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INSTITUTO ESPAÑOL DE MISIONES EXTRANJERAS

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CONSEJO DE REDACCIÓN
Jesús Álvarez
Nemesio Frías
Amadeo Puebla

DIRECTOR
Francisco Ortega López

 

Contenido:

El altar japonés

Dom. Soter, el amigo que invita

Nuestras Diócesis de destino:
El IEME en Cuba (II)

Desde Zimbabue nos escribe Juan José Alarcia.

Va de ovejas, gallinas y cabras.
Nuevo sacerdote en Hwange

Taller Misionero:
A Dios no se le dan las sobras

Foro de la Revista

EDITORIAL

 

Libres, sin ataduras...

Dicen que no es más limpio el que más limpia, sino el que menos ensucia. Podemos decir también que no es más feliz el que más tiene, sino el que menos necesita. Y es que, realmente, para vivir no es mucho lo que se necesita. De hecho, millones de personas tienen muy poco, y viven. Claro, ¡cómo viven y cuánto viven! Pero lo cierto es que viven más libres que los que poseemos mucho.

De hecho, vivimos creándonos necesidades, y cada necesidad que nos obligamos a satisfacer es una nueva atadura que nos aprieta y nos hace más dependientes y menos libres. Por otro lado, tenemos la experiencia contraria: todos hemos viajado alguna vez sólo con mochila o equipaje de mano, ¡y qué bien nos hemos sentido! Ya lo decía  una canción: andar por la vida ligero de equipaje.

Una de las ataduras que más fuerte nos aprieta es la del dinero. Vivimos demasiado dependientes del dinero. Muchos, excesivamente preocupados y hasta obsesionados por el dinero. Nadie discute que el dinero sea necesario. Pero si lo convertimos en el centro de nuestra vida, caemos en un egoísmo feroz, en la codicia y acaparamiento, que priva a los demás del disfrute de ese dinero compartido. Y si caemos en la obsesión por el dinero, nos puede llevar al robo, la expoliación, explotación e incluso a múltiples asesinatos, como está ocurriendo hoy en no pocos países.

El camino alternativo es el del Reinado de Dios entre nosotros. Jesús nos dice que no estemos preocupados por el comer, el vestir o el dinero; que no llevemos túnica ni sandalias de repuesto; que los pájaros comen todos los días y vuelan libres... Conozco a algunas personas, que no viven pendientes del dinero, que son desprendidas y, en verdad, nunca les falta lo necesario. ¿No son ellos los que más libres viven?...

Francisco Ortega

 

EL ALTAR JAPONÉS

La familia Yamashita se había trasladado a las Islas Carolinas, en la expansión del Imperio Japonés durante los años 30 del siglo pasado, como lo habían hecho otras muchas familias que acompañaban a sus esposos, para tomar posesión de los territorios que el ejército japonés iba conquistando. Así lo hicieron también en Corea y Manchuria. Con la derrota de Japón en la Guerra del Pacífico, en 1945, todas estas familias tuvieron que regresar a Japón, formando un país con más de 60 millones de habitantes (ahora tiene casi 127 millones) en una superficie de 377.835 km2 (España tiene 504.782 km2).

La hija mayor de la familia Yamashita, con algunas otras personas, comenzó a frecuentar  la iglesia católica de Ashiya, en recuerdo del buen trato que habían recibido de los católicos de las Carolinas. Asistió a todo el catecumenado y a los 20 años recibió el bautismo. A los 24 contrajo matrimonio, y su esposo, en la ceremonia de bodas, le prometió que se haría católico; promesa que cumplió tres años más tarde, cuando nació su primer hijo. El padre y el hijo recién nacido se bautizaron en la vigilia pascual de 1950.

La familia fue creciendo: ya eran los dos padres, más tres hijos y los dos abuelos, que vivían en la misma casa. Necesitaban construir otra casa más amplia y espaciosa. Las casas, en Japón, se renovaban con frecuencia para que pudieran resistir a  los terremotos. Al planificar una casa nueva, en primer lugar, se tiene en cuenta la orientación y, en segundo lugar, dónde se va a colocar el altar familiar. Casi todas las familias, de la religión que sean, tienen en casa su altar budista, shintoista, cristiano...

