El rey y los heraldos del rey

 

 

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EL REY Y LOS HERALDOS DEL REY

Para quienes vivimos en Tailandia no nos es extraño ver la bandera nacional y los símbolos monárquicos extendidos por toda la geografía del país. No hablo de los edificios institucionales, sino a lo largo de las carreteras, caminos, en los postes de la luz, en las ventanas de las casas, en las camisas de obreros, estudiantes, maestros. etc. No ocurre esto en la vieja España aun por pensar, en el que colocar la enseña nacional se ve como un signo, si no politicamente incorrecto, al menos como un gesto partidista, pero nunca una razón natural.

Al principio admiraba uno su patriotismo, después uno pensaba que se excedían, por ultimo uno se acostumbra, se cansa de tanta empalago “ nacional”. He de reconocer que lo acepto, principalmente porque soy un invitado en este país y porque quiero a mi gente que así lo viven o se lo enseñan.

Pero no habíamos acabado las ultimas ceremonias dedicadas al aniversario de los 60 anos de la coronación del rey, prodigo en telas y colores de simbología real y nacional, cuando entrábamos en la conmemoración de los ochenta anos de su majestad, y aun no habíamos acabado las celebraciones octogenarias cuando hemos entrado en las celebraciones obituarias de la hermana del rey Su alteza real Pinangthe, hermana mayor del rey. Todo ello con la profusión, como digo, de los símbolos, emblemas nacionales, monárquicos y ahora obituarios también. No hay rincón donde uno mire en el que no se encuentre el color blanco-rojo-azul nacional, amarillo real y ahora el crespón negro del luto real. Lo llevaremos este solo por 100 días.

Pienso, este país no tiene hartura en cuestión de fiestas. Dudo que la familia real este celebrando el luto al estilo de mi gente, con Karaoke y lao (bebida alcohólica procedente de la fermentación del arroz) para, como dice la gente, olvidar rápido la tristeza. Quizás la familia real se haya hecho mas “farang” , porque de estar de fiesta 100 días, después de las fiestas tan sobreabundantes que han tenido, les habrán dejado rendidos; lo único que querrán es pasarse los últimos días de su vida en paz.

El rey, un hombre bueno, en el buen sentido de la palabra, sabio donde los haya, con un alto sentido de la responsabilidad por su pueblo tailandés, y con unas habilidades y aptitudes excepcionales en temas agropecuarios, ya había manifestado por lo bajini que lo que quiere es que lo dejen tranquilo. Hay mucha fiesta, de mas para un abuelo que busca detenerse a saborear el tiempo recorrido, sus proyectos sencillos de antaño que alimentaron a su pueblo en tiempos difíciles, sus consejos de un padre que ha dado dignidad a las conciencias de su hijos, y que en esta mayoría de edad del pueblo tailandés, dudo que sigan manteniendo en este mundo voraz.

Mucha fiesta y mucho montaje a costa de su real persona que genera un negocio bien apetecible con este venerable real anciano. La profusión de telas reales y nacionales, camisetas, camisas, enseñas, símbolos, etc. etc. y ahora el negro y blanco de óbito real han movido, mueven y moverán un negocio sustancioso. La princesa Pinangthe que descanse en paz donde haya de estar, en la vida que le toque vivir de nuevo, en el pensar budista, pero para el que se queda y el que ha de vender y extender los símbolos de su alteza, será una bendición para los bolsillos y los números de las libretas bancarias.

L. M. A

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EL HABITO HACE AL MONJE

Tres cosas en el budismo son sagradas, nobles y excelsas. A ellas hay que hacer reverencia y dar “cul to”. Estas tres nobles realidades son el Buda, la doctrina (Darma) y el orden de la clerecía o monjes.

Me detengo en el tercer elemento que podríamos comparar al Orden Sagrado o clero. Es la comunidad de los monjes , cuerpo selecto de los discípulos de “El Buda”. Ellos encarnan el ideal budista.

Viven en los templos, se ejercitan en la oración o contemplación, están alejados del mundo y en sus practicas tratan de despegarse de los atractivos humanos, como el dinero, el poder y el placer. Son objeto de constante veneración, se busca la paz junto a ellos, y todas las mañanas saldrán en procesión por las calles del pueblo o de la ciudad para dar a los seglares budistas la oportunidad de hacer meritos ofreciendo el sustento material y otros donativos para el templo. Raramente se mezclan con el pueblo laico. Son los laicos los que buscan al monje. El instruye, da consejo, medita, hace ofrenda de todo ello en el templo, raramente en las casas.

Dentro y fuera del templo el monje siempre va vestido de su habito. Un monje sin habito no es monje . En este caso, el habito hace al monje. El castigo que se da a un monje que rompe la disciplina en materia grave es “quitarle el habito”.

Para un día alcanzar el nirvana y así romper definitivamente el ciclo de las reencarnaciones hay que hacerse monje y desde ese pedestal caminar hacia la iluminación plena. El laico nunca lo alcanzara porque es un ciudadano de segunda categoría en el mundo religioso. Sigue sujeto a posteriores reencarnaciones, hasta que en una de ellas se haga monje y consiga alcanzar el ideal budista. El trato con el dinero, la vida matrimonial y los avatares sociales son un obstáculo para la iluminación. El laico tendrá que hacer meritos, a través de ofrendas, para compensar por todos sus pecados en la vida secular.

