EDITA
INSTITUTO ESPAÑOL DE MISIONES EXTRANJERAS

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CONSEJO DE REDACCIÓN
Ismael González
Nemesio Frías
Amadeo Puebla

DIRECTOR
Francisco Ortega López

Contenido:

Desde Nicaragua

Vivir con el sida

Nuestras Diócesis de destino:
Perú Grupo ICA-PUNO-LIMA (II)

Compromiso Misionero

Violines de tres cuerdas

Vida diaria en Hwange

EDITORIAL

 

¿Qué es lo que nos atrae?

La vida misma es atractiva, y en esta vida nos atraen muchas cosas materiales, porque cada una de ellas nos proporciona alguna satisfacción o felicidad. El dinero, el poder, el prestigio y la fama también nos atraen. Pero si sumamos todas estas pequeñas felicidades, no logramos la “felicidad profunda” a la que aspira la persona humana.

Nos atraen también ciertas personas, que destacan en alguna disciplina (música, deporte) o son líderes que aglutinan a miles de personas...Y en la vida ordinaria, en las relaciones humanas de cada día, nos atraen otras personas, cuando descubrimos en ellas un buen carácter, alegría, sencillez, trato amable, disposición  a servir y ayudar...

La atracción inicial hacia una persona se va convirtiendo en relación más cercana, en querer estar juntos, en ir identificándose uno con el otro y puede llegar a un amor profundo. Este es ya un plano de mayor riqueza y profundidad humana.

Estamos concluyendo el ciclo de Cuaresma, y en el Evangelio del 5º domingo leemos las palabras de Jesús: ...”Cuando yo sea elevado sobre la tierra (en la cruz), atraeré a todos hacia mí” (Juan. 12, 32). ¿Qué atractivo tiene Cristo crucificado (resucitado), para atraer a todos hacia Él?..Sólo puede ser el gran amor a todos. Un amor que se muestra en gestos hacia el pecador arrepentido, hacia los lisiados, hacia los pobres y marginados. Es el amor de la entrega total hasta la muerte. Así es como nos ama Dios Padre.

Miles de hombres y mujeres en la historia se han sentido atraídos por Cristo, lo han dejado todo por su amor y le han seguido hasta el final. El verdadero cristiano es el que se siente atraído por Jesús. ¿Somos nosotros verdaderos cristianos?
           
           

Francisco Ortega

 

DESDE NICARAGUA

Hola, amigos.

De nuevo por aquí, intentando escribir.

En el último correo  estaba para salir a la ultima gira del año. Visité las comunidades más alejadas de la parroquia y fue la experiencia más dura hasta ahora, físicamente hablando. De catorce días nos llovió diez, y caminar en mula lloviendo es incomodo; luego, el terreno estaba bastante lodoso y había que ser muy prudente para evitar caídas. Vamos, que lloviendo casi todo el tiempo se hace bastante incomodo todo, hasta bañarte en el río. La ropa no se secaba del todo…en fin, aventura.

En el tema de trabajo, son las comunidades más pobres y en las que intentamos hacer el esfuerzo por que se organicen mejor. Es una lucha de varios años. No se ven muchos frutos, pero hay que seguir animando a la gente. En una comunidad me dio lástima ver cómo habían desaprovechado el apoyo recibido de unas  ONGs.

Bien, después  de esa gira, tuvimos en la parroquia la celebración de la consagración de cuatro jóvenes como religiosas. Participó mucha gente, porque las muchachas eran de nuestra parroquia. Fue un momento bonito para la comunidad.

Después tuvimos el consejo pastoral  de la parroquia. Analizamos y revisamos el año durante dos días. Los responsables de las zonas de la parroquia trabajaron bien, elegimos a nuevos representantes y preparamos un poco nuestra participación en la asamblea de la vicaria sur.

Al día siguiente me fui a Managua para volar a España , de vacaciones.

Las vacaciones  en España han sido cortitas, es decir, buenas. He desconectado totalmente de la parroquia, y he disfrutado de la familia y de los amigos. Me hubiese gustado tener más tiempo, pero es lo que hay.  No pude visitar a todas las personas que me hubiese gustado, me quedaron muchas cosas por hacer.  Durante mi estancia en España, entraron en mi casa de Nicaragua y me robaron varias cosas, el ordenador, un móvil, varias memorias, y algunas cosas más que poco a poco me voy dando cuenta.

Cuando regresé a Nicaragua vino el compañero Tarsicio a recogerme al aeropuerto . Al día siguiente pasamos por la oficina del obispo en Managua y desayunamos con Miguel Ángel. Luego salimos para Nueva Guinea. Qué alegría volver a casa!

