CRONICA DE LA XXIII CONVIVENCIA DE SACERDOTES de preparación misionera.
“A la escucha de las Jóvenes Iglesias”. Del 10 – 13 Enero de 2006.
El lunes 9 de enero de 2006, llegamos la mayoría de los sacerdotes que participamos en una nueva convivencia de preparación misionera, y nos acogieron los miembros del EFAM (Antonio Fdez y Angel Almansa). En esta edición los sacerdotes que participamos fueron éstos: En preparación para la partida hacia la misión: Matías (Murcia), Alfonso (Zaragoza), Simón (Ciudad Real), Luis Carlos (Burgos) y Vicente (Cantabria). A éstos nos unimos: Santos, Jaime y Antonio (los tres de Ciudad Real), Suso (A Coruña), Miguel (Orense), Pablo y Octavio (Las Palmas), Luismi (Valladolid).
También participó en bastantes momentos Javier (Madrid).
La primera noche nos sirvió para acomodarnos en la casa, empezar a conocernos los que no nos conocíamos, y vimos juntos la interesante película “Hotel Rwanda” sobre el genocidio entre hutus y Tutsis en dicho país en 1994, con la absoluta indiferencia de la comunidad internacional.
Ya en el martes 10, el día que se ambientaba en Asia, comenzamos con las laudes en que nos ofrecieron una de las claves más importantes de la misión, no sólo para este continente: la Escucha (algo así como “Kachon-liu”).
Y pudimos disfrutar de la exposición que nos hizo Toni, sacerdote natural de Sri Lanka, que llevaba unos pocos años en España y trabajaba en una parroquia cercana. En medio de una cultura ancestral, y de un sentido religioso muy profundo con una mayoría budísta e hinduísta y dos minorías (musulmana y católica) nos presentó agradecido la labor que han desarrollado allí misioneros y también nos descubrió las limitaciones de la evangelización y del rodillo colonizador que quiso servirse de su cultura para someter y explotar a un pueblo, de suyo pacífico. Dos aspectos sin duda llamativos en su exposición fueron: ver cómo los monjes budistas no siempre vivían hacia fuera la paz, ni tampoco los misioneros católicos llegados de diferentes procedencias asumían la labor evangelizadora que se encontraban como algo iniciado a respetar y complementar, así sucedió entre italianos y franceses. También nos habló de la dificultad para introducir el Evangelio entre personas que viven con un sentido sagrado e intergeneracional el carácter separatista de las castas .
La tarde dio paso al testimonio desde Asia de José Antonio Izco, misionero del IEME en Japón, que nos presentó la peculiaridad asiática. Una cultura muy receptiva y respetuosa con todo lo religioso y simbólico, que tiende a fusionar o sincretizarlo todo, siempre partiendo de su base más tradicional sintoísta. Aquí se aprecia una labor sobre todo para minorías, muy lenta y testimonial, en la que sobre todo cabe sembrar la Buena Noticia , y dejar que vaya echando alguna raíz en lentos procesos de catecumenados y de bautismos, hasta formar microcomunidades.
El día 11, tuvieron la palabra las jóvenes iglesias de Africa , y para ello comenzó hablándonos Bertín, un sacerdote de Benín, que estaba estudiando una licenciatura de Teología en Madrid. El nos aportó una vez más cómo deja marca la colonización y el modo de evangelización en esas culturas profundamente religiosas y receptivas. En todo el Africa subsahariano, Benin no es excepción, tiene un gran influjo el animismo o religión tradicional. En una cultura que estuvo atravesada por la circunstancia del tráfico de esclavos hacia América es importante ahora restañar las cicatrices entre el Norte, mucho más abandonado en el plano económico y de evangelización, y el Sur, centro del comercio y de la vida en Benin. Hay un gran reto: el de llevar las vocaciones sacerdotales, misioneras, el desarrollo económico, la educación y la sanidad a la zona Norte.
Es muy importante toda la labor misionera iniciada en colaboración con el clero nativo y que ha procurado crear comunidades cristianas dinámicas y bien estructuradas.
Por la tarde nos dio su testimonio Serafín Suárez, sacerdote del IEME, recién llegado de Zimbawe, un continente lleno de posibilidades y de riqueza, de diversidad y de vida, pero que más que ayudarle a crecer y explotar, nos sirve a los países ricos para crecer nosotros explotándolo. Después de hacer un presentación de los grandes desafíos que abren en canal a este continente (la miseria, inestabilidad política, mala administración y desorientación social, el SIDA) destacó sus grandes cualidades (el sentido religioso, la familia, la solidaridad, el deseo de paz, el sentido comunitario)
La iglesia católica sigue teniendo un papel de denuncia más clara de las corrupciones de los gobiernos nativos y del olvido desde Occidente. Sigue urgiendo desarrollar proyectos sociales y educativos a medio y largo plazo, para reforzar el protagonismo de los propios lugareños. La Iglesia católica oficial brota en medio del pueblo africano en algunas ocasiones como algo extraño y ajeno a su cultura que le cuesta aceptar que los propios africanos sean los que inculturen el Evangelio a su realidad propia.
Y ya en el último día, el 13, llegó el turno a América. De este viejo continente nos habló Germán, un sacerdote de República Dominicana, que completa estudios en Madrid. Un país pobre que a su vez se convierte en horizonte de esperanza para muchos vecinos haitianos. Un país como Rep. Dominicana en el que también aparece una clara división entre dos zonas de la isla: El norte (más rico y más evangelizado) y el sur. Hay mucha gente que se ha quedado anquilosada en el pasado de la historia de este pueblo, lo cual dificulta el avance hacia el futuro. En la diócesis de Germán sólo cinco sacerdotes son nativos y otros 25 son misioneros de fuera. Además a los sacerdotes nativos les cuesta repartirse de la zona norte hacia la zona sur. La opción por Jesús no la da por tanto el solo hecho de estar en una misión sino la forma en que uno se sitúa en esa tierra. Los mejores logros de esta Iglesia pasan por la planificación en conjunto, la formación y capacitación de los laicos para que adquieran mucho más protagonismo, y un esfuerzo importante de promoción social.
Por la tarde tuvimos oportunidad de visitar la parroquia de la Virgen de Guadalupe, dirigida por los misioneros del Espíritu Santo y allí nos mostraron un estilo de pastoral parroquial que fomenta la participación y el protagonismo de los laicos desde una larga experiencia. Además Marcos, el párroco, nos mostró cómo han ido dando pasos de avance y retroceso, formulando documentos, creando vínculos entre personas, grupos, comunidades muy diversas y dando a luz a organigramas de parroquia muy amplios y variados, que quieren servir una amplia oferta a personas que incluso han llegado a la parroquia desde lugares remotos de Madrid y su extrarradio.
A la vuelta nos esperaba la frescura del testimonio de Julián, durante muchos años misionero del IEME en Sao Paulo, y allí nos contagió la experiencia de una iglesia muy viva, muy participada por los laicos y por obispos que se alineaban claramente en la defensa del pobre y en la denuncia de la injusticia. En ese gran semillero de comunidades cristianas vivas se podía apreciar una gran Iglesia que nace y brota con fuerza desde la base hacia las estructuras más altas. La nota más amarga era observar cómo actualmente iba derivando la Iglesia hacia un nuevo modelo de ser de los presbíteros y de los obispos mucho menos alineados con la gente sencilla, y tratando de defender parcelas de prestigio o de poder y bienestar propio. ¿Será por eso que allí no es ya necesaria una presencia de la misión Ad gentes, o quizá sea necesaria ahora más que nunca?.