La historia y la dimensión misionera de las Iglesias locales a las que somos enviados y en las que nos sentimos insertados.

 

 

Desde nuestro deseo de vivir intensamente nuestra condición de diocesanos y de trabajar por la construcción y fortalecimiento de la iglesia local (diócesis), en nuestra actividad misionera nos insertamos en la diócesis de destino, sin perder nuestra incardinación a la de origen, con el deseo de estar integrados en el presbiterio de aquellas iglesias, de estar a disposición de aquel obispo y trabajar en sus planes pastorales, con un cierto sentido de provisionalidad, hasta que esa iglesia local deje de necesitarnos y se convierta ella misma en misionera.

 

 

   
   

 

 

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