El altar budista se llama Butsudan, “casa de Buda”, y se coloca en el hogar como un lugar de adoración al Buda, la Ley del Universo. Un Butsudan es un armario de madera, con puertas que cierran y protegen un icono religioso, la estatua del Buda o de alguna deidad o un rollo de pergamino mándala, que se coloca en el punto más alto y central. Debajo de la estatua se coloca agua y comida (por lo general, frutas y arroz). En un Butsudan se colocan, además, otros artículos religiosos, como candeleros, quema-inciensos, campanas y plataformas para poner ofrendas. La familia reza en la mañana y en la noche ante el Butsudan, donde están también escritos en un libro los nombres de los antepasados de la familia. Los Butsudan se pasan de generación en generación dentro de la familia.

El altar shintoista se llama Kamidana, y es una casita con puertas en las que está escrito el nombre de un Kami o espíritu. Dentro hay dos pocillos con sake, un plato con sal, otro con arroz, un recipiente con agua, un florero con una rama de pino y dos velas. Todo tiene un simbolismo. La sal simboliza la pureza. El arroz, que en oriente es el principal y, en muchos casos, el único alimento, simboliza las cosas materiales que necesitamos para subsistir. El sake significa el aspecto social, la gente que se junta y comparte con un vaso de sake. El agua significa la adopción, ductilidad, generosidad y humildad. El agua beneficia a todos, se adapta a cualquier contorno y lugar. La rama de pino significa la armonía con la naturaleza y la longevidad. Las velas significan la luz, el conocimiento, el despertar espiritual. Todos estos símbolos se van cambiando en plazos determinados. El Kamidana se abre por la mañana y se cierra por la noche con tres palmadas y una oración. Todos estos ritos se transmiten de familia en familia y de generación en generación.

En su nueva casa la familia Yamashita, también, tenía su altar católico con el crucifijo en el centro, imágenes de la Virgen de su devoción, recordatorios de los difuntos de la familia, velas y algunos otros objetos religiosos como rosarios, estampas, la Biblia y otros devocionarios. Todas las tardes la familia se arrodillaba ante el altar y recitaba sus oraciones. Cuando murieron los abuelos, colocaron la cajita con las cenizas delante del altar, durante algún tiempo, hasta que la trasladaron al cementerio.          

En nuestra España, con la “guerra de los crucifijos” en las escuelas y lugares públicos, ¿no será también un momento de pensar en tener en nuestras casas, en cada una, nuestro altar familiar?..

 

Ismael González Fuentes
Palencia, Japón

 

DOM. SOTER, EL AMIGO QUE INVITA

Lo recuerdo perfectamente. Visitaba ocasionalmente a la familia de mi hermano. Una mañana mi hermano me presentó a este amigo suyo, diciendo: “es misionero y trabaja en Cuba”. Esto bastó. También, aquel amigo sabía mucho de Cuba. Acababa de ver la película Chico y Rita, que recreaba  la Cuba de los años 50. No podíamos dejar de verla. Conocía las nuevas medidas económicas que se estaban implementando en la Isla. Los cubanos, no lo podían negar, estaban volviendo al capitalismo. La URSS fracasó y Cuba seguiría sus pasos. Aguantaba porque era una isla, pero no tenía salida; el sistema comunista –decía- era injusto y se caería por su propio peso. Por mucho que lo habían intentado, no habían podido evadirse de la órbita de los Estados Unidos, primera potencia del mundo.

Además, en una de sus preguntas planteó: ¿no crees que pasará en Cuba lo que ha pasando estos días en el norte de África? Y, así, siguió su monólogo por un buen rato. Él mismo presentaba el marco referencial, hacía los interrogantes y respondía. Me figuro que se daría cuenta de mi rostro de admiración. Por no quedarme totalmente mudo, traté de hacer brevísimas apreciaciones. No tuve ocasión de nada más. Mi interlocutor no lo dijo, pero lo dejaba entender: capitalismo es sinónimo de progreso y comunismo, de soluciones imposibles. Los buenos siempre somos nosotros, y los malos los demás. Los prejuicios los tienen los otros, nosotros tenemos un análisis de la realidad lúcido y veraz. Al escucharle, me queda la sensación que muchos aún pensamos como en los años de la Guerra Fría. ¿Habrá posibilidad de un planteamiento nuevo?

