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Mi querido Ángel: Las despedidas tienen un no se qué que nos desgaja el alma. ¡¡Por qué tendremos que despedirnos!! A mí siempre me ha parecido que era un castigo que nos imponemos. Tenemos algo de sádicos con nosotros mismos Recuerdo los anocheceres de las vecinas despidiéndome cuando me iba al Seminario de Toledo a estudiar y luego en la mañana despegarme casi rompiéndome de mi madre y mis hermanos y por si fuera poco antes de subir a aquel autobús que olía a humo, a tabaco y bomitona, sesgarme de mi padre que como un averroes me iba instruyendo a su manera, en una forma de heterodoxa pedagogía. Era demasiado, Ángel. Luego los años de estudiante en Salamanca, Jerusalén, aunque había un juvenil desprendimiento, las despedidas siempre me sacudían como una vaquilla de capea . Se lo decía a mis amigos, tengo que hacerlo, pero no me gustan. No me gustan nada. Quizás tenga una enfermedad de apego a la tierra, a la familia o a los amigos, ¡un síndrome que dicen ahora de sentimientos telúricos o qué se yo. Las despedidas me descoyuntan y tardo tiempo en volver a ser yo de nuevo. He pasado mucho tiempo en un mismo sitio de tal manera que casi logro olvidarlas, pero como jaquecas, que sabes que tengo, vuelven y vuelven y me tengo que medicar.¡Vaya que sí! A ves es leyendo un libro que me evada, otras empeñándome en el trabajo que se tiene entre manos, etc Las mas grandes despedidas han sido sin duda las que he tenido que hacer con la muerte de mis padres. Aún se me saltan los ojos y de repente me encuentro navegando en un mar de incertidumbre y tengo que darme un coscorrón en la cabeza y decirme a mí mismo: ¡eh quieto-parao! Ahora Ángel con estas vacaciones que he vivido se me ha vuelto a repetir el síndrome de la despedida. ¡Esto es malo o es normal! !¡¡Y si quiero a mi gente qué le voy a hacer!! Te envidio Ángel, tú tan despegado y yo no entiendo por qué se me hace cansino de más como dicen los de mi querido Tomelloso. No creas que no me he traído medicina. Siempre procuro empaquetarla en la maleta Las cosas del corazón requieren amores y amores es lo que quiero poner manos a la obra en esas aldeillas que me dieron para amar, hasta que tenga que abrírseme de nuevo el corazón o me estalle. ¡¡Si es que los hay que el alma se les vuelve flan!! Luis Miguel
¿COMUNIDADES DE BASE EN TAILANDIA? Las pequeñas comunidades cristianas o también llamadas comunidades eclesiales de base son una forma de vivir la Iglesia que ya se extiende por los 5 continentes de nuestro planeta. Aun resuenan cercanas a nuestros oídos y corazones aquellas palabras de Pablo VI alentando de forma profética el surgimiento de esta nueva concreción de ser Iglesia............. Esta intuición de Pablo VI ha seguido presente en la enseñanza de Juan Pablo II y en la conciencia de nuestros pastores que en el documento Eclesia en Asia volvían a alentarnos en la tarea de profundizas en este estilo de vida.............. Un estilo de ser Iglesia que en Asia no es difícil de encontrar germinando ya. Cuando escribo estas líneas tengo ante mí el mapa de la diócesis donde nos encontramos trabajando. En el aparecen desperdigadas las 66 comunidades cristianas que con un numero total de cristianos de 16.322 a fecha de hoy se encuentran en estas 5 provincias del nordeste de Tailandia que forman la diócesis de Udon Thani y que contienen una población total de más de 6.000.000 de habitantes. La mayoría de las comunidades que existen en la diócesis y en las que nos encontramos Angel, Luis yo en la actualidad no llegan cada una de ellas a 100 cristianos registrados en el libro de bautismos. Son comunidades como la que aparece en la foto que tienen su centro en la eucaristía dominical y que en medio de un mundo rural y budista mantienen su identidad cristiana intentando responder desde su humilde fe a la vida día a día. La Iglesia Católica en Tailandia se asienta así hoy por hoy en esta realidad y uno de los mayores retos que tiene es el fortalecimiento de estas comunidades en base a una experiencia mas profunda del Evangelio de Jesús. Porque si es verdad que la mayoría de las comunidades son pequeñas en número y en aprecio social y no tienen gran dificultad en vivir la fraternidad (en Thailandia todo el mundo se llama uno a otro “hermano/a pequeño/a” o “hermano/a mayor/a”), también es cierto que el conocimiento del Evangelio de Jesús, de su Vida y la experiencia que conlleva su seguimiento es aún incipiente en una Iglesia que hace 40 años no contaba con más de 3.000 cristianos (la mayoría ubicados en 4 parroquias que podían ser consideradas verdaderas islas) y en donde los procesos de conversión no han sido iluminados tanto por la formación como por la experiencia de caridad que las gentes pobres de estas zonas (leprosos, refugiados vietnamitas, agricultores sin tierra, familias desplazadas por causa de la guerra de Indochina,.......) han encontrado en los testigos de Cristo. Buscando la luz en el Evangelio uno no deja de comparar esta experiencia con la que refleja el Evangelio de Mateo (.......) una vez acontecidos el milagro de la multiplicación de los panes y los peces y el de la aparición del Señor caminado sobre el agua en la tempestad. La pregunta sobre quien es Jesús para las gentes y la decisión de seguirle tomada por Simón y el resto de los discípulos es aliento para la consolidación de la experiencia creyente, personal y comunitaria, que las gentes de estas pequeñas comunidades eclesiales asiáticas están llamadas a continuar hoy. Sin embargo esta tarea no se presenta sencilla y hay que reconocer que tampoco lo fue para los discípulos de Jesús una vez tomada la decisión de seguirle (recordemos a Pedro sin ir más lejos). Es este el tiempo de gracia en que a nosotros nos toca acompañar a estas comunidades. Otros han sido los que han hecho la presentación del Señor y hasta son recordados por las curaciones de enfermedades y otros signos que les acompañaron en los comienzos de la evangelización del Nordeste de Tailandia hace 60 años. Pero nuestro tiempo es más el tiempo del silencio y de la búsqueda de espacios para el encuentro personal entre el Señor y su comunidad de seguidores. Es este un momento llamado a vivir la interioridad y la experiencia de comunidad en seguimiento del Señor. Desde el principio de nuestra presencia en esta diócesis una de las claves de nuestra acción pastoral ha sido el intentar crear y consolidar pequeñas comunidades cristianas como signo y testigo del Reino Dios presente entre estas gentes. Esta tarea ahora parece que se hace más posible y real con el empuje que los obispos de la conferencia episcopal thailandesa están intentando dar de cara a crear los medios para que se vaya generando esta nueva forma de ser Iglesia. Los pasos aun son muy inciertos y poco firmes y las dificultades de comprender esta nueva forma de ser Cuerpo de Cristo en la Historia son manifiestas en muchos cristianos. Y es que asentados en una concepción budista y estratificada de la sociedad y de la Iglesia misma no son pocos los que consideran incorrecta o inadecuada para la Iglesia en Tailandia la experiencia de hermandad cristiana anunciada por Jesús y basada en un Dios Padre que favorece a los “pequeños” antes que a los “mayores” y no son menos aún los que a ejemplo de Simón Pedro intentan entre nosotros alejar al Señor del deshonor de la Cruz sin darse cuenta de que solo a través de Ella se alcanza la Vida en plenitud. La creación de las pequeñas comunidades cristianas se hace así tarea compartida con el descubrimiento y profundización en la experiencia de fe en Jesús. Vuelve a nacer así la Iglesia de nuevo y se nos hacen reales aquellas palabras de Juan Pablo II que al acompañarnos en la entrada del 3º Milenio manifestaba que la misión de la Iglesia aún estaba en los comienzos. Fermín Riaño
CRÓNICAS INDIAS DE UN MISIONERO BURGALES EN TAILANDIA Esta semana ha pasado entre festividades importantes en India. El Jueves fueros las fiestas mayores de Kerala (un estado al suroeste). Celebran la leyenda del Rey Mahabali, de excelentes cualidades de gobierno y gran bondad. Dicen que de noche nadie cerraba la puerta de su casa. Al morir pidió a Dios que le concediera visitar a su querido pueblo una vez al año. Esta visita del rey es lo que festejan. Casi como nuestras Navidades, verdad? Aquí, en la casa, los 4 que hay de Kerala nos prepararon una cena especial, al estilo de allí. El viernes Peter, el sacerdote tai, preparo la cena a lo tai en honor de su hermana que murió hace 12 años. Es bonito contar con los muertos para que los vivos