Desde ese 14 de enero el tiempo ha pasado rapidísimo, hemos tenido la asamblea de la vicaria sur del 17 al 20. Me tocaba a mi coordinar ese trabajo y gracias a Dios salió bastante bien. Cada parroquia de las que estaban convocadas realizó bien sus tareas. Fue un momento de trabajo, de encuentro y de compartir la situación de nuestras parroquias y diseñar las líneas del trabajo de este año 2012.

Del 26 al 30 tuvimos la asamblea de la parroquia y los días anteriores nos tocó preparar todo. Teníamos que presentar una propuesta de  programación de todo el año. En esta asamblea, la primera parte de revisión del año fue buena; la  ultima parte, de aterrizar en propuestas concretas para este año, no salió muy bien, pero no teníamos más tiempo para mejorarlo. Dejamos esa tarea para hablarlo en cada comunidad.

El 30 hasta el 1 de febrero me fui a la parroquia del Ayote para acompañarles en la asamblea parroquial. El obispo me pidió que acompañara a esta parroquia en este momento porque el sacerdote está enfermo y seguramente  tiene que viajar a los Estados Unidos. Fue una experiencia bonita trabajar con otra parroquia, ver cómo están organizados, como se plantean las cosas…Es un parroquia más pequeña que la nuestra, a penas son 45 comunidades. El día 1  regresé a la Guinea, fueron como seis horas de bus hasta Juigalpa y tres horas más hasta Nueva Guinea. Cené con mis compañeros, comentamos un poco la situación del Ayote. Se va  a quedar sin sacerdote durante un tiempo, el sacerdote que les atendía  parece que necesita atención hospitalaria.  

En la madrugada del 2 salí para Managua a entrevistarme con el Obispo, para darle a conocer cómo estaba todo por el Ayote  y también para sugerirle un plan de atención a esa parroquia. Después estuve charlando con  el sacerdote del Ayote. Al día siguiente viajaba él para los Estados Unidos, a una revisión médica. El viaje a Managua fue de ida y vuelta en el mismo día, para que no se me olvide  conducir varias horas.

El viernes 3 comenzó la Asamblea de la Pastoral Juvenil. En esa asamblea yo solo tenía que apoyar en algún momento puntual.  Aproveché para ir preparando unos temas que tenemos que dar en un taller de formación.

Esta semana del 6 de febrero voy a contra reloj, preparando las cosas para que pronto comience la construcción de un salón parroquial, también con reuniones para contratar gente en algunas tareas de la parroquia. Además, he tenido varias reuniones con profesores del colegio parroquial. Vamos, que no se para...Mañana  comienzo las giras misioneras, visitando unas comunidades hasta el domingo 19, que regresaré por la tarde-noche.

Bueno, en medio de toda esta actividad, decir que estoy muy bien, que vine de España con 5 kilos más  y que no sé si he perdido alguno, me parece que no. Espero que la mula cuando me vea, no huya..

Empiezo este año con ganas , con ilusión

Un abrazo  y hasta la próxima.

Mariano Martínez

 

VIVIR CON EL SIDA (Zimbabue)


El cono Sur de África tiene el índice más alto de infección del sida en el mundo, concretamente, en el país en que vivo desde hace 24 años, Zimbabue, el 15, 3% de la población adulta, de entre 15 a 49 años, son portadores del VIH positivo. Esta pandemia está teniendo unos costos humanos y sociales muy elevados. Dejadme que os acerque unos casos concretos, de los que en mi parroquia tengo muchos.

El 10 de Octubre del año pasado murió uno de mis monaguillos. Se llamaba Denis Musambakaruma. Vivía bastante cerca de la misión en un sitio llamado Ngoma. Era el menor de cuatro hermanos, tres chicos y una chica. Michael uno de ellos también es monaguillo. Sus padres han muerto de sida.
Denis me contó que, hace dos años, se hizo la prueba del VIH, en el hospital comarcal, y resultó  ser positivo, “sentí una gran pena”, me dijo- pero no lloré. Las enfermeras le dijeron que si tomaba unas pastillas, y comía mejor, se curaría. Por un tiempo se sintió mas fuerte con la medicación, pero luego recayó y hacía tiempo que ya no podía hacer nada. Su hermana Blessing le ayudaba a lavarse, y la familia le apoyaba y le vigilaba para que no se olvidara de las pastillas, vivía feliz a pesar de todo, porque sabía que le querían mucho. “Cuando me recupere- me comentaba-  quiero volver a la escuela, y estudiar para enfermero para ayudar a la gente que le pasa lo mismo que a mí”. Cuando le visitaba, siempre rezábamos algo “para que se pusiera bueno”. Un día muy caluroso me avisaron que Denis había fallecido. Tenía 16 años, y vivía con el VIH desde que nació.