Apareció una ciudad con todos los edificios rectangulares de color marrón. Y muchas ciudades más, todas pintadas de marrón con edificios rectangulares. En un país muy lejano, se veía el azul oscuro con edificios triangulares. Y aparecía una ciudad entera, y otra, con todas las casas triangulares de azul oscuro. De pronto sonó una bocina de ambulancia que se aproximaba y después otra más. Las dos llegaron al mismo tiempo y aparcaron juntas. De ambas salieron como enfermeros con sus camillas. Unos vestían con uniformes rectangulares de color marrón y los otros batas de azul oscuro triangulares. Dejaron las camillas, en el suelo, a mi lado. Y, a pesar de mi sorpresa, empezaron a enfundarme un pijama rectangular por mi mano derecha. Y un pijama triangular por la izquierda. La labor no les resultaba fácil. Yo me resistía. Intentaron acostarme en la camilla. Medio cuerpo quedaba en la camilla rectangular y el otro medio en la triangular. Con todo, los enfermeros cargaron sus camillas y yo caí al suelo. En ese momento, las imágenes se desvanecieron. Pareciera que la televisión del bar, donde tomábamos unos refrescos, había iniciado la mezcla de alguna de aquellas imágenes. Después, la imaginación se encargó de colorear y disfrazar el resto de las cosas. Me había quedado pensativo, por unos segundos, mientras mi hermano y su amigo conversaban animadamente. Nos levantamos y nos despedimos hasta una nueva ocasión.

Ahora, caminamos hacia el este. Nos acarició una agradable brisa. Nos acercamos a un taller. Era una carpintería. Se anunciaba en el letrero, y se especificaba añadiendo: “de Dom (de-o-eme) Soter”. En una sala grande, contigua, estaba puesta la mesa para la comida. Nos invitaron. Esperaban, sin duda, a mucha gente. Conté más de cuarenta servicios de platos y demás utensilios. Aquí cada persona tiene su puesto, no se olvida a nadie, los preferidos son los ancianos, enfermos, mujeres y niños; ninguno se encuentra desvalido. Esa misma armonía se notaba en la música suave que sonaba. Una profesora hablaba en el salón de actos, próximo al comedor. Sin hacer ruido, pasamos a participar con nuestras reflexiones. Ella decía:

El “ora et labora” de San Benito fue mucho más que un camino individual de santidad. La cultura benedictina se convirtió, para los siglos sucesivos, en una auténtica cultura de trabajo y economía comunitaria. Las ideas de comunión y reciprocidad en economía también estaban presentes en las culturas originarias de América Latina, aunque no siempre acompañadas por la libertad y la igualdad. A este respecto es bueno evocar, como ejemplo, el caso de la economía guaraní. En nuestros días, el primer Polo industrial de Economía de Comunión surgió en Brasil en 1995 y, poco después, en Argentina. Hoy, más de 700 empresas, en distintos continentes, han decidido inspirar su cultura empresarial en la Economía de Comunión. Estas empresas han establecido el criterio de “tripartición de las utilidades”. Se reinvierte 1/3 para su desarrollo y para la creación de nuevos empleos, se canaliza 1/3 para la formación cultural (la pobreza no sólo se derrota con dinero), y el 1/3 restante es para emergencias (alimentos, medicinas y vivienda) y situaciones límites, que no han de durar siempre. Esta “tripartición de utilidades” es vista por muchos jóvenes como un nuevo paradigma económico.

La Economía de Comunión tiene gran flexibilidad y está siendo una experiencia-laboratorio. De estas empresas hay 735 en todo el mundo: 147 en el sector comercial, 188 en el productivo y 400 en servicios. Están ubicadas: el 63% en Europa, el 33% en América, y el 4% en Asia. La Economía de Comunión surgió como un desafío silencioso, pero integral, a ese capitalismo que en los 90, precisamente, se alzaba como “única esperanza” al caer, en esos días, el muro de Berlín.

Hoy sabemos que las sociedades tienen necesidad de tres principios autónomos para desarrollarse de modo armónico y tener futuro:
*    intercambio de equivalentes (si falta, nacen las formas extremas de colectivismo, al querer ignorar por completo la lógica del contrato).
*    la redistribución de la riqueza (si falta, nace el Capitalismo ramplón, donde el mercado es la palanca del sistema y hay que dejarle libre para que actúe sin impedimentos: esto es neoliberalismo).
*    la gratuidad-reciprocidad, como práctica simbólica que refuerza el sentido de pertenencia a la comunidad (si falta, nace el Estado benévolo como único centro de todo).