estemos más vivos. A ver si un día de estos les sorprendo con unas tortillas españolas. Ayer, día de luna llena, se celebro en toda India al dios hindu "Ganesha". Se le representa con cuerpo humano (de hombre y cabeza de elefante). Es el dios de la prosperidad. Ya en la tarde, por todas partes habían preparados como tenderetes bien adornados con telas y dentro, entre flores y velas la estatua del dios. A ultima hora del día sumergen la imagen en el agua. No pude detenerme pues iba en moto con un sacerdote birmano (Alfonso) que ha estudiado aquí y ya se vuelve a su país. Me invito a acompañarle en su gira de visitas a gentes, monjas,.. de despedida. Volvimos ya tarde. Hoy marcho con el al pueblo donde esta ( a unos 40 km). Vuelvo el lunes. El domingo pasado estuve en un pueblecillo. En la iglesia habría unas 300 personas. Solo tienen Misa una vez al mes por falta de cura pero se reúnen todos los domingos para celebrar la Palabra. Como antes de Misa había tanta gente para confesar y ya era tarde me pidió que me sentara a confesar y el empezaría la Misa. Pues ahí me tenéis, confesando a Khasi. No me preguntéis por sus pecados pues no me entere ni de uno solo!! A todos les toco de penitencia tres avemarías. El caso que según se confesaban, venían apareciendo más y más. Sin duda fue una buena oportunidad para una confesión general de toda la vida pasada y por venir. La cosa quedó entre ellos y Dios. También hubo bautizo. Aquí todavía utilizan el símbolo de dar un poco de sal a la criatura. Lo que me hizo gracia es que el cura repartió sal también a los padres y padrinos! Que salados ellos! Y rematamos con la comida en la familia que toco. Que bien se portan! Hoy les llevaran las fotos que les saque. Camino de ese pueblo están construyendo un gran hospital. Será el centro médico para el noreste de la India. Un abrazo fuerte desde este paraíso. Os recuerdo. Jose Mª Rodríguez
RINCÓN POETICO ORIENTAL(Poesía leída por José María Lerga en la despedida de Ángel y Luis Miguel) Sé que esta vida, aunque no madure el amor, no está perdida del todo. Sé que las flores que se muestran al amanecer, las corrientes que se extraviaron en el desierto, no están perdidas del todo. Sé que cuanto se rezaga en esta vida, cargado de lentitud, no está perdido del todo. Sé que mis sueños no realizados, mis melodías sin cantar, están cogidas a una cuerda tuya del laúd, que no están perdidas del todo. R. Tagore
CAJON DE SASTREEl RETORNO Nuestros compañeros Ángel y Luis Miguel ya se encuentran entre nosotros. Llegaron de su luna de miel, uno por tierras de Castilla Norte (Palencia) y el otro por tierras de la Castilla Sur. Ambos han vivido unas merecidas vacaciones, conviviendo con su gente, con sus amigos. Seguro que poco tiempo para conseguir abrazar y saludar a tantos amigos como tendrán y se han dejado. Ángel ha recorrido todos los rincones de la geografía nacional y Luis Miguel más apegado a la tierra de la Mancha, aunque también ha alcanzado la geografía europea tocando tierras alemanas. Nos es grato tenerlos entre nosotros, ahora buen trabajo por allá por la esquina noreste de Nong Khai LA LLUVIA NO NOS PUEDE MOJAR MAS El monzón no para, ya son cuatro meses de lluvias. Mientras en España persiste y se encabezona la sequía, por aquí persiste y se encabezona el monzón y de esta manera, esta llanura del norte es un auténtico lago con ríos desbordándose de agua y también de peces, vamos una bendición para nuestras gentes. La lluvia no nos puede mojar más y así es celebrada, todos contentos, todos risueños. Quienes peor lo pasan son los alérgicos a la humedad, pero qué se le va a hacer. No llueve a gusto de todos. KUMPAWAPI El sábado pasado fue la fiesta parroquial de Kumpawapi. Si por si alguno no se ha enterado Kumpawapi es el distrito donde se encuentra nuestro compañero Fermín. La parroquia tiene el título de Santa Ana, pero aquí en Tailandia lo celebramos cuando a nosotros nos gusta y se puede o quizás haya que decir que pueda el obispo. Fue todo un éxito porque precisamente ese día descansó el monzón. Además los comensales de la fiesta –unos trescientos- disfrutaron con una comida que al cambio sólo eran 100 euros más o menos. (¡¡¡todos!!!)¡¡Ay si se pudiera comer así de barato en Europa!!
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