Otro caso cercano de Sida es el de Patience Gumbo, vive en un lugar llamado Zambeze , cerca de la carretera asfaltada que va hasta Sengwa, una mina de carbón. Nació el 29 de Febrero de 1992 y es la única sobreviviente de su familia. Sus padres y sus dos hermanos murieron de Sida. Ella vive con los abuelos paternos.

Lo mismo que Denis, desde siempre su salud ha sido frágil. Su abuela la llevó al hospital, en el año 2009 y le diagnosticaron el VIH positivo, y empezó a tomar los antirretrovirales.  Le hago algunas preguntas, y me cuenta que está muy agradecida a los abuelos y a la hermana Chiedza, que es la que le da las medicinas en Gokwe, pequeña ciudad donde está el hospital. Tampoco tiene dinero para el autobús, por lo que le hemos ayudado para que compre un rebaño de cabras, y vayan tirando. Me dice el abuelo, que algunas veces se encuentra baja de moral y sola y que anhela la compañía de sus seres queridos. Quiere acabar la escuela secundaria, pero si esto no fuera posible, desea venir a la misión donde hay cursos de corte y confección.  

Por último,  os cuento el caso de Agnes Changa, tiene 28 años y cuatro hijos. Como los otros dos, se hizo el año pasado la prueba de sida y le diagnosticaron que tenía el VIH positivo. Se puso muy triste, y me comentaba que al saber la noticia, oyó  el latir de su corazón con nitidez. Lo primero que pensé -me cuenta- no fue en mi, si no en mis hijos. ¿Quién va a cuidar de mis hijos si muero?. Me cuenta que llamó por teléfono  a su marido a Johannesburgo donde trabaja en una mina de oro, y lo puso verde,  ya que sin duda era el que la había contagiado el sida, “le desee la muerte a ese canalla”, pero hoy dice que ya lo ha perdonado, ya que el odio cansa mucho.

Lawrence, su marido, le contó que él era portador desde hace años del VIH positivo, y que lo trataban desde hace tiempo en el hospital de la mina, que había tenido miedo de decírselo en las dos o tres veces que fue a ver a su familia a Zimbabue. Agnes decidió llevar a sus cuatro hijos a que se hicieran la prueba del sida.¡Gracias a Dios no estaban contagiados! Hoy participa en un grupo de enfermos de sida. Empiezan siempre con una oración y cantan canciones de Iglesia. Esto me da fuerzas, me dice. Lleva solo tres meses tomando los antirretrovirales y está bien de ánimo. Me cuenta que puede cuidar de los niños: dos chicos y dos chicas, y ocuparse de las cabras e ir a buscar agua y leña para cocinar.

Son unos cuarenta millones las  personas con el VIH positivo en el mundo, de los cuales 26 millones se encuentran en el África subsahariana. El porcentaje con el VIH en el mundo es de 1,1% y en el África subsahariana, 8%. En Zimbabue ya dijimos que es del 15,3 %. Diariamente lo contaren en África subsahariana 8,500 personas y mueren diariamente por sida 6.300. El número de menores de 18 años huérfanos es de 15 millones; en el África subsahariana son 12,3 millones. El  coste anual por paciente sería de unos 200 Euros en Zimbabue, sin hospitalización.

Las historias de arriba hablan de dolor y muerte, pero al mismo tiempo de perdón, amistad, fe, solidaridad familiar, fortaleza, vida  y esperanza.

Carmelo Pérez-Aradros León

 

 

NUESTRAS DIÓCESIS DE DESTINO

PERÚ GRUPO ICA-PUNO-LIMA  (II)    

En el número anterior del “Id” salió un primer artículo de Andrés Gallego sobre el grupo Ica-Puno-Lima, que recoge bien concisa y clara la historia de los 40 años de andadura de sus miembros en las diócesis de Ica (costa sur) y Puno (sur andino). También una síntesis de la situación actual. El director de la revista me pide que amplíe un poco lo de Ica y la situación actual para completar el recorrido, cosa que hago con mucho gusto, pues, entre otras cosas, también fui director de ID por cinco años…

Ica: papayas y/o guarangos

Más o menos tiempo casi todos los que hemos estado en el grupo hemos pasado por esas fértiles arenas del valle y las pampas de Ica que mencionaba A. Gallego. Cuando abráis un bote de espárragos, pimiento de piquillo, alcachofas,… leer la letra chica y encontraréis con frecuencia la etiqueta “producto del Perú”. Muchas de esas conservas hortícolas, enlatadas en España, vienen precisamente de Ica. La calidad  del terreno, el clima y el bajo costo de la mano de obra hacen muy rentables aquellas tierras (baste decir que, en enero o febrero, cuando en España se hielan hasta las ideas, en Ica pueden cortarse espárragos blancos hasta tres veces al día en la misma finca). Y todo depende del agua del subsuelo (que, dicho sea de paso, puede agotarse en 10 años, y marcharse los nuevos terratenientes con sus capitales a otro lugar y regresar de nuevo el completo desierto).