¿Se podrá superar realmente el capitalismo en nuestros días? ¿Cómo lograr que se invierta menos en la industria bélica?  ¿Cómo regular la economía especulativa que destruye la economía real? ¿Cómo conseguir que el sector social tenga la fuerza política necesaria para implementar propuestas alternativas a este sistema? Las respuestas dependerán, principalmente, de la sociedad civil. Pero mientras haya un indigente sobre la tierra, la comunión seguirá siendo meta a alcanzar. Sin comunión no habrá desarrollo auténtico y sostenible, ni para las personas, ni para los pueblos, ni para el planeta.

El diálogo, posterior, resultó interesante, y la comida muy agradable. En los postres alguien comentó, con información de primera mano, que en La Habana se ha puesto mucha atención al Cooperativismo, exitoso, de Mondragón, en el norte de España.

Anastasio Mariano Calderón Ruiz
Violeta, Diócesis de Ciego de Ávila, Cuba.
   

 

NUESTRAS DIÓCESIS DE DESTINO

EL IEME EN CUBA (II)

           
De la redacción:   Han transcurrido ya diez años desde aquel diciembre de 2001 cuando los tres primeros misioneros del IEME ponían pie en la isla de Cuba. Eran Antonio López, de Albacete, Ángel Belloso, de Barcelona  y Juan Pozuelo, de Ciudad Real. Posteriormente, Ángel Belloso regresó a Brasil, y a Cuba se fueron incorporando Manolo Acosta, Anastasio Calderón, Juan Bayona y Simón Felipe. Llegaron a ser seis, distribuidos en dos diócesis: Ciego de Ávila y Cienfuegos.

Los compañeros tuvieron una excelente acogida de parte de los cristianos, que habían perseverado durante décadas en una sociedad declarada atea. Pero donde ha habido buen fuego, siempre quedan brasas. Y los compañeros han tenido que reavivar nuevo fuego de las ascuas dormidas.

Trabajan arduamente en parroquias, en el catecumenado de adultos, en la formación de catequistas, con grupos de jóvenes, visitas a enfermos y a familias en barrios nuevos, creando una estabilidad pastoral que no había. Y a nivel de diócesis, Juan Pozuelo lleva el Centro de Formación de Laicos, y todos apoyan el Plan Nacional de Pastoral en cuanto a formación, liturgia y Misión. Se realiza también un notable esfuerzo en crear y mantener la cohesión de los agentes de pastoral, religiosos y laicos, en la diócesis.

            Juan Pozuelo, desde Morón, nos explica sobre la actualidad del grupo:

La situación en el grupo de Cuba se ha ido complicando, sin que hasta ahora tengamos atisbos de solución.  En primer lugar, al final de junio de 2008, Antonio López regresó a España, jubilado de las tareas activas misioneras.

Después, Simón Felipe Pérez comenzó a notar un empeoramiento en su problema visual. Los doctores aquí le indicaron que limitase mucho sus salidas durante el día, pues la luminosidad solar tan fuerte que tenemos, le estaba afectando gravemente a su vista. Diagnóstico que fue confirmado en España, cuando volvió para su revisión anual. Simón se ha visto obligado a quedarse en España, atendiendo el problema de su vista.  Con lo cual nos quedamos con un miembro menos.

A lo anterior se suma el hecho de que Juan Bayona Campos ha sufrido también un deterioro en su salud. Juan comunicó al grupo que se sentía cansado y que  necesitaría un año sabático. El grupo estuvimos de acuerdo y lo apoyamos en esta decisión. El problema era cómo íbamos a cubrir su parroquia durante ese año. Tuvimos la suerte de que Luis Antón Temiño (jubilado en España) se prestó para pasar ese año del 2010 sustituyendo a Juan Bayona en Cuba. Para el equipo fue una buena experiencia y estamos muy agradecidos de haber podido compartir, orar y planificar con Luis Antón. Por otro lado, Luis se adaptó estupendamente y nos manifestó que este año ha sido para él una rica experiencia. Pero el problema surgió al finalizar el año sabático. Luis Antón volvió a España y esperábamos el retorno de Juan Bayona. Pero a Juan se le ha agravado un problema óseo que se centra sobre todo en los pies. Parece que de más envergadura de lo que pensábamos todos y por ahora tiene que quedarse en España.

Visto esto, la situación del grupo Cuba es la siguiente: se ha quedado solo Manuel Acosta Henríquez en la diócesis de Cienfuegos. En la diócesis de Ciego de Ávila nos encontramos  Anastasio M. Calderón y Juan Pozuelo. Luego faltarían dos sacerdotes para sustituir a Simón y Juan en la diócesis de Cienfuegos. En Ciego de Ávila seguimos esperando un sustituto de Antonio López.

