Entre el 7 y el 11 de Enero del recientemente estrenado 2008, nos reunimos en Madrid un grupo de sacerdotes y diáconos, para participar en la XXV convivencia de animación misionera para sacerdotes. La vocación específica para la misión Ad Gentes es el tema en torno al que giran las ponencias, diálogos, oraciones...

Hemos venido desde distintas diócesis de la Iglesia española: Plasencia (Julián Martín), Asidonia-Jerez (José Luis Calvo), Mérida-Badajoz (Cesar Caro), Tenerife (Cristóbal y Diego Rodríguez), Burgos (Jorge López), Ourense (Miguel Blanco), Las Palmas (Pablo Prieto) y Coria-Cáceres (Francisco González). También participa en el encuentro Joan Soler (Girona) que está haciendo la preparación inmediata para salir con el IEME a la misión.

Aunque a nuestro alrededor estamos en la semana de las rebajas, no queremos reducir en absoluto el objetivo que nos han propuesto los compañeros del EFAM: profundizar en la dimensión misionera de nuestra vocación de sacerdotes diocesanos.

La tarde del día 7 la dedicamos a las presentaciones de rigor, que en muchos casos son reencuentros. El día 8 entramos en profundidad en la vocación a la misión. José Manuel Madruga nos ayuda en la reflexión: ¿hay lugar para una vocación específicamente misionera en una Iglesia toda ella misionera?; ¿cuáles son las notas específicas de la vocación misionera?; consolidación y surgimiento de nuevos caminos de colaboración para la misión. Por la tarde tenemos el testimonio de José Manuel González, misionero comboniano que nos cuenta su experiencia misionera en Brasil.

El día 9 tuvimos la ponencia de José María Medina, miembro de Ocasha-CCS. La misión: una vocación al servicio de la justicia. Sólo será posible la verdadera justicia con un cambio en el estilo de vida de los países de occidente. Por la tarde tuvimos el testimonio de Alfredo Diaz, misionero del IEME en Mozambique.

El Jueves 10, es la misión: una vocación al servicio de la Paz, el tema al que nos invita a reflexionar José Antonio Izco. El diálogo interreligioso como camino necesario para una correcta convivencia y entendimiento entre los distintos grupos religiosos es el medio para alcanzar la verdadera paz universal. El testimonio de la tarde corre a cargo de Pablo Seco, misionero del IEME en Japón.

En un agradable ambiente de fraternidad transcurren estos días, nos unen las inquietudes misioneras que todos llevamos dentro, semejantes preocupaciones e interrogantes, las mismas dificultades que encontramos para dar respuesta a la vocación a la que nos sentimos llamados hacen de estos días no sólo una experiencia de encuentro, sino un enriquecimiento mutuo, un oxigenar nuestro ministerio y una apertura a la Iglesia universal.

 

 

 

 

 

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