Hay, además, dos árboles que abundan en Ica, de características opuestas: la papaya  –bien conocido ya su fruto en todos los continentes- y el guarango o algarrobo. La papaya necesita agua casi permanente, echa raíces muy chicas y superficiales, dura pocos años y puede tumbarse con un simple empujón. ¡Pero qué rico y abundante fruto da! El guarango es el árbol del desierto: sobrevivió lentamente a muchos golpes y avatares (todos bien retorcidos de mayores), clavó sus raíces en busca de humedad (se han encontrado algunas a 60 metros de profundidad) y, sin saber sus hojas y ramas lo que es la lluvia, cada primavera reverdece. Luego echa unas pequeñas vainas de las que se saca una especie de miel negra -la guaranguina o algarrobina- muy rica en cócteles y en los jugos, incluido el de papaya.

Cuando en los años 90 vuelvo a Perú (después de 5 años en España) me ubico en Ica donde me preguntaban: “¿cómo estás, cómo te sientes?” y yo solía responder: “muy bien, pero aún no se si soy papaya o guarango”, es decir, aún no sabía si mis raíces estaban aprovechando superficialmente la tierra o adentrándose rectas buscando la humedad…

Y así fue cómo varios compañeros, además de los ya mencionados, pasamos por Ica siendo “papayas” o “guarangos”, aportando todos, de una u otra forma, a ese hacer más visible la llegada del Reino de Dios en esas arenas sureñas. Alberto Ariz, Javier Viñé, Juan Antonio Rufs, Daniel Núñez, Carlos López y el que suscribe completamos la lista. Desde un permanente trabajo con las comunidades cristianas, en diversas parroquias del campo y la ciudad, se sentaron también las bases de instituciones sólidas en defensa de la vida, la dignidad y los derechos de las personas.

Ellas sí, sin ninguna duda, fuertes y firmes guarangos, primero en el campo, como la Asociación de Campesinos Eventuales, y luego en ciudad y campo, como la Federación Provincial de Mujeres (FEPROMU, hoy totalmente autónoma), la Comisión de Derechos Humanos de Ica (CODEHICA) y Las Casas de la Salud en Defensa de la Vida. Las dos últimas aún asesoradas por el “único sobreviviente” del grupo en Ica, José Manuel Miranda.

En las redes del centralismo limeño y/o buscando nuevos areópagos:

La capital Lima tiene actualmente casi 9 millones de habitantes, cerca de la tercera parte del país. Pero la concentración no es sólo de las personas, sino, principalmente, de las instituciones (productivas y de servicios). Pizarro echó los ojos a ese lugar junto al estratégico puerto de El Callao y, desde entonces, ningún intento de poner la capital en el interior del país prosperó. Progresivamente todo se fue concentrando en ella y hacia ella fluyeron los habitantes, las instituciones y el dinero. Creció a lo largo (hoy son cerca de 100 Kms.) y a lo ancho, no a lo alto y “se comió” casi todo el terreno cultivable que la rodeaba. Cuando no hubo ya desierto semi-llano, empezó a subirse –literalmente- por escarpados cerros. Sucesivas invasiones y ventas –casi nunca planificadas- dieron origen a inmensas barriadas (“Pueblos Jóvenes” se llamaban, que sonaba más bonito). Y ahí se han ido ubicando millones de personas huyendo de la pobreza, de la violencia o de ambas. Difícil encontrar un centralismo tan incomprensible e irracional como el peruano. Pero esa es la realidad.

Muchas veces hablábamos en el grupo de tener un lugar de trabajo en Lima y siempre la resistencia ganó; se adelantaron los del grupo del norte (el entonces Huacho-Chimbote). Finalmente A. Gallego fue cabeza de lanza en apoyo a tareas nacionales en la Universidad Católica, acompañamiento al Movimiento de Profesionales Cristianos, Publicaciones, etc. En el 2005 dos antiguos integrantes, en sucesivas etapas, de los equipos de Ica,  Puno y Servicios Comunes en Madrid, (Juan Febrero y yo) decidimos ubicarnos en los cerros de Villa María del Triunfo, al Sur de Lima, en la joven diócesis de Lurín. El año pasado se nos unió José Luis Calvo Vicente para completar el trío del Reino de León (¡el grupo no recibía refuerzos desde 1989!).

