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ABRIR EL CORAZÓN
Cuando alguien inicia un proceso de aprendizaje de un idioma se va dando cuenta que no sólo tiene que aprender gramática, vocabulario, fonética, etc.; a todo esto se suma la cultura, el pensamiento, la historia y la vida del pueblo que ha desarrollado dicho idioma. Entrar en un idioma significa cruzar el umbral hacia un mundo nuevo. Con el tailandés ocurre lo mismo, entre las confusiones que producen los distintos tonos, la novedad del alfabeto y la simplicidad gramatical uno puede descubrir que detrás de todo eso hay una mentalidad propia de este pueblo, una forma de ver el mundo bastante distinto a los occidentales y una forma de expresarse muy concreta. Una de las primeras cosas que aprendí en este idioma fue mai khawjai , que significa: no entiendo. Pero eso sería la traducción occidental, bastante fría y directa. Khawjai se compone de dos palabras: khaw = entrar y jai = corazón. Y es que el pueblo tailandés sitúa el centro de la persona en el corazón, lo cual choca con la endiosada racionalidad occidental. Esto puede llegar a tales límites que todo aquello que no pase por los pies del “dios razón” queda fuera del reino de la existencia. De una forma salomónica la razón determina que es lo qué existe y qué no. Los sentimientos, la fe, las experiencias vivénciales y todo aquello que no entre por este “colador raciocinado” corre el peligro de ser condenado a desaparecer. Mi propósito no es el de condenar la razón, sino de bajarla de su pedestal y que sea capaz de reconocer que no posee todas las respuestas. Por eso, ante cualquier realidad que se nos presente, no sólo hay que abrir la mente, sino que también hay que abrir el corazón. Cuando se abre la puerta del corazón se está dando espacio para que esa nueva realidad entre en nuestra vida y no se quede en el mero nivel del entendimiento o del conocimiento. ¡Qué bueno sería que entendiéramos las cosas al modo tailandés!, así haríamos vida lo que recibimos y no se quedaría, simplemente, perdido en el trastero de nuestra cabeza, dónde residen: inertes conceptos, grises teorías y fríos conocimientos. Cuando todo eso pasa por el calor del corazón reciben vida y color y se hacen más nuestros, más propios. Por eso “que no tiemble vuestro corazón y se acobarde” (Jn. 14, 1), abridlo y dejad que el mundo entre en vuestras vidas. |
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LO QUE ENCUBRE UNA SONRISA Por Ángel Becerril
Una de las primeras enseñanzas que toda madre, o en su ausencia la abuela, impartirá al niño o niña, aun antes de hablar, es el gesto del “wai ” , juntar las manos reverencialmente ante la cara con una inclinación de cabeza. Y este gesto ha de ser acompañado por una sonrisa . Uno de los comentarios mas desfavorables que se pueden hacer de una persona es que no sabe sonreír. Para quienes estamos familiarizados con la obra literaria española de “El Gran Teatro del Mundo” nos es fácil comprender que también para el tailandés la vida participa mucho de las características de un “show” o de una puesta en escena. En dicho escenario lo primero que cuenta es la presentación . Saber presentarse es el primer capitulo del libro de formas sociales. Y uno encubre tanto o mas que lo que presenta! En todo acto social de la sociedad tailandesa la presentación suele ser impecable y de alta calidad artística. El contenido de la actuación social no tiene tanta importancia como la presentación. Por ejemplo, a que conclusiones llego el congreso misionero de Asia en Chiang Mai? Yo se lo pregunte a varios delegados tailandeses. Ninguno respondió a mi pregunta pero todos coincidían en que fue extraordinario en preparación y ejecución y que será recordado como tal por generaciones. Tailandia, como anfitriona, dio una imagen perfecta en organización y arte. Su contenido ha caído en el olvido y hoy no se da ningún seguimiento. Esta sociedad encaja perfectamente en la cultura moderna de la “imagen”. Una palabra clave en su lengua es “cara”. El uso de esta palabra difiere notablemente de nuestra lengua. Para nosotros, en nuestro afán de buscar la verdad y de administrar justicia no pocas veces hay que “dar la cara”. El tailandés no da la cara. Perder la cara es perder la identidad. Quedar en feo o en ridículo se dice “vender la cara”. El tailandés venderá todas sus propiedades pero nunca la cara, es decir no aceptara quedar mal.
