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EN EL CONGRESO DE CHIANG MAI
Lejos de hacer teologías y reflexiones profundas se trata de compartir y celebrar, se trata de contar la historia buena que acontece en la vida personal cuando alguien se encuentra con la persona de Jesús en el camino de la vida. Igual que los hermanos de Emaus, sorprendidos en un primer momento, alucinados en segundo lugar, dispuestos a compartir en tercer lugar y encantados de compartir aquella experiencia vivida con otros. Contar la historia de Jesús. ¿Como? De todas las formas posibles, a través de la vida, a través de la luz y el color, el ritmo y la danza y la música, las tradiciones heredadas. el símbolo, la belleza del arte, de la sonrisa, el servicio, a través del humor y de todo aquello que sea expresión de la gracia y belleza de la creación. Contar esta historia de amor, contar esta historia de belleza, contar esta historia de bondad en respeto con quienes nos rodean, hermanos de otras experiencias religiosas que hemos de valorar como semillas también de la Palabra que narramos. En este sentido quienes asistimos al Congreso estamos mas que maravillados de la forma conque nos han sorprendido las danzas indias contando la vida de Jesús y la vida de San Francisco Javier. Unas danzas dulces y vibrantes a la vez, emotivas y persuasivas en que lo se expresa tiene hondura y sentido. En otro lenguaje mas dulce aun Vietnam nos ha hecho rezar a Maria con luz y el color de su historia humana y religiosa...así hablaríamos de muchos mas países. Aunque este Congreso esta expresado en ingles que hace mas comprensible el lo que nos comunicamos de esta historia que narramos juntos, sin embargo se oyen los acentos y tonos de todos los que nos encontramos aquí, tonos y acentos del sánscrito y lenguas de la india, del tayiko. mongol, koreano, mandarin, tailandés, laosiano, japonés malayo e indonesio, birmano y camboyano, nepalí... Todo es un canto, una exaltación de la creación de Dios que se cuenta en las lenguas de Asia. Probablemente nos separan distancias enormes con algunas de las geografías donde crecen las diversas iglesias que han venido a este Congreso, pero se siente un mismo corazón, una misma fe. Lejos de sentir la dispersión de Babel, hemos sentido la presencia del Espíritu que nos lleva a entendernos, que nos atrae a la unidad con la Iglesia de Asia y universal, que nos hace proclamar al unísono la grandeza de Dios. Ha sido la luz que se percibe distinta en las diversas partes del continente, ha sido la variedad del color que se filtra en las esquinas de esta geografía, ha sido el agua que recorre distancias a través de sus ríos y que nos ha bendecido en la gracia de Dios que se desborda en los hombres y mujeres que han esparcido estos dones. Desde aquí el deseo de que, como los hermanos de Emaus contaron a sus hermanos lo que les había acontecido, quienes participamos de una forma u otra en el Congreso podamos contar y cantar, narrar y gritar que el Amor de Dios se ha hecho presencia, se ha hecho rostro, y por tanto imagen, textura, color, sabor, en una Persona concreta de Asia: Jesús de Nazaret. Luis Miguel Aviles |
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COMUNICADO FINAL DEL I CONGRESO MISIONERO DE ASIA RELATAR LA HISTORIA DE JESUS EN ASIA Chiang Mai, Tailandia, 18-22 de Octubre
Jesús se acerca personalmente a sus seguidores. El los llama por su nombre: Maria Magdalena, Tomas, Pedro, Santiago, Juan. Ellos lo reconocen. El les susurra palabras de reconciliación y de paz. Los descreídos discípulos se transforman. Mas aun, Jesús, el Crucificado-Resucitado, ensancha las dimensiones de su fe. El los desafía aun mas. Los envía: “Id al mundo entero y proclamad la Buena Nueva a toda la creación” (Mc 16,15); “Id ya haced discípulos a todos los pueblos” (Mt 28,19); “Vosotros sois mis testigos”(Lc 24,48); “Así como mi Padre me envió, así os envío yo” (Jn 20,21) De esta manera los discípulos salieron a contar los relatos de Jesús. Ellos se pusieron en camino, marcharon cerca y lejos: Santiago quedo en Jerusalén, Pedro y Pablo a Roma, Tomas a la India. En efecto, encontrarse con el Señor resucitado es ser enviado. Con la providencia misericordiosa de Dios, cerca de 1000 discípulos contemporáneos de Jesús, nos hemos reunido para celebrar el primer Congreso misionero de Asia. Un hotel amplio y espacioso en la ciudad septentrional de Chang Mai, Tailandia, ha sido el “Nuevo Cenáculo” Nos reunimos para compartir nuestra experiencia, para contar las historias, encontrarse con otros discípulos a lo largo del vasto continente asiático, desde el Líbano a Japón, desde Kazajstán y Mongolia a Indonesia. Oímos historias inspiradoras, demasiadas para contarlas, historias de la vida, fe, heroísmo, servicio, oración, dialogo, y proclamación. Un ambiente