El reto es enorme, lo sabemos bien. Pablo de Tarso es el modelo predicando en el areópago de Atenas, donde no tuvo éxito visible pero marcó el camino. Es bien conocido que uno de los nuevos areópagos son las grandes ciudades, en América Latina y en todos los continentes, esos grandes imanes de irresistible atracción. Lugares donde se concentra la población, casi siempre desarraigada, con un fuerte componente de mestizaje que les hace permeables a todo lo nuevo pero con dificultades para digerirlo y mucho más para integrarlo bien y armónicamente; deslumbrados por las ofertas de la globalización y la “cultura mundial” y en lucha con lo local, conflictos generacionales acelerados, bombardeados por los medios de comunicación, la moda y la propaganda…

Añádase la desintegración familiar que producen no solo las condiciones laborales sino las enormes distancias y el transporte inhumano, además de otras cosas. Todo en lucha por la sobrevivencia y todo en contra de condiciones mínimas para una vida de calidad.
¿Habrá cosas buenas? Sin duda, muchas, si no, la gente no se ubicaría ahí en la búsqueda de oportunidades…

Y ahí, en la gran Lima, en un trabajo no muy vistoso ni gratificante, estamos tratando de ser sal, levadura y luz, signos del Reino, como Jesús, con palabras y con acciones: programas con enfermos de TBC, con Jóvenes en Riesgo (pandilleros), Adulto Mayor… Y, recientemente, nos hemos responsabilizado de organizar y potenciar la Caritas del Decanato -9 parroquias- como plan piloto diocesano.

Otro de los areópagos en el que estamos dando nuestro pequeño aporte –dentro de esta gran y compleja Atenas- es la comunicación, al estar bajo la responsabilidad de uno de nosotros la Comisión de Pastoral de la Comunicación de la diócesis (y en la que trabajan dos laicos más de nuestra parroquia). Hacemos mucho menos de lo que quisiéramos pero somos conscientes que por ahí pasa hoy una de las grandes posibilidades de evangelización. Evangelizar desde los medios y evangelizar a los medios, creemos, es tarea ineludible para nuestra iglesia y por ello hemos apostado.

Las calvas, las canas y las arrugas adornan cada vez más las cabezas de los que formáramos por bastante tiempo uno de los grupos más jóvenes del IEME. Ello no nos exime de seguir pensando en ser testigos del Resucitado y de tratar de dar aportes significativos a esta iglesia y a este país donde El Señor ha querido situarnos. En estos cuarenta años hemos ido acompañando la historia de este pueblo e iglesia ubicándonos en las preocupaciones de cada momento: los primeros años, la mayoría en el campo, luego acompañando y respondiendo a la situación de violencia que vivió el país por 20 años y, ahora, la gran ciudad también.

Estoy seguro de tener consenso de grupo si digo que nos hemos sentido privilegiados de haber gozado unas décadas muy ricas en ambas realidades: la iglesia y el pueblo peruanos. Por ello, damos gracias.

                                                                                              José María Rojo

 

Compromiso Misioneros de tres sacerdotes

José Luis Lázaro

Hola! Me llamo José Luis, soy de Zaragoza, tengo 39 años, soy el segundo de tres hermanos y llevo 7 años de ministerio sacerdotal…si tuviera que comenzar contando, ¿de dónde arranca mi vocación misionera? Inevitablemente, tendría que decir que de mi familia; puesto que durante los primeros años de vida fueron un ir de un lugar a otro, comenzando en diferentes pueblos y lugares, adaptándote a las costumbres, aprendiendo a valorar el estar juntos, iniciándome en la fe vivida en el hogar y siempre en camino…

Más tarde, en la adolescencia, la relación con algunos misioneros me enseñó a descubrir la dimensión universal de la iglesia, a través de sus anécdotas y ricas experiencias de fe y de vida. Pero fue, sobre todo en mi juventud, a través de la pastoral juvenil y la Acción Católica, donde comencé a “vivenciar” a un Jesús encarnado en la realidad, que me llamaba a ser protagonista de mi fe en medio de los jóvenes y a colaborar en hacer realidad su sueño del Reino de Dios, a través del compromiso, siempre en compañía de otros,  con los más pobres y necesitados.

Durante la formación en el Seminario, comencé a tener una intensa relación con la Delegación de Misiones y a participar en las convivencias de animación misionera del IEME; además de tener una experiencia puntual de misión, durante un verano, en Ecuador.

Como sacerdote, fue decisivo (el paso del tiempo te permite descubrir cómo Dios va “tejiendo” sus hilos para que hagas su voluntad..) mi primer destino: el acompañamiento de 16 pequeños pueblos de la comarca de Campo Romanos en Daroca (menos de 700 habitantes en total) ; donde el “estar nuevamente en camino”, de pueblo en pueblo, me ayudó a configurar mi sacerdocio naciente desde la sencillez, la pequeñez y el cariño sincero a las personas, que vivían en esta realidad rural tan abandonada y desconocida. Otras experiencias pastorales: el ser párroco de una parroquia, en un barrio cercano a Zaragoza: La Cartuja Baja, y la pastoral con jóvenes militantes de Acción Católica, fueron “modelando” la llamada a la misión ad gentes.