Si la presentación importa tanto se sigue que hay que invertir generosamente en energías y tiempo. Dicha presentación no tiene solamente efectos “cosméticos”, sino que cumple también una función sicológica apoyando el sentimiento de identidad y de aceptación. Tan pronto como uno entra en el juego social tailandés, que es una pantalla donde se reflejan los mecanismos de poder, uno entra en el juego del rango y del honor que se concede a cada individuo. Los valores que entran en dicho juego son: dinero, poder, antigüedad, rango (o titulo noble como los de la Edad Media ), y edad. En la vida social el tailandés esta muy acostumbrado a unos patrones de comportamiento ya heredados que inducen a poder predecir lo que la vida le ofrece en la pagina siguiente. En ese sentido es “conservador”, es decir se conforma a un orden transmitido mecánicamente en el cual se siente seguro. La vida moderna rompe muchos de esos patrones tradicionales. Las tensiones sicológicas aumentan. La insistencia en la presentación acarrea no pocas represiones en los individuos que sienten la necesidad de expresarse mas espontáneamente. Una salida frecuente para muchas personas que sufren desajustes sociales es la de hacerse monjes. La nueva atmósfera que respirara en el templo será una medicina sicológica y al hacerse monje el individuo recibirá todos los honores y aceptación publica que echo en falta en su vida anterior. Ante personas extrañas o situaciones novedosas tendera a esconder las intenciones y a inhibir sus reacciones. Pero no faltara la sonrisa ritual, acompañada de una presentación esmerada. Con frecuencia dicha sonrisa encubre un grado de inseguridad. |
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RINCÓN POETICO ORIENTAL Ama al mundo Como parte de ti mismo Y entonces cuidaras de todo Auténticamente Es de suma importancia comprender la simplicidad, meditar en la naturaleza verdadera, deshacerse del egoísmo y de los apetitos de los sentimientos En la creatividad, no pienses en el método Al trabajar, no pienses en la fama Olvídate de lo que hiciste, Y así vivirás eternamente. Wantip Sinsungsut. Retazos de sabiduría Zen . Ediciones San Pío X
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CAJÓN DE SASTRE
Ángel anda de la zeca a la meca sustituyendo a Luis Miguel y parece ser que no le falta trabajo. Liadísimo con una zona tan grande y a parte de la suya que sabemos con seguridad que atenderá con dedicación y sin menos cabo. Seguro estamos que las intenciones de reducir el kilometraje que se había propuesto lo habrá dejado aparcado hasta unos cuantos meses mas tarde, seguro estamos que subirá el porcentaje de kilómetros mensuales. Fermín Riaño con el nuevo curso escolar abierto y con el Seminario en pleno rendimiento tendrá bastante trabajo en la dirección espiritual de los nuevos seminaristas poco habituados a estas sensibilidades. Las parroquias de Pasuk y Janchai le dan un respiro en el fin de semana y así le podrá dar un poco el aire y salir del rincón oscuro en que le han metido con la nueva construcción del colegio de Kumpawapi. Nuestro benjamín, Vicente, el Guti de Bangkok, anda aun con la lengua. Los tonos, las vocales largas y breves, las consonantes altas, medias y bajas... un mundo de galimatías del que ya va saliendo, ya va encontrando luz y balbucea frases y se hace entender. Animo y adelante y sigue escribiendo esas cosillas que escribes para el bien de todos, de los de España, y de los de la comunidad latina de Bangkok con los que ya sabemos que te has hecho querer. |
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