presdomincana

 

mapa dominicana

 

Bandera
flag dominicana
Población
9 mill (ONU 2005)
Capital
Santo Domingo
Extensión
48.072 km2
Lenguas
Español
Religiones principales
Cristianismo
Esperanza de vida
Hombres: 64 años
Mujeres: 69 años
Moneda
Peso dominicano
Exportaciones
Ferroniquel, azúcar, oro, plata, café, cacao, tabaco. alimentos.
Renta per capita
US 2.070$ (BM 2003)
Cód. telefónico
+ 1809

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Misioneros del IEME en República Dominicana:

 

  • David Téllez Díez........................................... (diócesis de Valencia)
  • Julián Ángel Sáinz de la Cruz.......................... (diócesis de Palencia)
  • Manuel Bodenlle Yáñez.................................. (diócesis de Lugo)
  • Antonio Fernández Rodríguez..........................(diócesis de Ciudad Real)
  • Luis Miguel González Sastre............................(diócesis de Valladolid)

 

Obispo Santiago condena linchamiento de haitianos

SANTIAGO.  El arzobispo metropolitano de Santiago, Ramón Benito de la Rosa   Carpio se mostró opuesto a  los linchamientos de haitianos y  dominicanos por ambas partes.

De la Rosa Carpio consideró que  bajo ninguna circunstancia debemos aceptar enfrentamientos entre  ambas comunidades, ni ver el  problema como racial, ya que sostiene que esa es la lectura que le  han dado.

“A estos  enfrentamientos le  han dado  una lectura racial, pero esos  hechos son enfrentamiento entre dominicanos  y haitianos un hecho delincuencial, un hecho muy lamentable que no se debe repetir”,  dijo.

Dice  tener  fe en que  las autoridades de Migración  y la Policía, buscarán una solución  a las complicaciones que afectan la imagen del país internacionalmente. “Es una  barbaridad lo hecho por delincuentes, que no deben pagar  los demás, el caso debe esclarecerse”.  

Obispos piden evitar agresiones entre haitianos y dominicanos

Tres obispos lamentaron los enfrentamientos que se han suscitado entre haitianos y dominicanos, y abogaron porque el peso de la ley sea aplicado a todos por igual, ya que son seres humanos e iguales ante Dios.

El arzobispo de la Arquidiócesis de esta ciudad, Ramón Benito de la Rosa y Carpio, el emérito Juan Antonio Flores Santana y el obispo Diómedes Espinal coincidieron por separados en que se respete la vida de los haitianos residentes en el país.  

De la Rosa y Carpio sostuvo que la venganza nunca es permitida, porque no es humana ni cristiana, pero ante todo no es humana. El prelado entiende que los organismos internacionales deben reclamar justicia cuando también ocurren linchamientos o agresiones de ciudadanos dominicanos.

“Cuando han habido dominicanos que han linchado o agredido a delincuentes siempre ha habido una voz que ha gritado, pues esa misma voz también tiene que salir en defensa de nuestros hermanos haitianos”, subrayó.

Manifestó que de ninguna manera puede estar de acuerdo con esta realidad cuando sea haitiano o sea dominicano, “pero también hay que llamar a la atención en estos casos de haitianos, nos gustaría muchísimo que cuando esas agresiones sean en contra de dominicanos también se les dé la misma importancia”, expresó. “No estamos de acuerdo con eso, pero queremos que se le dé la misma importancia”, agregó.  El arzobispo de Santiago sugirió que los problemas ocurridos entre haitianos y dominicanos en Neiba, Dajabón y Guayubín se solucionen con equidad, al estimar que “todos somos seres humanos e iguales ante Dios y que ambos grupos deben ser tratados de la misma manera”.

De la Rosa y Carpio consideró que los conflictos suscitados no son actos racistas ni xenofóbicos, sino problemas sociales que suceden con frecuencia en zonas donde hay mayor convivencia de haitianos y dominicanos.

Los más recientes enfrentamientos entre dominicanos y haitianos dejaron un saldo de cuatro personas muertas, decenas de heridos y varias viviendas convertidas en cenizas en Neiba y Guayubín. De otro lado, el prelado dijo que también las autoridades dominicanas deben controlar la inmigración no sólo de haitianos, sino también de otros extranjeros.  Dijo que todas las naciones tienen que regular su inmigración, y añadió que defiende la emigración de los pueblos, pero esa emigración debe ser regulada, porque es un sentido común la convivencia humana.

 Monseñor De la Rosa y Carpio se refirió en estos términos al ser preguntado por periodistas luego de concluir el acto en donde la Oficina Senatorial del senador Francisco Domínguez Brito entregó un cheque por RD$900,000 a la Corporación Ciudadana Santiago Solidario que preside el arzobispo de esta ciudad.

Los fondos constituyen el primer aporte para la adquisición de los equipos y materiales necesarios que se utilizarán en los refugios que han sido identificados por la Defensa Civil, en caso de emergencias.

Mao-Monte Cristi
El obispo de la diócesis de Mao-Monte Cristi, monseñor Diómedes Espinal, dijo que los hechos de violencia que han surgido en algunas comunidades del Sur y el Noroeste del país, son preocupantes y llamó a evitar esas confrontaciones que no dejan nada bueno.

El sacerdote manifestó que no es un secreto para nadie que muchas comunidades no quieren la presencia de haitianos y que esa dificultad se ha presentado en la misma iglesia, porque hay dominicanos que no quieren que los ciudadanos del vecino país participen en las misas.  No obstante, aclaró que las iglesias y las parroquias son de todos. En ese orden, comentó que si en realidad no se quiere la presencia de haitianos en esas comunidades, los productores agropecuarios no deberían renovar los contratos de trabajo a los haitianos, para cuando se vean sin empleos tengan que regresar a su país o emigrar a otros sitios. Espinal añadió que lo que ocurrió en Juan Gómez, Guayubín, ha sucedido en Hatillo Palma, Villa Trina, Pontón La Vega, en el Sur y otras localidades.

“Y precisamente diríamos que no es por ser haitianos, porque sabemos los delitos que cometen dominicanos en Estados Unidos, España y otras nacionales, y sin embargo no hay una actitud de levantamiento de sus ciudadanos para que se vayan los criollos de esos lugares, sino que actúa la Justicia y Migración y entonces se resuelve el problema”, comentó.

El obispo noroestano aclaró que la Iglesia nunca será partícipe de la violencia, por lo que llamó a la confraternidad, a la solidaridad y acoger a las personas en un ambiente de paz y de tranquilidad para que haya bien entre todos.

Igualmente apuntó que si hay amenazas de muerte, de persecución y de agresión, lo mejor que pueden hacer los haitianos que viven en la zona es regresar a su país.

No obstante, aclaró que aunque los haitianos regresen a su país, los productores los estarán buscando de nuevo porque no tienen personas dominicanas que les hagan el trabajo en las fincas agrícolas. El obispo manifestó que aunque se vayan a su país será por un par de días, tal y como pasó en Hatillo Palma, Villa Trina, donde se fueron los que estaban pero a los dos tres días llegaron más.

 

 

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