¿Y ahora? Preparándome para marchar a estudiar inglés a Dublín durante unos meses, para después partir a ZIMBABUE.
¿Por qué África?, me pregunta mucha gente. Y yo respondo: “Porque Dios quiere encontrarse conmigo en la sabana y hablarme a través de su pueblo que me espera, para juntos descubrir su presencia misteriosa y liberadora en cada momento de nuestra vida”. Yo sé que ésta no es mi historia. Es nuestra historia. De hecho empezó antes de mí y continuará después de mí. Yo sólo cojo el testigo que me tocará pasar en un momento a otro, quizás a alguno de vosotros.

A todos, conocidos y lectores, “culpables” de alguna u otra manera con vuestras oraciones y vuestro paso por mi vida. En nombre de Dios y en el mío: Gracias.

 

Pablo Prieto

Amigos y amigas, un saludo fraterno para todos. Mi nombre es Pablo Alberto Prieto Cabrera, soy cura de la Diócesis de Canarias desde hace siete años y medio. Nací hace treinta y cinco en Las Palmas de Gran Canaria y, por ello, llevo el Atlántico prendido en los ojos y en el corazón. Será por eso que nuestro buen Padre-dios me encamina hacia otro pueblo de intensa vocación y vivencia oceánica como es el Nicaragüense. Pero antes de llegar a eso, déjenme contarles alguna cosa más para poder entender ese último paso, que se dará, Dios primero, muy pronto.

El Padre bueno me regaló la vida en el seno de una familia creyente en Nuestro hermano Jesús de Nazaret y profundamente ligada a esa otra gran familia, que es la Iglesia. Guiado por mis abuelos y, sobre todo, por mis padres y hermana, descubrí, en sus gestos y costumbres, el mayor amor que nadie me ha hecho sentir nunca, el del Dios de la ternura y la misericordia infinitas. Con ese trasfondo y la frustración de buscar felicidad por otros caminos sin encontrarla, se me fue regalando a través de numerosas mediaciones de distinto signo, la mayoría eclesiales, un camino en el que ha emergido   -como volcán de las profundidades- la llamada de mi vida.
           
Desde la adolescencia, la sensibilidad hacia las realidades de dolor e injusticia de nuestro mundo, cercanas y lejanas, me quitaban bastante el sueño. Ello, junto con la punzada de ver que yo no aportaba nada, me hacía sentir insatisfacción. Todo ello, como digo, cristalizó (la lava siempre quema antes de hacerse roca de asiento) en una certidumbre que se ha ido fraguando y limando hasta hoy: Dios quería algo concreto de mí. Así surgieron a la vez y sin saber decir muy bien dónde empieza la una y dónde la otra, la vocación al ministerio ordenado y a la misión ad gentes, más allá de las fronteras de mi nacioncita isleña.
           
Y así es cómo, tras unos diez años de formación que acabaron en la ordenación sacerdotal por parte de mi Iglesia diocesana que camina en Canarias, he pasado los últimos ocho en el norte de la isla de Lanzarote, intentando servir a las buenas gentes del municipio de Haría desde su parroquia de Nuestra Señora de la Encarnación y todos los pueblos que la rodean. Han sido años de intenso crecimiento, llenos de momentos de gran gozo y profundo encuentro con la realidad, que al final han venido a reafirmar que el Señor Jesús me llama a encontrarlo más y más, también en otras culturas y pueblos. Así que ahorita mismo, estoy terminado el proceso de formación con el IEME, para incorporarme, si Dios quiere, al equipo de los compañeros que están en Nicaragua, concretamente en el Vicariato Apostólico de Bluefields. Allí me encontraré, entre otros, a otro querido compañero, cura de Canarias, que es Isidoro Sánchez. Sé que así, las dos orillas de nuestro amado Atlántico estarán un poquito más cerca y el Reino de Dios, eso espero, también.

 

Santos Cejudo

Hola, soy Santos, el segundo de 4 hijos que Santos y Puri, mis padres, han educado en las llanuras manchegas del gran humedal que es Daimiel, provincia de Ciudad Real.

Nací hace 33 años, un 28 de abril, cuando la Democracia aparecía en España, y Juan Pablo II era elegido como sucesor de Pedro para toda la Iglesia.

Mi infancia transcurrió en mi pueblo natal, Daimiel, hasta que en 1990 marché para el Seminario Diocesano de la Diócesis de Ciudad Real, junto con otros tres amigos, que tras cursar un año de aquel Seminario Menor me dejaron solo en el camino hacia el sacerdocio. Fueron felices aquellos años: vividos en el seno de mi familia, agricultora, con mis compañeros y amigos de colegio, y más que amigos, del Seminario. 26 alumnos iniciamos la preparación, y 4 fuimos ordenados sacerdotes.