¿Dónde desarrollamos nuestro trabajo? Como decíamos más arriba, estamos en dos diócesis. En Cienfuegos las parroquias que han sido encomendadas al IEME equivalen en extensión a la mitad de la diócesis, aproximadamente.  Juan Bayona tenía a su cargo la parroquia de  Aguada de Pasajeros. En dicha parroquia se estaban atendiendo  semanalmente los lugares de Aguada, Covadonga (tiene templo), Real  Campiña (también tiene templo) y Primero de Mayo (su templo en ruinas). Y mensualmente, 11 bateyes a distintas distancias. La parroquia cuenta con la inestimable ayuda de las Hermanas Vedrunas, que ahora son prácticamente la única presencia evangelizadora con la que cuenta, pues todo lo demás es aún muy incipiente.

Simón Felipe Pérez atendía la parroquia de Abreus.  Dicha parroquia tiene un núcleo poblacional importante, numeroso, llamado Constancia, que requiere mayor atención y 6 bateyes que ahora también están siendo atendidos por una comunidad de Franciscanas Misioneras de María. Manuel Acosta Henríquez atiende la parroquia de Cumanayagua. Manuel atiende semanalmente en Cumanayagua cinco lugares (de Misa) a parte del Centro; 29 también semanalmente en casas; 2 mensualmente. Y no podemos aún llegar a 49. En la parroquia cuenta con la ayuda de una comunidad religiosa de la Asunción.

La diócesis de Ciego de Ávila tiene cuatro parroquias y una cuasi parroquia. Al IEME se le encomendó una parroquia, la cuasi parroquia y una parte importante de otra parroquia. Antonio López Sánchez llevaba el municipio de Venezuela. Este municipio ocupa la parte sur de la parroquia de Ciego de Ávila y se encargó, además, de Júcaro, Jagüeyal y otros pequeños pueblecitos colindantes. Anastasio M. Calderón atiende la cuasi parroquia de Violeta, que está compuesta por dos municipios: Primero de Enero y Bolivia. Anastasio atiende semanalmente Primero de Enero, Bolivia y Velazco; quincenalmente, Miraflores Viejo, Miraflores Nuevo y El Mamey. Mensualmente atiende también otros tantos pueblos más pequeños. Juan Pozuelo Jiménez se encarga de la parroquia de Morón. Dicha parroquia abarca dos municipios: Morón y Ciro Redondo. Se atiende semanalmente Morón, Ciro Redondo, Ranchuelo, La Isla de Turiguanó, Patria, Peonía.

¿Cómo hemos venido trabajando hasta ahora a nivel de grupo? Ya Antonio López explicaba en el anterior artículo la génesis y evolución del grupo Cuba. Y contando con esas peculiaridades hemos tratado de adaptar el grupo a esta realidad cubana. El Grupo IEME  se reúne una vez al menos, preferentemente en Trinidad como ciudad equidistante para los dos equipos que conforman el grupo: Cienfuegos y Ciego de Ávila. En esos encuentros oramos, evaluamos y ante todo, convivimos. Anualmente, aunque no siempre se ha podido hacer, tenemos un encuentro de varios días, hasta ahora lo hemos hecho en la casa sacerdotal de la Habana.

Respecto al futuro del grupo pensamos que la Dirección del IEME debería intentar enviar sacerdotes que suplieran la falta de Antonio, Simón y Juan. Si no fuese así,…habría que replantearse el seguir presentes en las dos diócesis en que actualmente estamos. Se abre un camino a la esperanza, al leer el comunicado final del VIIIº Encuentro de los grupos IEME de América Latina y el Caribe, celebrado en Guatemala los días del 17 al 27 de enero de 2011, donde se propone que los grupos del IEME en América Latina tengan como prioritario apoyar el trabajo en Cuba.

Juan Pozuelo Jiménez

De la redacciónEn el IEME, como en toda la Iglesia universal, sufrimos la escasez de vocaciones. Por eso, hemos de intensificar nuestra oración, pidiendo “al dueño de la mies que envíe obreros a su mies”. En este momento tenemos tres jóvenes sacerdotes, haciendo el Curso de Formación Misionera y que, en unos meses, saldrán a la Misión ad gentes. Como bien señala Juan Pozuelo, y se acordó en el Encuentro de Guatemala, Cuba es una de nuestras prioridades.

