianos.

Finalmente, aceptó a Jesús, pero rechazó el cristianismo. Formuló su doctrina con mucha claridad en la Asociación Cristiana de jóvenes de Colombo, en Ceilán, en 1927. "Si sólo tuviera que seguir el Sermón de la Montaña y mi propia interpretación de él, no vacilaría en decir: "Oh, sí, soy cristiano". Pero, en un sentido negativo, puedo decirles que gran parte de lo que sucede en el cristianismo es una negación del Sermón de la Montaña".

Al observar la caída del mundo en la guerra durante la década de 1930, Gandhi adoptó una posición crítica creciente frente al Occidente y se hizo cada vez más pacifista…

La no violencia de Gandhi fue, en primer lugar, un dogma de ética personal que incluía la verdad, el amor, el servicio a la comunidad, no herir a nadie con la acción o con la palabra, la tolerancia afectuosa de las diferencias y la falta de deseos, o, por lo menos, la moderación al perseguir bienes materiales.

En segundo lugar, la no violencia de Gandhi es una técnica para impedir todo conflicto entre razas, las comunidades y los países. "Gira la linterna hacia tu interior -exhortó repetidas veces-. Quizá la culpa sea en parte tuya". Juzguen, negocien, sean árbitros, pedía. De lo contrario, una riña interreligiosa o un disturbio racial crearán inmediatamente combustible para otra disputa, y una guerra producirá los venenos, los temores, y las malas intenciones que hacen más probable una segunda y una tercera. La violencia se perpetúa a si misma. "Tenemos demasiados hombres de ciencia, pero demasiados pocos hombres de Dios. Hemos captado los misterios del átomo y olvidado el Sermón de la Montaña".

 

 

 

Tarea: Leer como textos complementarios: Mt 5, 1-12 y Lc 6, 17-49. Examina con qué bienaventuranzas se identificó el hindú Gandhi y evalúa cómo te posicionas tú, cristiano y tu comunidad con respecto a este discurso programático misionero de Jesús y con respecto al testimonio de vida de Mahatma Gandhi.

In Memoriam

 

Volvemos a dejar en estas páginas retazos de historia plasmadas en vidas de misioneros que han terminado su carrera para recibir el premio a su servicio por el Reino de Dios.

Su partida es para nosotros un motivo de pena por su ausencia y al mismo tiempo de acción de gracias por sus vidas que se han entrelazado con las nuestras en un proyecto común al que ellos siguen colaborando desde otra dimensión.

Es también un desafío para quienes puedan sentirse llamados a tomar el testigo para seguir anunciando por el mundo la Buena Nueva.

 

Ricardo Echeverría Ciaurriz

 

Nació en Pamplona el 17 de Febrero de 1938. Se ordenó Presbítero en Burgos en julio de 1964. Se incardinó a la diócesis de Pamplona. El 16 de agosto de 1964 salía en barco hacia su destino en Guatemala (El Petén). Allí trabajó pastoralmente como coadjutor en Ciudad Flores y Poptún y como Párroco en San Andrés (“ allí, escribe él, experimenté lo mejor de mi vida misionera como sacerdote”) y San Benito hasta 1968. Entre sus actividades estaba el dar clases de Religión en las Escuelas y una charla semanal por Radio Tikal todos los martes.

Hubo de regresar a España con problemas de salud en 1969. Tras un breve período en la diócesis de Pamplona como cura Ecónomo de Unzué (Navarra), pasa a residir de manera permanente en la casa del IEME en Madrid. Uno de sus servicios más destacados ha sido el de bibliotecario. Además prestaba otros muchos servicios para gestiones en oficinas por encargo de Departamentos de la Dirección General.

Su conocimiento del francés le fue de mucha utilidad para atender por muchos años y con gran constancia la capellanía del Colegio francés Union Chrétienne de Saint Chaumont.

Su figura patriarcal la recuerdan los vecinos que le veían llegar cada mañana a esta casa y muchos de los que han visitado la biblioteca del IEME y han encontrado su ayuda a la hora de buscar información o libros.

Un infarto cerebral le sorprendió en su trabajo en la biblioteca y cinco días después, el día 12 de marzo, era llamado por el Señor.

 

 

José Luis Lecumberri Alzueta

 

Nació el 10 de abril de 1935 en Pamplona y fue ordenado sacerdote el 20 de junio de 1958. Destinado a la misión de Japón en febrero de 1959, pasó primero cuatro años en California aprendiendo inglés y trabajando pastoralmente con inmigrantes mejicanos en la archidiócesis de Los Ángeles.

El 19 de marzo de 1963 llega al Japón, un país entonces en penuria y privaciones. Después de haber aprendido el idioma comenzó a trabajar pastoralmente en la Isla de Shikoku, Provincia de Kagawa,  Diócesis de Takamatsu. Hasta el año 1987 estuvo en la Parroquia de Zentsuji dedicado muy especialmente al Jardín Infantil parroquial y también a la enseñanza del Español en la Universidad protestante de la ciudad y en la Universidad de la provincia. La enseñanza tanto en el Jardín Infantil como en las Universidades le sirvió como de plataforma privilegiada para la evangelización basada en el diálogo interreligioso y cultural.  

Después de un periodo de reciclaje en el Instituto de Pastoral de Manila, Filipinas, en el año 1987 fue trasladado a la Arquidiócesis de Osaka en la que pastoralmente trabajó en diversas parroquias: Sakuranomiya, Sekime, Kadoma, Daito, Imaichi y vuelve a Sekime hasta su regreso a España por causa de la enfermedad en febrero de este año.

El trabajo pastoral lo combinó impartiendo la enseñanza de lengua y cultura española en la Universidad católica de Eichi. Los últimos años de vida apostólica los llevó a cabo trabajando en equipo con otros misioneros  especialmente del Corazón de Maria y asumiendo responsabilidades a nivel de zona.

Desde hace muchos años sufría de asma y en los último años de desgaste de caderas. A mediados de enero de 2007 síntomas anómalos recomiendan su hospitalización y le detectan dos tumores cerebrales y uno pulmonar. Es trasladado a Madrid gravemente enfermo y el día 19 de marzo, día en que 44 años antes había llegado al Japón, lo llama el Señor a su presencia.

 

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