A veces los misioneros se ven obligados a venir a la patria por circunstancias familiares como es el caso de Ildefonso Trujillo que ha venido desde Zimbabwe para acompañar en sus últimos momentos a su hermano que encomendamos a las manos del Señor.
Aprovechando su presencia en Madrid nos ha puesto al corriente de la grave situación por la que pasa Zimbabwe y hemos querido entrevistarle para que los lectores de Id puedan enterarse de los problemas que también sufren los dieciocho misioneros del IEME que trabajan en ese país.
P/ Eres un veterano de Zimbabwe. ¿Desde cuando estas allá?
Ya han pasado muchas primaveras desde que fui a Zimbabwe, entonces Rhodesia, en 1968. Pero interrumpí mi estancia allí desde el 1982 al 1994 que trabajé aquí en España como lo estás haciendo tú ahora.
P/ En 1995 fui llamado a España y dejé un Zimbabwe próspero. ¿Cómo ves la situación actual de Zimbabwe?
Pues muy mal. Después de la independencia en Abril de 1980 vivimos unos años de prosperidad, de desarrollo y de apoyo internacional. Se abrieron muchas escuelas, muchas clínicas o centros de salud, carreteras, etc. Pero ahora tenemos esas clínicas sin medicinas, las carreteras cortadas y estropeadas por las lluvias, y las escuelas, en su mayoría, particularmente en el campo, en una situación precaria. Y, además, hay un déficit grande en todo el país de maestros, médicos, enfermeras y personal especializado y no digamos de comida y de gasolina y diesel. Hoy para un 70% de la población hablar de una taza de té y de un trozo de pan para desayunar es historia pasada. El gran problema con el que se encuentran muchos padres hoy es cómo asegurar, no dos o tres comidas al día como antaño, sino una comida al día para su familia. Si a esta descripción somera le añades unos nombres como SIDA, corrupción e inflación económica te haces una idea bastante aproximada de la dura realidad.
P/ Pero Zimbabwe era considerado el granero de África Austral y un país rico...
Claro que sí. Zimbabwe tiene un suelo y subsuelo ricos. La agricultura alcanzó cuotas muy altas en toda la región sur de África. Zimbabwe estuvo ayudando durante muchos años con comida a países vecinos, como Zambia, Mozambique, Malawi. etc. Y las minas, aunque no tan importantes como en África del Sur, también han jugado un papel importante a través de la producción y exportación de carbón, platino, oro y estaño principalmente.
P/ ¿Cómo se explica entonces la situación actual?
La bajada en picado comenzó a finales del 2000 a partir de la invasión de las tierras de forma incontrolada. Entonces comenzamos una cuesta abajo cuyo final aún no vemos.
P/ Con el país en esta situación ¿cómo está la Iglesia?
A nivel de Iglesia, la situación es distinta. La Iglesia sigue pujante, las comunidades cristianas siguen multiplicándose. Con frecuencia, como sabemos, el hambre de pan lleva a la búsqueda de Dios. No siempre es una búsqueda auténtica, pero con mucha frecuencia y en la mayor parte de los casos sí que lo es. No obstante, a nivel estructural, estamos viviendo una situación atípica en la Iglesia de Zimbabwe. Llevamos ya casi dos años con Sede Vacante en tres de las ocho Diócesis del país: Chinoyi, Gweru y Hwange donde trabajo yo. La Iglesia Católica representa sólo el 11% o 12% de la población total. No es fácil encontrar tres obispos a un tiempo en una Iglesia joven y pequeña como es la nuestra y sobre todo si queremos seguir avanzando en la línea de africanización e inculturación .
P/ ¿Quiere eso decir que tenéis dificultades en vuestro trabajo?
No, Nosotros seguimos trabajando a todo gas en las misiones, en las parroquias y a nivel de zona o de grupos lingüísticos. Bien es verdad que el Consejo Diocesano de Pastoral compuesto de laicos, sacerdotes, religiosos y religiosas se está resintiendo lógicamente y acusando más la ausencia del Obispo.
A nivel nacional los obispos han seguido iluminándonos y animando con sus cartas pastorales en los momentos más difíciles o críticos que hemos vivido como han sido las elecciones presidenciales y parlamentarias y la operación limpieza de las ciudades que el gobierno llevó a cabo el invierno pasado dejando a miles de gente en la intemperie y en el desempleo. Muchos de ellos vivían de autoempleo informal, cosa muy corriente no sólo en Zimbabwe, sino en otros muchos países pobres donde el sector informal ocupa un espacio grande en la economía nacional.
Entre los obispos yo destacaría la figura del Arzobispo de Bulawayo, Pius Ncube, por su continuada función profética en favor de los pobres y contra el abuso de poder y contra la corrupción.
P/ El futuro de la Iglesia esta lo marcan las vocaciones locales ¿siguen floreciendo?
Sí que hay vocaciones autóctonas. Solo en nuestra diócesis de Hwange tuvimos el año pasado 5 ordenaciones sacerdotales y este año hemos tenido otras dos. Uno de ellos ordenado el 21 de Enero, es el que se ha quedado en la misión sólo al tener que venir yo a España por la enfermedad y muerte de uno de mis hermanos. A pesar de todo las posibilidades de primera evangelización y la atención a las comunidades cristianas nos desbordan y por eso agradecemos muchísimo el refuerzo que vamos a recibir este año de Alfonso y de Luis Carlos.
P/ Has mencionado que es un sacerdote local quien se ha quedado al cargo de la misión. Explícanos
Sí. Yo vivo ahora en la misión de Jotsholo con este sacerdote joven local que se llama Mgcini Moyo. Moyo significa corazón. Y la verdad es que hace honor a su apellido. Es todo corazón. Por lo cual me siento muy a gusto y contento con él. Nacido a tan sólo unos 5 kms. de la misión, hemos tenido mucho contacto desde que era seminarista y muy buenas relaciones e, incluso, me ha ayudado mucho en la publicación de algunos libros que he escrito en Sindebele, su lengua materna.
Muchas gracias Ildefonso. Sabes que podéis contar con el apoyo de muchas personas que se sienten identificadas con vuestra misión en Zimbabwe y aquí quedamos algunos con la esperanza de poder reincorporarnos o llegar por primera vez a Zimbabwe a compartir trabajos y esperanzas.
Ha entrevistado: Juan José Alarcia
Nota: A los pocos días de realizar la entrevista, el día 6 de Abril, fue nombrado como nuevo obispo para la Diócesis de Chinoyi Mons Dieter Scholz. SJ.
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