 

 

Desde Zimbabue nos escribe Juan José Alarcia

Va de ovejas, gallinas y cabras  

Es casi mediodía cuando regreso de mis actividades dominicales en la parroquia de S. Jorge, en Hwange. Al acercarme al garaje, un babuino (mono) de gran tamaño me espera desafiante junto a la puerta. Acelero y me dirijo hacia él. Con mucha parsimonia se coloca junto a la esquina donde sabe que no lo puedo alcanzar. Bajo del coche y me armo con una buena piedra. Con gran destreza salta la valla y se pone fuera de mi vista entre la maleza del otro lado. Me temo que ha estado dándose una vuelta por los alrededores de la casa del obispo mientras estábamos ausentes cada uno en nuestras tareas: el obispo en confirmaciones en la misión de Sta. María y yo en S. Jorge. Y no me equivoco.

La huerta que cultivan las monjas y los empleados de la casa tiene las marcas de su visita: un árbol de papayas tronchado en dos, tomates mordisqueados, verduras arrancadas. Atado a un arbusto tenemos un carnero que los que se confirmaron ayer en Lambo le regalaron al Obispo, y está “en capilla” para ser sacrificado el lunes. Parece que los babuinos le han asustado y está completamente enredado e inmovilizado en la cuerda.

Al caer de la tarde regresa el obispo de Santa María. También hoy trae el coche cargado de las ofrendas en especie de los confirmados: una cabra, varias gallinas, sacos de grano y varios paquetes con las cosas más variadas, desde velas, pasando por jabón, cestillos, cosas de comer…  Y llega otra vez la tarea de ir acomodando a los animales para la noche:

Las gallinas no son cosa complicada, aunque haya alguna pelea entre los gallos veteranos y los nuevos. Más complicado es descargar la cabra y atarla de manera que pueda comer algo en el césped y beber. Después de deshacer las ataduras que trae y atarla con nuestra cuerda, parece que viene con ganas de pelea. En menos que canta un gallo, da un par de vueltas rápidas alrededor del obispo y da con él en el suelo con los tobillos atados. Consigo agarrar a la cabra de los cuernos y sujetarla mientras desenredamos al obispo que se ha dado un buen talegazo. Me parece que va a llevar un poco de penitencia, aunque no estamos en cuaresma, mientras viaja mañana para la reunión de la Conferencia Episcopal en Bulawayo.

Estas incidencias son marginales en nuestra vida diaria. Pero expresan la generosidad de la gente del bosque que no tienen acceso al dinero en efectivo y dan de lo que tienen. Con eso ayudan a nuestro mantenimiento y también a los más necesitados como los ancianos de la casa de Dete y la de Cinderela con quienes compartimos parte de estas ofrendas.
        

 

Nuevo sacerdote en Hwange

Este año la parroquia de Santa Teresa de Ávila ha celebrado la fiesta de su patrona de manera muy especial: un parroquiano Philani Ncube recibió en ésa el orden del Presbiterado. Y es el segundo cura que sale de esta parroquia.

Estamos en la diócesis en pleno proceso sinodal. En el año 2013 se cumplen los 50 años desde la erección de la Diócesis, con Mons. Ignacio Prieto como primer Obispo y en ese año se clausurará el Sínodo. Este territorio eclesiástico había sido encomendado al IEME por la Congregación para la Propagación de la fe en 1949. Desde el comienzo los misioneros españoles tuvieron como prioridad las vocaciones locales. Y hoy, para los 36.000 católicos (de una población de 360.000 habitantes) de la diócesis tenemos 20 sacerdotes nativos. Del IEME quedamos 6 incluido el actual Obispo.

La parroquia de Sta. Teresa tiene uno de los templos más bonitos de la Diócesis en el diseño arquitectónico y en las pinturas, obra del compañero misionero, José García González. Pero el templo era muy pequeño para la cantidad de gente que se esperaba para esta ceremonia. Por eso se celebró en el salón de actos de la Escuela Técnica de Don Bosco, que está también en esa parroquia.

Treinta y dos sacerdotes y dos diáconos acompañábamos al obispo Alberto Serrano en la ceremonia, a la que atendieron un gran número de fieles de las parroquias de la ciudad y algunos incluso de las misiones más lejanas. El coro y los y las danzantes contribuyeron a la expresión plástica de una impresionante ceremonia que comenzó a las 09,30 y terminaba cerca de las 13,30.  Y aun contando que en estas ceremonias el canto, las danza, y los símbolos en acción son expresión de la manera africana de celebración, no faltaron los momentos de silencio atento, mientras el obispo rezaba las fórmulas del ritual de la ordenación.