El estudio de la Teología y la Filosofía fue interesante, pues resultaba un momento de mucha tranquilidad anímica e inquietud intelectual, compartida con compañeros y formadores de los cuales estoy muy agradecido.

En el 2003, es nombrado Obispo de la Diócesis don Antonio Algora Hernando, el cual, ese mismo año, me ordenó Diácono el 11 de septiembre, no sin antes haber oído mi inquietud futura de salir al servicio de la Iglesia Universal en la Misión ad Gentes. Me envió a ejercer el servicio diaconal a la población de Alcázar de San Juan, desde donde, adjunto al Delegado de Pastoral Juvenil, trabajaría en esa realidad que suponía para mí un servicio para esos empobrecidos de nuestro tiempo como eran los  jóvenes de mi Diócesis.

Al año siguiente, un 20 de marzo de 2004 fui ordenado sacerdote por el mismo D. Antonio Algora, no sin antes volver a haberme escuchado aquella misma inquietud misionera.  Esta vez, más en serio, me escuchó y me programó: "tú ejerce unos años aquí el Ministerio Sacerdotal alimentando esa vocación misionera, y en 5 ó 6 años volvemos a hablar del tema".

Me envió a trabajar como sacerdote a un grupo "in solidum" con otros tres compañeros y dos comunidades religiosas, al Arciprestazgo del Valle de Alcudia, ubicado en la zona sur, en plena Sierra Morena, con atención preferencial a las Parroquias de Solanilla del Tamaral, el Hoyo, San Lorenzo de Calatrava, Hurtezuelas, y de coadjutor en una Parroquia, San José Obrero, de la ciudad de Puertollano. Al año siguiente, por exigencias del guión, abandoné Puertollano, asumiendo la pastoralidad de la población de Viso del Marqués, junto con los otros pueblos más pequeños de la Sierra Morena. Los siete años que he ejercido allí mi servicio pastoral, los habitantes de esas tierras me hicieron sentir pastor, compañero de camino y amigo... hasta que, coincidiendo por casualidad, claro, con la visita del Pontífice Benedicto XVI a tierras peninsulares en 2012, he marchado a Madrid, siendo aceptado por el IEME, en este camino de preparación y ejecución al ejercicio pastoral, desde mi diocesaneidad, al servicio de la Iglesia Universal.

 

 

VIOLINES DE TRES CUERDAS

¿A quién no le gustaría haber sido maestro de un gran teólogo y más si un día llega a ser Papa, o entrenador de un atleta mundialmente famoso, o, como San Juan de Ávila, mentor de santos renovadores, o formador de un político influyente? El optar por trabajar en los sectores más olvidados o marginados de la sociedad no ofrece muchas posibilidades de tales éxitos.

Me propuse hace un tiempo buscar medios para que los adolescentes de estos pueblos, un tanto alejados del progreso de la gran ciudad, no cayeran en el mercado de trabajo en edades prematuras o se convirtieran en niñas o jóvenes solicitadas por la industria turística. Pero con demasiada frecuencia abandonan la escuela o colegio en su segundo o tercer año de estudios de enseñanza media. De primera impresión es decepcionante. Nos quedamos con aquellos cuyo cociente de inteligencia no pasa de una medianía. Cuando se da un caso de  talento excepcional, sus capacidades intelectuales o artísticas llevarán a dicha persona a otros pastos y el pueblo donde nació y creció ya no se beneficiará de sus talentos.

La población de estas aldeas está compuesta por personas de escasa formación intelectual, frecuentemente atenazadas por las redes de una tradición muy arraigada y poco liberadora, por otra parte hombres y mujeres de buena pasta. Esos son nuestros líderes en los barrios, son los alcaldillos de los pueblos, los ministros de la Palabra en nuestras comunidades, los politiquillos de las células de base, los administradores (o estafadores!) de los escasos fondos de los grupos rurales. Yo los llamo, sin ninguna connotación peyorativa, violines de tres cuerdas.

¿Por qué los llamo violines de tres cuerdas?

Un violinista de fama internacional, por otra parte incapacitado por la polio, fue invitado a dar un concierto de violín a personas de exquisito gusto musical en Nueva York. Ya sobre el escenario y a punto de comenzar el concierto, una cuerda de su violín saltó rota.  El violinista no tenía repuesto de violín ni de cuerdas. Las personas de auditorio pensaron que el concierto era ya un fracaso. Pero el violinista se concentró por unos momentos, cabiló sobre las posibles combinaciones de sonidos y del uso de las tres cuerdas restantes y cuando tuvo en su mente hecha la nueva composición de la partitura,  dio órdenes al director para comenzar. Para sorpresa de todos los asistentes el concierto fue un éxito y el público cerró la actuación con un interminable aplauso. El violinista pidió silencio y dijo: Como ustedes han podido ver la tarea del artista es hacer arte con lo que le queda.

