Archidiócesis de Burgos
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En 1075, y bajo los auspicios de Alfonso VI, se trasladaba de una manera definitiva y oficial la antigua sede de Oca a la ciudad de Burgos, para ser continuación canónica de dicho obispado. La primera mención oficial de Oca data del año 589; sin embargo existen vagas noticias ya desde el siglo III.

En la época visigoda tiene escaso relieve, aunque de ella quedan testimonios tan elocuentes como la ermita de Quintanilla de las Viñas. La vida monástica fue muy floreciente en este período.

Durante la invasión árabe del s. VIII, Oca es destruida. A partir de este momento, y durante los s. IX al XI, encontramos obispos que residen en Amaya, Valpuesta, Muñó, Sasamón, Oña, Gamonal, quedando todas suprimidas con la restauración definitiva de Oca en Burgos en 1075, confirmada por el Papa Urbano II en 1095.

En 1075 se inicia la construcción de la catedral románica, que sería sustituida a partir de 1221 por la actual gótica declarada monumento de interés mundial y patrimonio de toda la humanidad. La Iglesia de Burgos, según Alfonso VI, debía ser tenida como madre y cabeza de todas las iglesias de Castilla.

En la Edad Media y hasta finales del s. XVI Burgos se convierte en punto clave en el camino de Santiago y vehículo de cultura.

A finales del s. XVI comienza la decadencia de Burgos en el aspecto civil, que se prolongará hasta bien entrado el siglo XX. Sin embargo, no se puede afirmar que esta decadencia fuese tan acentuada en la vida de la iglesia burgalesa. A lo largo y ancho del territorio burgalés surgen en esta época monasterios masculinos y femeninos que canalizan muchas vocaciones.

Al Arzobispo de Burgos encarga el Papa Benedicto XV la creación, a partir de “aquella como semilla” plantada por D. Gerardo Villota, de lo que actualmente es el Instituto Español de Misiones Extranjeras. Desde 1921 y durante medio siglo el Seminario de Misiones vivió y creció al calor y apoyo de Burgos hasta su traslado a Madrid. El Cardenal Benlloch y D. Luciano Pérez Platero estimularon el nacimiento y el caminar del IEME. Sucesivos arzobispos como D. Teodoro Cardenal y D. Santiago Martínez acompañaron su evolución.

Las Semanas de Misionología, como acontecimiento anual, y el Congreso Nacional de Misiones de 2003 son otros indicadores de la historia misionera de Burgos.

Pero la importancia misionera de esta diócesis radica en el gran número de personas tanto laicos como religiosos, religiosas y sacerdotes dedicados a la misión.

Desde mayo de 2002 el Arzobispo de Burgos es D. Francisco Gil Hellín.

Hay 74 sacerdotes diocesanos dedicados a la misión. De ellos 22 canalizan su compromiso misionero a través del IEME:

En Asia : Cremencio Manso (Japón) y José Mª Rodríguez (Tailandia);

En África : Juan José Alarcia, Luis Antón y Matías Garrido (Zimbabwe); José Antonio Arroyo y Ramón Delgado (Togo) y Gabriel D. Rodríguez (Zambia)

En América : Jacinto Aguado y Prudencio Rodríguez (Guatemala);

Luis Ángel Plaza y Martín Ángel Rodríguez (Brasil); Daniel Camarero, Víctor García, Carlos Ángel López, Luis Jesús López y Félix Pérez (Perú); César García Pradales y Victoriano Ruiz (Colombia); Tarsicio Antón (Nicaragua), José Manuel Madruga y Marcelino Mozo (R. Dominicana).

Los otros 52 lo hacen a través de otros cauces misioneros.

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