En la misma ceremonia recibía el orden del diaconado el seminarista Kujani Mpofu. En una breve alocución al final de la ceremonia, el Obispo condensó sus consejos a los recién ordenados en cinco palabras clave: Servicio alegre, Humildad/Sencillez, Escucha Obediente (intimidad con Dios), Espíritu y celo misionero y finalmente Oblación con Cristo por el mundo.

Después de la ceremonia hubo una comida de hermandad y entretenimientos para quienes pudieron quedarse ya que los de lejos tenían un largo camino para celebrar el domingo en sus propios lugares.

Juan José Alarcia

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Taller Misionero

A Dios no se le dan las sobras
("Esto no es un juego")


Es el Primer Mandamiento. “Amarás a Dios sobre todas las cosas”
Y a Él –a quien no vemos- no le podemos amar si no amamos al hermano (cf. 1 Jn 4,20). Tampoco al hermano se le dan las sobras. Este mandamiento es semejante a aquél.

Envia@as a ser just@s

El Señor nos envía al mundo entero a proclamad la Buena Nueva. Todo él –el mundo, cada persona- es objetivo del cristiano.

Reparemos en un detalle de esa llamada: no nos dice “mandad cosas”, sino “id”. Él envía a sus discípulos, y no solo les dice “dad y se os dará”(Lc 6,38), o -en lenguaje paulino- “el que siembra generosamente, generosamente cosechará” (2 Cor 9,10). En la misión por Él confiada (Lc 10), Él llama a la persona en su ser unitario, a la persona en su totalidad, y la invita no solo a no confiar en bienes o en cosas, sino también a estar “desapegada” de éstas. De hecho, Él llama a seguirle y “perder la vida” (Lc 9,23-25).

¿Sentimos realmente que somos, en Él, los protagonistas de la evangelización? ¡Claro que sí!. Y tanto cuando actuamos individualmente, como a nivel de grupo, en comunidad, porque sabemos que la propuesta de Jesús nos llega para todos y cada uno. Sí. Un sí mío y nuestro a su llamada: Busca (buscad) el Reino, promueve (promoved) la justicia, la paz, la hermandad, la alegría, el cariño, … en el mundo entero. Ve (id), eres (sois) enviado (enviados) como mis discípulos y amigos. Lleva (llevad) la Buena Nueva de que Dios os ama. Yo estaré contigo (con vosotros) siempre. Recibe (recibid) el Espíritu Santo…

En nuestra firme decisión de ir siempre a la raíz y fundamento de nuestra fe, de encontrarnos con Él y seguirle como los apóstoles de hoy, miramos al Enviado, al Maestro, y su “estilo evangelizador”. Queremos aprender.  Él pasó por uno de tantos, y desde los pobres y con ellos lanzó su proyecto. También dijo que cuanto se hiciese a un pobre, a Él se le estaba haciendo (Mt 25,31ss). Toda una provocación para nosotros, evangelizadores de hoy, para que echemos un vistazo a nuestro “estilo” de evangelización y veamos desde dónde (¿los pobres?) y con quién (¿los pobres?) estamos, al transmitir la Buena Nueva.

Por cierto. Hablamos de pobres o de empobrecidos. ¿No nos cuestiona esa realidad?. ¿Por qué hay pobres? ¿Es que acaso nosotros queremos que los haya?. Por desgracia, aunque da la impresión de que todos buscamos el bien común y que la justicia reine en el mundo entero, lo cierto es que parece que huimos de ella, la tememos y evitamos. La razón es evidente: esa justicia nos exige un cambio en nuestras actitudes y comportamiento, dejar de pensar que los demás están a nuestro servicio o que tenemos que estar por encima de ellos, esforzarnos por ayudar a los más débiles y apoyar al desarrollo sostenible de todos. ¡Hoy hablamos de “cuarto mundo”, “submundos”, “bolsas de pobreza”, etc.!.

Evidentemente en el taller misionero existe la genuina búsqueda/aspiración “humana” de vivir eso que llamamos la Justicia Social, pero también hay una espiritualidad, un talante nuevo (el Evangelio es siempre Buena Nueva) a la hora de poner los medios para conseguirla. Este talante está marcado por el estilo de Dios, y Éste se define desde la gratuidad. En el equipo misionero -en sus planteamientos y su buen hacer- se palpa que la misericordia y el perdón sobrepasan a la mera justicia distributiva y los donativos a los pobres. ¡Dios nos ha mostrado que somos sus hijos, y que todos somos hermanos! Desde ahí rezamos el Padrenuestro.

