¿Quo vadis África?
¿Quién apoyará los cambios drásticos en la conducta que debe llegar para cambiar el destino de África, de modo que esta reconciliación, venga en medio de tanto odio y divisiones, y la paz y la justicia reinen finalmente en África? ¿Cuál es el esfuerzo de imaginación en la planificación del camino hacia el futuro? ¿Cómo se debería proclamar el evangelio en África marcada por el odio, las guerras y las injusticias? ¿Cómo podemos abordar los aspectos negativos de la globalización? Brevemente, ¿cómo puede la Iglesia permanecer fiel al mandamiento del Señor y contribuir a la promoción de la reconciliación, la paz y la justicia? Ante estos retos, la Iglesia-Familia de Dios en África no tiene otra respuesta que la de Simón Pedro: “¿Señor, a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna” ( Jn 6, 68)
Estas cuestiones son una invitación para la Iglesia a comenzar de nuevo desde Cristo, Plenitud de Vida, nuestro Redentor, nuestra Paz y nuestra Justicia. Cristo es nuestra Esperanza (cf. 1Tm 1,1) “Porque él es nuestra paz, y ha hecho dos en uno y ha derribado el muro que los mantenía separados, destruyendo realmente la hostilidad en su propia persona” (Ef 2, 14) Toda la Iglesia es invitada a considerar estas verdades de la fe, su significado y, sobre todo, sus consecuencias para su misión, esto es, la proclamación del Evangelio que es Jesucristo, la Fuente de la Plenitud de la Vida. No es fácil responder a las cuestiones anteriores, sin embargo la Iglesia –Familia de Dios en África mantiene que solo la solución es una persona ¡Jesucristo! Es por lo que invita a sus miembros a continuar esperando en él, el único solo capaz de restaurar la dignidad de África y la verdadera libertad. Al entrar de nuevo sus pensamientos y hechos en Cristo, haciendo que él sea conocido y amado, y embarcándose en el seguimiento de cristo bajo la experiencia de un encuentro personal y comunitario con él, la Iglesia –Familia Dios en África permitirá que brille la luz de su vida trinitaria.
En este sentido, la historia y las sociedades africanas serán transformadas en Cristo, por él, con él y en él. A través de este encuentro con el Dios viviente en Jesucristo, África encontrará la plenitud tan deseada de la vida. Con y por este encuentro con Cristo, la fe llega a ser firme como la de Moisés. “Fue por la fe… que él mantuvo su compromiso como un hombre que podía ver lo Invisible” ( Heb 11, 27). Una fe como ésta “supera todos los obstáculos en orden a ir y descansar en el corazón del Amor infinito que solo puede realizar trabajos de amor”. La Segunda Asamblea Especial tiene el propósito de dar vida a esta clase de amor, fe y esperanza en Jesucristo en los pensamientos y hechos de los hijos e hijas de la Iglesia en África. |