de alegría que se contagiaba nos envolvía. Nadie dudaba de que el Espíritu de Dios favorecía con su presencia manifiesta. Juntos celebramos nuestra fe y nuestra vida como discípulos de Jesús al compartir, escuchar, orar, celebrar la Eucaristía. La multiplicidad de culturas y lenguas añadieron luz y color a la celebración de nuestra fe común. Es Congreso pastoral/catequetico exploraba una metodología única de evangelización: contar la historia o compartir la fe. Escuchamos relatos de personas mayores, de familias, jóvenes, niños y mujeres, CCB. Escuchamos con aprecio al Islam, Budismo, Hinduismo, y las Tribus. También se subrayaron contextos contemporáneos como Consumismo, Medios de Comunicación, Migraciones, Dialogo interreligioso. ¡Que importante es esto para la tarea de evangelización en el contexto presente de conflictos étnicos y tensiones religiosas! La historia de Jesús era el único hilo conductor, hilando todas estas experiencias de vida en un gran relato. Todos los colores, gentes, lenguas, culturas, valores, religiones y artes de los pueblos de Asia formaron un gran tapiz. ¡Señor, que maravillosos son tus caminos! ¡que profundos tus designios! El mundo esta lleno de historias. La vida humana es inimaginable sin historias. Las historias nos cuentan quienes somos y nos unen con otros pueblos, de toda Asia y aun de todo el mundo. Por medio de ellas nos adentramos en las dimensiones mas profundas de la vida, incluyendo el misterio de nuestro propio ser. Las historias impactan en nuestra vida y fe. Transforman perspectivas y valores. Ellas forman comunidades. Las historias contienen un dinamismo escondido y un poder transformador, de una manera incalculable cuando surgen desde la experiencia. Se recuerdan por mucho mas tiempo que las lecciones aprendidas en la escuela o en los libros que leemos. Jesús fue conocido como un relator de historias. Como rabbi , maestro, su método favorito de instrucción era el de hablar en parábolas, estampas penetrantes que revelaban las profundidades del Reino de Dios. ¿Quien no conoce la parábola del Buen Samaritano o del Hijo prodigo? Las parábolas de Jesús nos desafían con nuevas posibilidades en nuestras relaciones con Dios y con todos nuestros hermanos y hermanas. Muchos pueden pensar de Jesús, nacido en Asia, como un semejante sin mas a los grandes maestros asiático como Confucio, Lao Tzu y Gandhi. Pero mas maravilloso es que nosotros cristianos creemos que Jesús es el Dios que se hizo hombre , enviado por el Padre. El es la historia de amor de Dios en carne-la historia encarnada de Dios. El Congreso misionero de Asia buscaba encarnar muchos de los desafíos que aparecen en la Ecclesia en Asia (EA) de Juan Pablo II: “En general, se han de preferir los métodos narrativos típicos de las culturas asiáticas. De hecho, la proclamación de Jesucristo se puede realizar de modo muy eficaz mediante la narración de su vida terrena, como hacen los evangelios” (EA 20f) Juan Pablo II recomienda seguir “una pedagogía evocativa , que use la historia, las parábolas y los símbolos tan característicos de la metodología asiática en la enseñanza” (EA20g). Las Iglesias locales en Asia pueden ser fieles al mandato misionero de Cristo al contar y relatar la historia de Jesús en ambas formas, en palabras y en obras concretas de servicio. Repetidamente, la Iglesia comunica su fe que tiene origen en su experiencia de Jesús. El Espíritu Santo, el gran narrador de historias, guía a la Iglesia en todas las situaciones que ha de contar, especialmente a través del testimonio de una vida transformada: “lo que oímos, lo que vieron nuestros ojos, lo que contemplamos y palparon nuestras manos” no es otra cosa que “la Palabra de Vida” (cf. 1Jn 1,1). Misión significa mantener la historia de Jesús viva, haciendo comunidad, ejerciendo la compasión, favoreciendo al “otro”, llevando la cruz , siendo un testimonio de la persona viviente de Jesús. Los discípulos de Emaus se dieron cuentan mientras iban de camino: “¿No estábamos en ascuas mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?” Para nosotros, el camino a Chiang Mai se ha convertido en nuestro camino de Emaus. En el Congreso Misionero de Asia compartimos nuestras experiencias de fe. Historias de Bangladesh y Hong Kong, de Tailandia y China, de Japón y Nepal – a lo largo de todo el continente- nos pusieron el corazón en ascuas. Los ecos de la Ecclesia in Asia resuenan en alta voz: “Solo se puede encender un fuego con algo que este ya encendido” (EA 23b) La Iglesia en Asia ha de ser “una comunidad inflamada de celo misionero por hacer que Jesús sea conocido, amado y seguido” (EA 19,a) Jesús prende fuego en la tierra y ora para que arda (cf. Lc 12,49). “La Iglesia en Asia comparte su ardiente deseo de que ese fuego se encienda ahora” (EA18,c). Sabíamos que nuestro