Archidiócesis de Barcelona
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El cristianismo arraigó pronto en este territorio, coincidiendo con el proceso de romanización. Hay indicios de vida cristiana desde el siglo III. Se puede constatar la presencia evangelizadora de San Cugat, que fue mártir durante la persecución de Diocleciano (304). El primer Obispo de la antigua Barcino fue Pretextat, que asistió al Concilio de Sardica (343). A partir del siglo V se abre una época confusa en toda la Iglesia Católica Hispánica, a causa de la invasión de los Godos y los Visigodos, que introdujeron la herejía arriana.

Parece que hasta el año 589 coexistieron dos obispos, el católico y el arriano. Durante el dominio visigótico, Barcelona era una de las catorce diócesis de la provincia eclesiástica de Tarragona. En el año 450 el obispado de Egara (Terrasa) se desmembró de Barcelona.

Los efectos de la invasión sarracena son en buena parte desconocidos, teniendo que abandonar sus sedes, el obispo de Barcelona y de Egara (Terrasa).

En los siglos IX y X, Egara quedó integrada a la Diócesis de Barcelona y esta pasó a ser sufragánea del arzobispado de Narbona. Tarragona estaba en manos sarracenas.

En el siglo XII Oleger es el Obispo más eminente y en esta época se inicia el período de la reforma gregoriana. En esta época se recupera la sede metropolitana de Tarragona.

Destaca entre 1303-1334 el Obispo Ponç de Gualba, que continuó con la construcción de la Catedral gótica, iniciada en 1298 por Bernát de Pelegrí.

El Cisma de Occidente influyó también en la vida de la Diócesis. Los Obispos Andreu Bertrán y Francésc Climent, tributaron durante mucho tiempo obediencia a los Papas de Avinyón.

Con el Obispo Joan Soler 1446-1463 se inicia la influencia de los Papas de la casa Borja y también la mala costumbre de no residir en la sede episcopal.

Los siglos XVI, XVII y XVIII son un poco conflictivos, por la injerencia del poder civil en el nombramiento de nuevos Obispos

La invasión napoleónica conlleva una campaña de persecución contra la Iglesia. De 1908-1814, la sede de Barcelona queda vacante, muchos sacerdotes y religiosos son asesinados e iglesias quemadas.

En 1936 empieza la guerra civil y la Diócesis pierde a su Obispo Irurita, 277 sacerdotes, 537 religiosos 46 religiosas, además de muchos seglares relacionados con la Iglesia.

Gregorio Modrego fue uno de los principales artífices del XXXV Congreso Eucarístico celebrado en Barcelona.

Con el nombramiento del arzobispo Marcelo González se produjeron algunas discusiones políticas que se suavizaron con el nombramiento de cuatro obispos auxiliares catalanes, Josep Campmany Ramón Daumal, Josep M. Guix. y Ramón Torrella.

La celebración del Concilio Vaticano II, dio un aire de renovación a la Iglesia de Barcelona.

En 1973 fue nombrado arzobispo Narcis Jubany.

En 1990 tomó posesión de la sede Ricard Maria Carles, que en 1992 dividió la diócesis en cuatro regiones episcopales regidas por cinco obispos auxiliares, Jaume Traserra, Pere Tena, Joan Carrera, Carles Soler, y Joan Enric Vives.

En 1995 conjuntamente con otras diócesis catalanas, se celebró el Concilio Provincial Tarraconense

Desde el 2004 el arzobispo de Barcelona es Mons. D. Luis Mª Martínez Sistach .

Barcelona cuenta con 25 sacerdotes diocesanos misioneros de los que los siguientes han realizado su vocación misionera por el cauce del IEME:

Ángel Belloso Pena en Brasil.

José Luis Culebras Hidalgo, actualmente jubilado, trabajó en Zimbabwe

Emilio Gil Pellejero en Brasil.

Jesús Torres Nalda en Zambia

José Martínez Fernández en Perú.

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