DIÓCESIS DE OURENSE

Introducción

"Auria", ciudad celta romanizada, ha dado nombre a la Diócesis "Auriensis", como se conoce en la Iglesia universal.

Suele ponerse la fecha del año 433 como la del comienzo de la actividad diocesana a raíz de la consagración de un Obispo en Lugo destinado a regirla.

Sobre la organización diocesana en tiempos de los suevos se encuentran testimonios claros en el II Concilio de Braga (572) en el que participa como Obispo de Ourense Witimir (o Witimiro) ocupando el tercer lugar del grupo de los Obispos "ex synodo Lucensi".

Al Concilio III de Toledo (589) asiste el arcipreste de la Iglesia de Ourense, Hildemiro. Al IV de Toledo (633) asiste el presbítero ourensano Marcos, etc.

La sede ourensana fue destruída por Abb-al-Aziz ben Musa y dominada por los árabes hacia el año 716 y pasó por una época de barro hasta Alfonso III. Ya Alfonso I fue dominando poco a poco Galicia y el norte de Portugal (750-757) y Alfonso III (866-910) lo va consolidando restaurando varias sedes en el 881, entre ellas, según Albeldense, se encontraba Ourense que se mantiene como obispado a lo largo del siglo IX y gran parte del X. No hay noticias de sus prelados a partir del año 974 y hay que esperar hasta la restauración definitiva del año 1071. Durante ese siglo la Diócesis de Ourense estuvo administrada por Lugo. A partir de esa época Ourense siguió sufragánea de Braga hasta la época del Cisma.

La evangelización de la Diócesis. En el 550 se convierte el rey suevo Teodomiro (Karriarico). A raíz de este hecho entra en la escena diocesana un personaje que tendrá gran influencia en la evangelización de las tierras del sur de Galicia. Un húngaro, San Martín de Dumio predica y convierte a lo que era un reducto de los suevos. El rey convertido erige una iglesia en honor de San Martín de Tours, que será el patrón diocesano y que tiene, con el Dumiense, muchos datos comunes en su nacimiento y en su vida. El templo es erigido cerca de Santa María Madre, edificada sobre los restos de ocho columnas de un templo pagano.

El siglo X puede catalogarse como el siglo de Oro de la Diócesis. En él florece la vida monástica. Es fiel reflejo el Monasterio de San Esteban de Ribas de Sil, fundado por el monje Franquila, que fue foco de cultura, fuente de evangelización y refugio de Obispos en las persecuciones. Y el Monasterio benedictino de Celanova fundado en el 937 por el Obispo Compostelano San Rosendo. El Monasterio celanovés es, aún hoy, grandioso recuerdo arquitectónico por su magnífica edificación de los siglos XVI - XVIII.

En la labor evangelizadora diocesana destacan los Obispos Pedro Seguín (1157) y sobre todo Don Lorenzo (1218 - 1248) considerado como el tercer fundador de Ourense. En el siglo XIV el Obispo Pérez Mariño. Y en los últimos siglos el Cardenal Pedro Quevedo (1775 - 1818) que funda el Seminario y defiende al pueblo de los ataques napoleónicos y anárquicos. Su fidelidad a la Iglesia le lleva al destierro en las Cortes de Cádiz. Debido a que el territorio de la Diócesis comprendía parroquias en Portugal, el Cardenal estaba desterrado de España pero permanecía en su Diócesis viviendo en las parroquias de la zona portuguesa. Su sepulcro se conserva en la Catedral.

Desde el 17 de octubre de 1954 quedan definidos los límites actuales de la Diócesis de Ourense, sufragánea de la de Compostela. Tiene una superficie de 5.281 kms 2 y una población que se acerca a los 312.000 y posee 735 parroquias.

El obispo actual es D. Luis Quinteiro Fiuza

Sacerdotes en Misión: 17

De ellos realizan su vocación a través del IEME:

Antonio Fernández Domínguez (Zambia)

Genaro Tesouro Ollero (Brasil)

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