La naciente iglesia de Tailandia, y quizá la de otros países de la zona, esta rodeada y un tanto moldeada por el tinte clerical del budismo. El monje llena el escenario del budismo. No en vano todo joven u hombre ha de pasar un tiempo en el templo. Es como su noviciado budista.

El monje no sale en busca del laico, es el laico quien busca al monje. El monje no se mezcla en los asuntos de la ciudad. No votara en las elecciones. Su competencia termina en los muros del templo y en el ámbito de lo religioso.

Una de las prioridades de la iglesia tailandesa es crear un laicado dinámico , y conseguir que el cuerpo clerical y de las religiosas salga de su recinto monacal. Objetivo muy laudable que navega contra corriente, una corriente empujada por un ímpetu social impresionante. Para no ser arrastrado por esta corriente se necesita un motor que tenga mas fuerza que ella. Además es necesario que el clérigo se baje del escenario o que al menos se retire a una esquina dejando espacio libre.

Otro punto importante relacionado con lo que “simboliza” el monje. Nosotros hemos pasado la “allanadora” y hemos dejado una pista plana y lisa, pero sin símbolos. Con nuestra buena intención de acercamiento al seglar y de identificación con el ciudadano de a pie, hemos dejado al tailandés sin un símbolo que le diga donde esta el carácter sagrado de nuestro ministerio. Claro que para mi “lo sagrado” esta ahí, en el mercado, en el peatón que sube al autobús y en el niño cuyos padres murieron del SIDA.

Pero en la trastienda de su mente hay una gran estantería con distintos compartimentos. Desde pequeño le han entrenado para que sepa quien se coloca o debe de estar colocado en cada estante. Cuando me ven en el mercado sin ningún símbolo automáticamente me ponen en el estante del “turista europeo o americano” que ha venido a buscar una niña o a hacer algún otro negocio. Para levantarme de ese estante en que ya me han colocado y recolocarme en el de “evangelizador de Jesucristo” (estante que el carpintero de su estantería se olvido de poner!) hay mucha distancia y llevara mucho tiempo. Evangelizar en estas tierras es tarea de siglos.

No quisiera dar una imagen negativa del monje en su relación con la sociedad del mundo laical. Ya me gustaría ver en nuestros estamentos clericales cristianos algunos de sus grandes valores y de su testimonio. Van por delante de nosotros en la pobreza, son mas asiduos que muchos de nosotros en el cultivo de la vida del espíritu, para sobrevivir tienen mayor dependencia de lo que los laicos les ofrecen que nosotros. Mueven menos vehículos y usan menos técnicas de ultima moda que nosotros. Están menos apegados a los atractivos del mundo que nosotros. Tenemos mucho que aprender de ellos. Una semana de practica de la mendicidad por las calles del pueblo todas las mañanas en silencio, como lo hacen ellos, nos enseñaría mas que una semana de ejercicios espirituales en un hotel de tres estrellas.

Angel Becerril

PENSAMIENTO POETICO ORIENTAL

El indicio de que el corazón del luchador se resquebraja

no es que alguna vez pueda fracasar

sino que no acepte comenzar de nuevo.

 

 

 

CAJON DE SASTRE

La Navidad nos ha tenido muy atados a unos y a otros. El desvelo por celebrar en este tiempo con las comunidades tan dispersas que tenemos hace que las comunicaciones con el exterior sean menos prodigas. No es que olvidemos a la familia y a los amigos, que quizás hayamos felicitado en días precedentes, sino que este movimiento constante no nos deja sentar el trasero para saludar a unos y a otros como de verdad se merecen. Pero todos saben que es así y nos perdonan y además quieren se seamos así.

Nuestro misionero mas joven ha pasado unos días con nosotros, ha estado en las distintas comunidades. La verdad es que es una paliza, hoy aquí, mañana allí, después para el otro lado. Vicente en este sentido es tranquilo y lo aguanta todo. Es buen chico y no nos demanda a las compañías de seguros. Ya esta de vuelta por Bangkok donde la vida tiene un ritmo mas llevadero, al menos de mas sosiego. También el estomago se lo agradece. Los picantes de Isan todavía no son compatibles.

Con la Iglesia nueva de Janchai, a Fermín se le ha hecho una Navidad mas joven, mas nueva, o quizás habrá que decir que le ha nacido el niño no en una cueva sino en un edificio nuevo ¡que suerte!. Nada que disfrute de la nueva iglesia, que bien merecido lo tiene, el y su gente.

Ángel, todos lo conocéis, es un todo terreno. ¡Que sus comunidades estaban esparcidas y se le hacia difícil reunir a la gente para la misa dominical!. No importa, se desdobla o mejor dicho se triplica o cuadriplica, pero “si vosotros no venís, yo voy para allá...” y así ha surgido una nueva comunidad en Takoton. Es la comunidad del “resto de Israel”, es decir el resto que no participaba en la misa de Poncharen, ahora no les queda mas remedio que participar porque Ángel, divino nombre, se encarga de hacerse presente en medio de aquel “resto” de Poncharen, ahora de Takoton. ¿Es un todo terreno o no?

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