Mi tarea es hacer arte con ese sector de la sociedad que me queda, sin lamentarme por no tener personas de grandes talentos. Tengo que dar el concierto con un violín de tres cuerdas. Si el concierto fracasa,  mi tentación es el echar la culpa a las tres cuerdas que me quedaron. Pero las cuerdas no tienen la culpa. Es el artista quien debe concentrarse y buscar el camino para que sus dedos produzcan, con esas tres cuerdas que quedaron,  la obra artística. Ésta, y no otra, es mi misión con las buenas gentes que viven entre los arrozales del noreste de Tailandia.

San Pablo llevó adelante su “concierto” de evangelización en Corinto con violines de tres cuerdas. Por eso pudo decir: “Mirad, hermanos, ¡quiénes habéis sido llamados! No hay muchos sabios según la carne ni muchos poderosos ni muchos de la nobleza. Ha escogido Dios más bien lo necio del mundo, para confundir a los sabios. Y ha escogido Dios lo débil del mundo, para confundir lo fuerte” ( 1 Cor. 1, 26 – 27).

Ángel Becerril.

 

 

VIDA DIARIA EN HWANGE


Los días pasan rápido y los buenos propósitos de escribir “hoy” se quedan para “mañana” a medida que las urgencias van desbaratando los planes de cada día.

Pero hay un tiempo cada mañana que rara vez se altera. Desde las 5 a las 7. Es el tiempo de silencio y calma cuando el día se estrena. En la capilla, por encima del murmullo de los tubos fluorescentes, se oyen los trinos y gorjeos de muchas clases de pájaros. Hay uno muy especial que, como un reloj despertador, canta justo al romper el alba y va adaptando su horario al del amanecer. A esas horas todavía no han comenzado a roncar los motores de los camionazos de más de 30 toneladas que, con intervalos de unos 10 minutos, transportan carbón a la central térmica que tenemos a unos 6 kilómetros. Es el tiempo para la oración, incluida la Misa de las 6 y media, a la que asisten las monjas y unos cuantos laicos.

Mi vida sigue siendo una mezcla de oficina y pastoral. El buen entendimiento con mi obispo hace llevaderas las tareas tan variadas que se me han encomendado en la Diócesis. Cierto que hay días en que termino la jornada con la sensación de no haber hecho apenas nada de lo planeado por la mañana, a pesar de no haber parado.

En la parroquia de S. Jorge están ahora un poco alborotados preparando las bodas de oro de la parroquia que celebraremos el 22 de abril. Estamos preparando una plataforma junto a la Iglesia que servirá para la celebración de la Misa en ese día (no cabremos en la iglesia con los invitados) y luego para otros muchos actos que también se celebran fuera. Con un poco de suerte, hasta podremos repintar la Iglesia, que buena falta tiene. Las Pequeñas Comunidades Cristianas están contribuyendo económicamente con lo que pueden (y eso que algunos de los empleados del ferrocarril han cobrado ahora la paga de noviembre pasado.)

Al mismo tiempo estamos embarcados en el proceso del Sínodo Diocesano de Hwange (en 2013 celebraremos los 50 años del establecimiento como Diócesis) y los católicos de toda la Diócesis están participando muy activamente en los cuestionarios que guían la reflexión sobre temas tan candentes como “justicia, paz y reconciliación”, “iglesia samaritana” que se cuida de los heridos a la orilla del camino, “inculturación” con todos los desafíos de la “nueva cultura” que se traga valores de la tradicional…

En enero pasado tuvimos un encuentro continental de misioneros del IEME en África y nos juntamos 18, de Zimbabue, Mozambique, Zambia y Togo. Hay muchos temas comunes a pesar de las tres aéreas lingüísticas en que nos movemos y la variedad de etnias en las que servimos. El mero encuentro de compañeros misioneros es ya de un gran valor. Y el ver gente joven junto a los veteranos, una buena señal de la vitalidad de la misión.

Las lluvias que nos tuvieron en vilo a mediados de enero, se han normalizado y en muchas zonas hay esperanza de buena cosecha. Será un alivio en medio de los problemas en que nos encontramos. Amigos de Badajoz y uno de Asturias nos ayudaron a poder facilitar semillas a la gente de las zonas rurales de la Diócesis y, Dios mediante, esa ayuda dará buenos frutos.

Que el frío europeo que vemos en las noticias se vaya amainando.

Un saludo cordial

Juanjo Alarcia

 

Continental de grupos IEME en África