Congreso misionero 2006, patrocinado por la Federación de Conferencias episcopales de Asia, y su Oficina de Evangelización, gracias al Espíritu Santo, era capaz de encender muchos corazones. El Congreso misionero de Asia, en particular los intercambios habidos de nuestras historias de fe, nos ha dado nuevas perspectivas para nuestra tarea de dialogar con todas las gentes (especialmente los pobres), las religiones y las culturas de Asia (cfr. FABC V: 3.1.2). Las historias de los pobres de Asia de hoy (mendigos, gentes con SIDA, emigrantes, marginados) deben leerse con la historia de Jesús y su Misterio Pascual. Muchas de las venerables religiones de Asia se deben contemplar desde el designio universal de Dios de llevar, por caminos misteriosos, todos los pueblos hacia El. Las riquezas de las culturas de Asia pueden ser un vehículo muy conveniente para comunicar la historia de Jesús. Esta tarea tiene “una urgencia especial hoy, en la situación multiétnica , multireligiosa y multicultural de Asia”(EA21b). El penetrante “triple dialogo” promovido por la FABC cerca ya de tres décadas puede ser llevado a cabo en “nuevos y sorprendentes modos” (EA 20f) uno de los cuales esta en el intercambio de dones a través del compartir nuestra historia de vida. En el primer Congreso misionero de Asia redescubrimos “el gozo de la evangelización”, las palabras de Juan Pablo II resuenan con verdad; la misión concreta ha de llevarse a cabo “con un amor creciente, celo y gozo” (Evangelii, Nuntiandi, EN 1). Los discípulos de Jesús deben “proclamar con gozo la Buenas Nuevas que uno ha llegado a conocer a través de la misericordia del Señor” (EN 80) Nosotros, los participantes en el Congreso, nos comprometemos a llevar a casa a nuestras propias comunidades nuevas percepciones en la historia de Jesús, particularmente su dimensión asiática. Nosotros buscamos estar en ascuas , preparados para llevar a casa historias vivas e inspiradoras que puedan encender la llama de la misión en nuestros corazones. Deseamos seguir las palabras de Jesús al poseído (el pasaje de la Escritura que adoptamos para el Congreso): “Vete a casa con los tuyos y cuéntales todo lo que el Señor ha hecho contigo por su misericordia” (Mc,5,19). Buscamos abordar la evangelización con modos asiáticos, una evocativa forma a través de las historias, parábolas y símbolos, un método tan característico de la pedagogía asiática como el Papa Juan Pablo II ha observado de manera tan perceptiva. Es, por tanto, un modo de compartir nuestra fe con otros, un autentico camino de dialogo. Quienes aun creemos en este enfoque tan singular para la evangelización, tampoco “tenemos miedo cuando Dios abre la puerta para que podamos proclamar explícitamente a Jesucristo el Señor como el Salvador y la respuesta a las preguntas fundamentales de la existencia humana (FABC V: 4,3). En este Domingo Mundial de las misiones damos gracias al Señor de la cosecha por los incontables misioneros que han venido a servir a Asia a los largo de los siglos. Encomendamos con nuestra oración al amor y protección del Señor de miles de que desde Asia sirven ahora en varias partes del planeta. Suplicamos a Maria, nuestra Madre y Estrella de la Evangelización que interceda por nosotros para que nuestros corazones permanezcan en el fuego del amor de Jesús su hijo, cuya historia contaremos y relataremos con palabras, obras y el testimonio de nuestras vidas. |
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PENSAMIENTO POETICO ORIENTAL Hay veces en que las palabras desaparecen y queda solo el lenguaje del cuerpo: la elasticidad, su calor, y color, su textura su ritmo, sus contornos acoplados a las notas de la naturaleza y de la vida, los rostros se hacen símbolos de lo que se vive, los pies desnudos hablan de caminos espirituales profundos y sin miedos, y las manos son mudas bendiciones de paz e interioridad. El crecimiento espiritual ha ido unido al cuerpo a su catarsis y la belleza solo es lo resultante de la verdad con la que se acompaña. Anunciar la verdad al mundo puede ser un gesto sublime envuelto en la música y la danza. |
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CAJON DE SATRE
No olvidamos a nuestro compañero y amigo Miguel. Nuestra oración esta con el. Deseamos su recuperación y si pueda reincorporarse de lleno a sus tareas, pero desearíamos que no se precipite, que todo tiene su tiempo y su ritmo. Fermín y Luis Miguel subieron a Chiang Mai al Congreso de Misiones. Se encontraron con amigos y con otros españoles que llegados de otros países se sumaban al evento, entre ellos Kike Figaredo, prefecto apostólico de Battambang, Camboya. Ángel por su parte permaneció en guardia en las distintas comunidades, una labor precisa también, aunque menos mediática.
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