Ante la realidad y el grito de los empobrecidos del mundo, no podemos ser insensibles. No podemos pasar de ellos. ¡Debemos dar la respuesta de los hermanos (los buenos hermanos, evidentemente)! Lo mejor que podemos ofrecer al mundo es la Vida Nueva que nos llega en Cristo y su Mensaje. ¡¿Cómo podríamos hacer llegar claro este mensaje con palabras bonitas (aunque sean tomadas de la Biblia) sin perseguir la consecución del Reino y SU justicia?!

¿Cómo respondemos nosotros a esa inquietud de nuestro corazón y el de los hermanos? ¿Sentimos con el corazón de Dios? ¿Qué signos realizamos en el grupo que “significan” que estamos por la justicia, al estilo que nos marca la Doctrina Social de la Iglesia. (DSI)

Justicia y Evangelización

“…la Iglesia tiene una palabra que decir, tanto hoy como hace veinte años, así como en el futuro, sobre la naturaleza, condiciones exigencias y finalidades del verdadero desarrollo y sobre los obstáculos que se oponen a él. Al hacerlo así, cumple su misión evangelizadora, ya que da su primera contribución a la solución del problema urgente del desarrollo cuando proclama la verdad sobre Cristo, sobre sí misma y sobre el hombre, aplicándola a una situación concreta” (Encíclica Sollicitudo rei socialis, de 1987, cap. VI, 41). “…La doctrina social tiene de por sí el valor de un instrumento de evangelización…” (Encíclica Centesimus annus, de 1991, cap. VI, 54).

Sugerencia: podríamos pedir a alguien que nos recuerde cuales son las bases de la DSI, o sea, las normas y principios referentes a la realidad social, política y económica de la humanidad basados en el Evangelio y en el Magisterio de la Iglesia católica, sobre la dignidad de la persona humana, la primacía del bien común, el destino universal de los bienes, la solidaridad  y el respeto a la propiedad privada, la participación social, el principio de subsidiariedad, la cultura de la vida y de la calidad de la vida, la existencia de la ley moral.

O quizás –mejor- pudiésemos poner en nuestro punto de mira la lectura y comprensión de los dos documentos de Benedicto XVI, Deus Caritas est (2005) y Caritas in Veritate (2009), dejando que la Palabra de Dios toque nuestra actualidad y nos haga transformadores de ésta desde el seguimiento a Jesús y los valores evangélicos. Podríamos proponer acciones (personales y de grupo), porque el mundo no se mueve –ni se evangeliza- solo con ideas.

Nuestro taller misionero no puede ser protagonista de la proclamación evangélica sin este “instrumento de evangelización”. Somos misioneros, movidos por un proyecto de justicia donde nos convertimos en agentes de gratuidad y misericordia, perdón y reconciliación, y también de un cambio estructural en el mundo entero. ¿Somos así?

Ese mundo a ser evangelizado pide urgentemente respuestas. Las mías… las nuestras.

Esto sí es un juego, pero didáctico

Busca en esta sopa de letras algunas de las realidades a tener en cuenta en el grupo misionero. Son las que aparecen al final, en mayúsculas. Si lo quieres más difícil, tapa las palabras;  todas son de más de cinco letras. Con las restantes aparecerán textos de la Evangelii Nuntiandi (nº 14), de Redemptoris Missio (títulos del nº 60 y nº 61), una invitación de Juan Pablo II y Benedicto XVI al comienzo de sus respectivos pontificados, y el nombre del Presidente de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias (en España).

sopa
ACOMPAÑAMIENTO, ANIMACIÓN, APERTURA, AUSTERIDAD, CARIDAD, CERCANÍA, COMPASIÓN, CREATIVIDAD, ENVÍO, EQUIPO, ESPERANZA, ESPIRITUALIDAD, FAMILIA, FRATERNIDAD, GENEROSIDAD, IGLESIA, JESUS, MARÍA, MISIÓN, MOTIVACIÓN, ORACIÓN, ORGANIZACIÓN, RESPONSABILIDAD, TESTIMONIO, UNIDAD

 

Nemesio Frías

 

Foro de la Revista

La colaboración de cada folleto es de 3€ y, a partir de 25 ejemplares, es de 2€. Por el CD son 5€

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